Ecuador busca cambiar su matriz productiva

El gobierno de Rafael Correa estableció medidas de control de ciertas importaciones con el propósito de desarrolar la producción nacional y reducir el desequilibrio comercial. En el proceso de sustitución de importaciones el país produce una parte de los bienes de consumo no durables y muy poco de los durables. Por eso, la Secretaria Nacional de Planificación y Desarrollo (Senplades) propone reiniciar el proceso en la industria farmacéutica, tecnologica y metalmecánica, lo cual requerirá de técnicos y mano de obra calificada.

Ecuador busca cambiar su matriz productiva

Luis Rosero M. – El Telégrafo (Ecuador)

El cambio de la matriz productiva, de acuerdo con Senplades, implica cuatro procesos: diversificar la producción (industrias estratégicas y nuevas actividades productivas), aumentar el valor agregado de la producción existente, sustitución de importaciones y fomentar las exportaciones de nuevos productos y diversificar los destinos. Esto es en el largo plazo.

El proceso de sustitución de importaciones tiene varias etapas: sustitución de bienes de consumo no durables; de durables; de bienes intermedios y  de bienes de capital. El país avanzó a medias en la primera etapa y produce muy poco de bienes de consumo durables. Senplades  plantea, en el corto plazo, reiniciar este proceso en la industria farmacéutica, tecnología (software, hardware y servicios informáticos) y metalmecánica, para lo cual se requieren requisitos como: tecnología, técnicos, mano de obra calificada, patentes, normas de calidad, insumos importados, etc.

El déficit comercial  de 2013 fue de más de 1.300 millones de dólares, hay un desequilibrio externo. En nuestro país, importamos de todo y hasta bienes suntuarios, como si fuéramos un país desarrollado.

Esto  explica por qué hay poca diversificación productiva; y por otro lado existe una élite que puede consumir estos bienes y el consumismo que alienta la compra de artículos innecesarios.

Para reducir dicho déficit, el Gobierno ha establecido una política indirecta de restringir importaciones a través de medidas administrativas. En efecto, se han dictado normas y reglamentos de calidad, eficiencia energética, etiquetado, etc., que limitarán el acceso de productos extranjeros.

Entre ellos están  electrodomésticos, los cuales deben cumplir con estas normas. Y ya se ha dado el caso que se ha obligado a retirar del mercado a cierta marca de refrigeradora extranjera por no cumplir con dichos reglamentos. Y esto va también para televisores, cocinas, etc.; juguetes,  cosméticos, alimentos, etc.

Entre ellos están los insumos de las hamburguesas de cadenas internacionales. Como son franquicias, el contrato obliga al dueño local a comprar los insumos a dichas cadenas: carne, salsa de tomate, mayonesa, empaques, papitas (en bastones), etc.  La carne para esta comida rápida,  que necesita entre 18 y 22% de grasa, no se produce en el país, así como las papitas. No es posible que estos insumos, las tapas de las bebidas gaseosas o cervezas, el alcohol del perfume y otros bienes de fabricación no compleja no los produzcamos. Como no somos autosuficientes importamos maíz, soya y trigo. Por ello, cabe una política de limitación de importaciones para alentar la producción nacional, tanto de insumos para bienes de consumo no duraderos y de productos agrícolas que constituyen materia prima para la producción de balanceados y otros productos.

El Gobierno quiere reducir el déficit comercial y  promover el desarrollo endógeno.  El pan con  trigo, banano y soya que producía la Espol  y otros proyectos contribuirían a reducir importaciones. Se  generarán dificultades temporales, pero ya es hora de que produzcamos  insumos para aumentar la producción, empleo y el ingreso nacional, sustituir importaciones y no destinar  dólares a bienes suntuarios  o que podamos producir.

 

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