Máscaras políticas

Ecuador 

Los grupos políticos de derecha perdieron el respaldo popular en las últimas elecciones, pero eso no significa que hayan desaparecido del todo del escenario político nacional. Se resisten a perder los beneficios acumulados en las fraudulentas décadas previas y buscan retornar a los regímenes del pasado. Por eso, se disfrazan para resurgir de la mano de la prensa comercial. 

Oswaldo Álvaro Figueroa- El Telégrafo (Ecuador) 

Los partidos y agrupaciones políticas se inauguraron como tendencias y anhelos de administrar el Estado, desde el nacimiento de la era republicana. Algunos de sus conductores obraron con lealtad a sus principios, eficiencia y honradez para servir a la patria y a los ecuatorianos; otros, acosados por la ideología del poder y ansias de riqueza, se movilizaron y siguen transitando, resistentes a perder los beneficios acumulados, fraudulentamente. Regímenes del pasado, para mantenerse, libres de oposición, repartían el botín, distribuían cuotas del poder y pagaban por el silencio de la prensa cómplice.

Cuántos se enriquecieron en el transcurso de la prolongada etapa velasquista, de mayor a menor cuantía, según la jerarquía del funcionario. Algunos aprendices del sistema, comprendieron, equivocadamente, que el empleo, fama y dinero se lograban con facilidad, incorporándose a la actividad política. Es así como, con esa ilusa imaginación, comenzaron a proliferar agrupaciones políticas, gremiales y estudiantiles, atraídas por las nocivas enseñanzas de sus antepasados, pero sin dejar de reconocer y exaltar la presencia histórica de líderes, en diversas épocas, que consideraron la preparación académica y la firmeza de un ideario como garantía para servir con lealtad a la patria y sus habitantes.

No olvidar a los mercaderes de la política, que llegaron al poder, en los últimos años, disfrutaron, y tras el engaño y la traición, fugaron o se escondieron de la acción de la justicia dejando escritas páginas de vergüenza para el país. Hoy la partidocracia se extingue, paulatinamente, pero la sobra se resiste a abandonar su modo de vida palaciega; se disfraza, usa nueva careta y pretende la resurrección con la bendición gratuita de la prensa comercial que la motiva con informaciones de apoyo y comentarios ridículos, para supuestamente fortalecer la oposición al régimen del Buen Vivir.

“Hoy la partidocracia se extingue, paulatinamente, pero la sobra se resiste a abandonar su modo de vida palaciega; se disfraza, usa nueva careta y pretende la resurrección con la bendición gratuita de la prensa comercial que la motiva con informaciones de apoyo y comentarios ridículos, para supuestamente fortalecer la oposición al régimen del Buen Vivir”

Los grupos políticos eliminados del mapa electoral por la falta de un mínimo respaldo popular pretenden volver a la palestra con otro membrete, pero con los mismos rostros, desgastados por los continuos fracasos electorales e inconsistencia doctrinaria.

El extinto MPD y el otrora PRE aspiran a recoger firmas suficientes para la resurrección, mientras los grupos políticos de derecha vigentes y los de reciente creación como CREO y SUMA se interesan por esa escasa población desencantada y dispersa.

Con el arribo de la Revolución Ciudadana, los dirigentes de los grupos de derecha y seudoizquierda, acostumbrados al chantaje, sucumbieron en las últimas elecciones y perdieron influencia para enfrentarse al poder político. Finalmente se eclipsaron y desaparecieron del escenario nacional. Ahora quedan como restos de la beligerante oposición, la ultraderecha representada por Nebot, Lasso y Rodas, sin una línea de acción conjunta e incoherente por la injerencia de intereses propios y extraños.

El pueblo ya no cree en las promesas de los falsarios de ayer, solo piensa en la construcción de un nuevo país, auténticamente libre y soberano.

 

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