Autocrítica y acción colectiva

Bolivia
La Época

La Cumbre de los Trabajadores y los Movimientos Sociales demostró que es urgente un proceso de reestructuración dentro de las filas del MAS. La derrota del Sí debería servir para generar reflexiones. Fallar en la reconducción desde el gobierno podría significar la vuelta de la oligarquía local. Es esencial proteger el vínculo con las organizaciones para debilitar a la oposición.

Redacción- La Época (Bolivia) 

El contexto internacional parece sugerir que el ciclo de los gobiernos progresistas en Latinoamérica atraviesa un momento cuanto menos crítico. En Bolivia, la derrota del Sí en el último referendo demuestra que incluso el proceso con más apoyo popular en la región es vulnerable no sólo a las fluctuaciones del mercado internacional sino a los errores de su propia dirigencia. Se trata de un momento que llama no sólo a la reflexión autocrítica por parte de aquellos que están en el gobierno, sino, sobre todo, a la acción.

No se puede negar que la explotación mediática de los casos del Fondo Indígena y Zapata tuvieron consecuencias sobre el resultado del mencionado referendo, pero se debe pensar más allá de los objetivos electoralistas si se quiere asegurar la continuidad del proceso abierto en 2006. Esto requiere admitir que se ha errado al interior del partido gobernante.

Pero se está a tiempo de corregir. El primer paso nos obliga a replantear la relación con las organizaciones sociales, única posibilidad que tiene este país para mantener en pie los logros de los últimos años en diferentes ámbitos de la vida nacional. La última Cumbre de los Trabajadores y los Movimientos Sociales de Bolivia debió haber servido para eso.

En segundo lugar, es urgente un proceso de reestructuración y disciplinamiento dentro de las filas del MAS. Por mucho que se haya exagerado en el análisis del problema del Fondo Indígena en los medios de comunicación, es innegable que se deben perfeccionar los procesos de gestión pública dentro del Estado y purgar a cualquier persona con códigos éticos no congruentes con la moral de un gobierno progresista.

” La línea política opositora no dejará de ser agresiva en los próximos años y atacarlos sólo reforzará la imagen de intolerancia que ellos proyectan del gobierno. Se debe responder a sus acusaciones con una gestión eficiente y una actitud recta de parte de todos aquellos que trabajan en el Estado, con resultados “

En tercer lugar, se debe mejorar la coordinación entre los miembros del Ejecutivo, cuyas respuestas discordantes ante la crisis del caso Zapata y El Alto develan que no existen procesos de coordinación al interior del gabinete de ministros. Y si existen, estos son demasiado lentos.

Son tres tareas urgentes, pero la primera es la más estratégica. No olvidemos que el papel de oposición, tan mediocremente ejecutado por los partidos PDC y UD al interior del Parlamento es bien asumido, por otra parte, por los medios de comunicación, donde muchos columnistas no se avergüenzas en defender a Goni o Banzer contra las “insolencias” del gobierno. No son un partido y no tiene sentido emprender acciones de lucha política que solamente les hagan acrecentar en popularidad.

La línea política opositora no dejará de ser agresiva en los próximos años y atacarlos sólo reforzará la imagen de intolerancia que ellos proyectan del gobierno. Se debe responder a sus acusaciones con una gestión eficiente y una actitud recta de parte de todos aquellos que trabajan en el Estado, con resultados.

Si ha habido un momento para emprender nuevas estrategias de acción política, el actual es el más propicio.

Fallar en una “reconducción” desde el gobierno podría significar, en el futuro, la dispersión de las organizaciones sociales y con ello, posiblemente, el regreso de Sánchez de Lozada en avión, no para volver a asumir la presidencia, sino para recorrer impunemente nuestras calles. Pero, además, y lo más serio, también podría significar un proceso de regresión económica y social, con empresas transnacionales de vuelta y “recargadas” y con una embajada de los EE.UU. completamente operativa.

No es tarde, pero podría llegar a serlo. Negar que estamos en una crisis sería un acto de necedad irresponsable para con todos los muertos de octubre. 

Leer el artículo aquí