Día de los Pueblos Indígenas

Latinoamérica

Alrededor de 600 diferentes pueblos indígenas, entre 45 y 50 millones de personas, constituyen uno de los sectores más pobres de la región. Si bien crece la reivindicación a decidir las prioridades de su propio desarrollo, también aumentan las violaciones de sus derechos por parte de las industrias extractivas, acaparadoras de tierras, y las políticas neoliberales.

Evo Morales, primer líder indígena consagrado presidente en América Latina - Foto: Archivo

Redacción – Sputnik (Rusia)

Los indígenas de América Latina, entre 45 y 50 millones de personas que pertenecen a casi 600 pueblos diferentes, constituyen una cantidad desproporcionada de los sectores más pobres en una región que tiene la mayor disparidad de ingresos del mundo, señala este lunes un informe de la ONU.

El reporte reconoce la fortaleza que han ganado en las últimas décadas las organizaciones y movimientos indígenas detrás de una agenda de reclamos que incluyen «derecho al territorio, respeto por sus valores culturales, lenguas, costumbres e instituciones» así como «el derecho a decidir sus prioridades de desarrollo».

» Los indígenas viven las peores condiciones sociales y por tanto sus perfiles de salud incluyen las tasas más altas de morbilidad y mortalidad comparadas con las del resto de la población «

Pero el informe, dedicado a exponer la situación de salud de los pueblos indígenas, señala que debido a las limitaciones económicas y de acceso a servicios públicos, exageradas por la débil presencia del Estado en zonas remotas, hay una gran disparidad sanitaria entre pueblos nativos y no nativos.

Por regla general, los indígenas «viven las peores condiciones sociales y por tanto sus perfiles de salud incluyen las tasas más altas de morbilidad y mortalidad» comparadas con las del resto de la población.

Mortalidad infantil y enfermedades

Según información no publicada que cita la ONU, la mortalidad infantil que tenía Colombia en 2003 era de 19 muertes por 1.000 nacidos vivos, pero entre el pueblo indígena wayúu trepaba a 111 por cada 1.000.

Los guaraníes de Bolivia, que tienen una población de 153.483 personas, presentan una cantidad entre cinco y ocho veces mayor de casos de tuberculosis que en el resto del país, dice la ONU.

Los indígenas tienen mayor probabilidad de sufrir drogadicción, depresión y otros problemas mentales, añade.

» Los indígenas constituyen 12,7 por ciento de toda la población de la región y cerca de 40 por ciento de los habitantes rurales «

Los países con mayor población aborigen son México, Perú, Guatemala, Bolivia y Ecuador, dice el Volumen II del Informe Mundial sobre la Situación de los Pueblos Indígenas, publicado este lunes por la ONU, con motivo del día mundial de estas poblaciones.

México tiene casi 17 millones, Perú, siete millones, y Bolivia y Guatemala, seis millones cada uno, mientras que Chile y Colombia superan 1,5 millones, señala el estudio «Los pueblos indígenas en América Latina. Avances en el último decenio y retos pendientes para la garantía de sus derechos», publicado en 2014 por la Cepal.

Según el Banco Mundial, los indígenas constituyen 12,7 por ciento de toda la población de la región y cerca de 40 por ciento de los habitantes rurales.

Estos pueblos habitan una rica variedad de geografías, desde las aldeas de las selvas tropicales hasta los pueblos de las altas montañas e incluso las ciudades más pobladas, señala la ONU.

Avances legales

Según la Cepal, las constituciones, legislaciones y políticas nuevas posibilitaron en la región que se crearan ministerios, viceministerios, agencias estatales, defensorías indígenas y comisiones para abordar temas de salud, educación, tierras y territorios, acceso y gestión de recursos naturales.

Inicialmente, el esfuerzo se dirigió a crear instituciones especializadas, pero en la última década se orientó a hacer transversales los asuntos indígenas y a profundizar la articulación intersectorial de ministerios, departamentos, divisiones y unidades, un desafío en que se está avanzando en la mayoría de los países, con velocidades diferentes.

» México tiene casi 17 millones, Perú, siete millones, y Bolivia y Guatemala, seis millones cada uno, mientras que Chile y Colombia superan 1,5 millones «

La Cepal señala en particular los casos de Bolivia y Ecuador, con definiciones constitucionales como Estados plurinacionales.

En Bolivia, esa definición hizo reestructurar el aparato estatal sobre la base del reconocimiento de los pueblos indígenas, originarios y campesinos. Mientras en Ecuador, el mismo reordenamiento se hizo en base a nacionalidades y pueblos indígenas.

Avances en Bolivia

La Constitución aprobada en Bolivia en 2009 innovó en reconocer los derechos territoriales de los pueblos indígenas, destacando que los territorios originarios «comprenden áreas de producción, áreas de aprovechamiento y conservación de los recursos naturales y espacios de reproducción social, espiritual y cultural».

Bolivia tiene un presidente de origen aymara, Evo Morales, cuyo gobierno ha puesto la cuestión de las culturas nativas del oeste boliviano en primer plano.

Ecuador en conflicto

En el Ecuador existen 34 pueblos y nacionalidades indígenas que suman algo más de un millón de personas. Pero las organizaciones nativas discrepan de los resultados del censo de 2010 y estiman que su población ronda entre 30 y 45 por ciento del total de habitantes.

Por otra parte, y pese a los avances constitucionales, los pueblos indígenas se encuentran enfrentados al Gobierno.

» En el Ecuador existen 34 pueblos y nacionalidades indígenas que suman algo más de un millón de personas. Pero las organizaciones nativas discrepan de los resultados del censo de 2010 y estiman que su población ronda entre 30 y 45 por ciento del total de habitantes «

La Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie), una de las organizaciones nativas más influyentes de la región, se encuentra en la recta final de una marcha que comenzó en el sur del país y espera llegar a Quito este martes, con duros reclamos al Gobierno de Rafael Correa, entre ellos el archivo de una serie de proyectos de enmienda constitucional que incluyen la reelección presidencial indefinida.

También reclaman un proceso de «desprivatización» y de redistribución del agua, el fin de los proyectos de megaminería y una reforma agraria basada en la soberanía alimentaria.

La Conaie se sumará al paro nacional convocado para este jueves 13 por sindicatos y organizaciones sociales con reclamos a la administración de Correa, que rechaza la movilización considerándola parte de un «proceso desestabilizador».

La minoría más castigada de Brasil

En Brasil los indígenas siguen siendo la minoría más castigada. Con alrededor de 215 etnias diferentes y un número que oscila entre 345.000 y los 800.000 –según los criterios estadísticos– la población nativa sufre constantes agresiones, sobre todo en las regiones más aisladas de la Amazonia.

La Fundación Nacional del Indio (Funai) estima que hay siete pueblos con menos de 40 integrantes, algunos de ellos con menos de 10, lo que los aboca prácticamente a la extinción. También existen poblados no contactados, sobre todo en las zonas de selva fronterizas con Bolivia y Perú.

La conflictiva situación de los mapuches

La situación de los mapuches de Chile está entre las más conflictivas que viven los pue
blos nativos en América del Sur.

Con 1,44 millones de personas, los mapuches son la etnia más numerosa de ese país, pero sus organizaciones no han logrado influir en la política y la institucionalidad chilenas.

» Con 1,44 millones de personas, los mapuches son la etnia más numerosa de ese país, pero sus organizaciones no han logrado influir en la política y la institucionalidad chilenas «

«Planteamos el tema de la autonomía territorial y política como una de las soluciones definitivas a nuestras condiciones de pobreza, de sometimiento político, de desarticulación de nuestras organizaciones tradicionales», dijo a Sputnik Nóvosti el dirigente mapuche Rodrigo Curipán, «werken» (vocero) de la comunidad mapuche de Rankilko, en la centrosureña región de la Araucanía.

El Estado chileno ha optado por «mantener la política de represión», tratando de generar la «criminalización de todas las reivindicaciones políticas que plantean el tema de la autonomía», continuó Curipán.

 

Judith Amador Tello – Proceso (México)

El domingo 9 se “celebró” nuevamente el Día Internacional de los Pueblos Indígenas del Mundo, instituido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el 23 de diciembre de 1994 “con miras a fortalecer la cooperación internacional para la solución de los problemas con que se enfrentan las comunidades indígenas en esferas tales como los derechos humanos, el medio ambiente, el desarrollo, la educación y la salud”.

La pregunta es si hay algo que celebrar realmente cuando la filipina Victoria Tauli-Corpuz, relatora especial del organismo sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, informó que pese al compromiso de las naciones de tomar medidas legislativas, administrativas y de política para el beneficio y desarrollo de los pueblos indígenas, sus derechos “consagrados en la Declaración de la ONU y el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo” “están siendo descaradamente violados no sólo por los estados, sino cada vez más por actores privados como las corporaciones empresariales”.

Explicó que hay mayor resistencia y defensa de los pueblos respecto de sus derechos frente a industrias extractivas y “acaparadores de tierras”, pero “continúan la violación sistemática de sus derechos, que van desde detenciones arbitrarias, el etiquetado de las organizaciones indígenas, líderes y activistas como terroristas, las torturas y ejecuciones extrajudiciales, su falta de acceso a los servicios sociales básicos y la violación de sus derechos culturales” de una forma que calificó de “espantosa”.

» Hay mayor resistencia y defensa de los pueblos respecto de sus derechos frente a industrias extractivas y acaparadores de tierras, pero continúan la violación sistemática de sus derechos, que van desde detenciones arbitrarias, el etiquetado de las organizaciones indígenas, líderes y activistas como terroristas, las torturas y ejecuciones extrajudiciales ”

A decir de la relatora, el incremento de las inversiones extranjeras que llegan a muchos países exacerba la pérdida de sus tierras y recursos, así como la destrucción de su medio ambiente. Destacó:

“Las violaciones de los derechos de los pueblos indígenas están empeorando debido a la continua aplicación del neoliberalismo y el extractivismo, así como el aumento de las inversiones extranjeras acordados en más de 2 mil 700 tratados bilaterales de inversión (TBI). El derecho y la capacidad de los pueblos indígenas a perseguir su propio desarrollo económico, social y cultural están todavía muy desafiados.”

El investigador Federico Navarrete Linares, del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), dijo a través de un comunicado que la situación de los pueblos originarios de México no sólo no ha mejorado sino que ha ido en detrimento.

Coincidió con la relatora de la ONU en que hay un intento de parte de gobiernos y grandes compañías transnacionales (mineras, petroleras o generadoras de energía) de despojarlos de las grandes áreas de territorio que les han pertenecido durante siglos para apoderarse de sus recursos naturales, sean minerales, hidrocarburos, ecológicos e incluso patrimonio genético y cultural.

El especialista citó las cifras oficiales que hablan de la existencia de 15 millones de indígenas, pertenecientes a 62 pueblos o grupos, que “poseen” alrededor de la quinta parte del territorio nacional. No obstante hay una enorme desigualdad que se ha incrementado en las últimas dos o tres décadas:

» Los pueblos indígenas están empeorando debido a la continua aplicación del neoliberalismo y el extractivismo, así como el aumento de las inversiones extranjeras acordados en más de 2 mil 700 tratados bilaterales de inversión. El derecho y la capacidad de los pueblos indígenas a perseguir su propio desarrollo económico, social y cultural están todavía muy desafiados «

“Las manifestaciones de racismo y de clasismo están en auge, se han vuelto peores y se practican en todos los ámbitos; son ejercidas por el gobierno, en discursos públicos y privados de funcionarios, en las redes sociales. El desprecio y la discriminación se manejan de una manera más abierta. El racismo en México es mucho más evidente hoy que hace 20 años”.

Mencionó incluso la contradicción que ha sido señalada por varios investigadores como la fallecida antropóloga Margarita Nolasco, en el sentido de que los mexicanos suelen admirarse del pasado precolombino pero no reconocen a los pueblos indios:

“A los mexicanos se nos enseña desde pequeños que debemos sentirnos orgullosos de nuestro pasado indígena, así, ‘pasado’; de los pobladores prehispánicos; de las pirámides; de las grandes civilizaciones previas a que nos ‘conquistaran’. Entonces los vemos como nuestros ancestros, pero al mismo tiempo, en la práctica se les desprecia y no se les reconoce en el presente.”

El asunto va mucho más allá de un “reconocimiento” cultural, se trata en el fondo del cumplimiento de derechos humanos, desarrollo social e igualdad. El director general de la ONU, Ban Ki-moon, dijo en su discurso del domingo anterior:

“Los pueblos indígenas enfrentan numerosos problemas que afectan a su salud y su bienestar, la mayoría de los cuales son claramente evitables, como los servicios de saneamiento deficientes y las viviendas inadecuadas, la falta de atención prenatal, la violencia generalizada contra la mujer, las altas tasas de diabetes, el abuso de drogas y alcohol, el suicidio de jóvenes y la mortalidad infantil” y la lista es interminable.

Día de los pueblos indígenas: ¿qué festejar?

 

Magdalena Gómez – La Jornada (México)

En 1994 la Asamblea General de la Organización de Na­ciones Unidas (ONU) instauró el 9 de agosto como el Día Internacional de los Pueblos Indígenas. Nuestro país ha participado en los diversos espacios y proyectos que en el organismo internacional se han aprobado, y hasta ahora acude regularmente y da cuenta de sus políticas y programas sin que las recomendaciones, que eventualmente recibe, provoquen un cambio de fondo en su quehacer.

Personas indígenas con representaciones diversas, no la directa de los pueblos, han participado en esos escenarios para expresar en algunos casos las legítimas demandas de los pueblos indígenas. Especialmente relevante fue el proceso de elaboración del proyecto de Declaración de Derechos de los Pueblos Indígenas de la ONU y posteriormente su defensa, hasta la aprobación con algunos cambios en 2007. No fue el caso del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), cuya elaboración y aprobación se dio en los ámbitos de los estados parte, los empleadores y trabajadores y ciertamente con el aporte activo de algunos asesores y funcionarios de la OI
T.

Este convenio es significativo en el proceso de juridicidad mexicano y se constituyó en herramienta para los propios pueblos indígenas. Hoy cobra adicional relevancia a partir de la reforma de 2011 en materia de derechos humanos, pues contribuye a complementar y enriquecer el texto actual del artículo segundo constitucional, el cual, como sabemos, expresó modificaciones a los Acuerdos de San Andrés que motivaron la suspensión, ya indefinida, del diálogo del gobierno federal con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Anoto estos elementos de manera general para dar cuenta de que, aun cuando más mal que bien, ya existe una normativa en materia indígena que debería permitir su ejercicio a los pueblos indígenas. Sin embargo, existe un grave problema de justiciabilidad y una disputa frente al Estado sobre el sentido y alcance de los derechos logrados.

» El Estado les ofrece la supuesta interculturalidad, la cual, por cierto, siempre ha existido, racista, discriminatoria, asimétrica. Hoy nos encontramos con las evidencias de que las normas en materia indígena aparecen subordinadas, o anuladas en los hechos, frente a otras normas con más poder, aquellas que expresan la profundización de la política neoliberal «

Bien se ha dicho que los pueblos demandaron autonomía y el Estado les ofrece la supuesta interculturalidad, la cual, por cierto, siempre ha existido, racista, discriminatoria, asimétrica. Hoy nos encontramos con las evidencias de que las normas en materia indígena aparecen subordinadas, o anuladas en los hechos, frente a otras normas con más poder, aquellas que expresan la profundización de la política neoliberal, las que propician concesiones inconsultas para megaproyectos de diverso tipo, y que recientemente han tocado fondo con la avanzada sobre recursos nacionales como el caso del petróleo. Estas normas cuentan con el Estado como elemento activo para garantizar su aplicación a costa de todo, por supuesto también a costa de los territorios indígenas.

Por ello no es casual que los líderes de la resistencia frente a esta política sean criminalizados. Contra el Acueducto Independencia, en Sonora, el yaqui Mario Luna; contra la presa La Parota, en Guerrero, Marco Antonio Suástegui; por las policías comunitarias en Guerrero y Michoacán, Nestora Salgado y Cemeí Verdía Zepeda. A todos les han fabricado acusaciones para convertirlos en ladrones o secuestradores. Y anotamos sólo unos ejemplos, porque hay por lo menos un centenar de conflictos en curso de este rango y están promoviendo recursos jurídicos para su defensa, con la paradoja de que al obtener eventualmente fallos en su favor, como el caso de la tribu yaqui, éstos no se cumplen. También las agendas y discursos de la ONU sufren readecuaciones. El secretario general, Ban Ki-moon, ha reconocido que con demasiada frecuencia las injusticias históricas han resultado en exclusión y pobreza. Las estructuras de poder han creado y siguen creando obstáculos al derecho de los pueblos indígenas a la libre determinación. Y agregó: el tema del día este año se centra en la cuestión del acceso a los servicios de la salud. Los pueblos indígenas se enfrentan a numerosos problemas que afectan a su salud y su bienestar, la mayoría de los cuales son claramente evitables, como los servicios de saneamiento deficientes y las viviendas inadecuadas, la falta de atención prenatal, la violencia generalizada contra la mujer, las altas tasas de diabetes, el abuso de drogas y alcohol, el suicidio de jóvenes y la mortalidad infantil. (Mensaje 2015).

Problemas agudos, sin duda, que se comparten con amplios sectores de la población no indígena y que abren espacio para legitimar los enfoques asistencialistas que prevalecen en nuestro país, ofrecer apoyos para autoempleo, salud y alimentación que no abaten la pobreza, o becas condicionadas para unos cuantos, que coexisten con esfuerzos serios y marginales por recuperar las lenguas indígenas y formar traductores. Hay muchas formas de eludir la dimensión de la impunidad y falta de justiciabilidad para unos derechos que como los indígenas se han logrado con numerosas luchas, sin embargo lo que salva a los pueblos es su proverbial resistencia.

Como diría Don Quijote: con el neoliberalismo hemos topado.

 

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