Derechos para todos y todas

Latinoamérica y El Mundo
Frank Aguero Gómez/Ilitch Verduga Vélez

Ayer se festejó el Día de los Derechos Humanos, que desde 1948 fue instituido por la ONU para establecer conciencia en la humanidad de su existencia. Para unos países es motivo para activar consignas demagógicas y para otros, nueva ocasión de ser víctimas de la guerra contra la existencia de los humanos sin derecho, a los que pocos defienden.

Frank Aguero Gómez- Cubahora (Cuba) 

Como cada año, este 10 de diciembre vuelve a la palestra mundial los derechos humanos con el día dedicado al tema.

Para unos países es motivo para activar consignas demagógicas y para otros, nueva ocasión de ser víctimas de la guerra mundial contra la existencia de los humanos sin derecho, a los que pocos defienden.

Paradójicamente, uno de los países más celosos de cumplir con sus deberes en la temática figura a la vez entre los más sistemáticamente acusado de violar los derechos humanos.

Es el caso de Cuba, cuyo sistema político, económico y social difiere conceptualmente de la interpretación al respecto de la mayoría de las llamadas democracias representativas, disidencia que está en el pecado original por la cual algunos poderosos insisten en que el experimento caribeño desaparezca definitivamente.

Pero por extraño que les parezca a sus enemigos, la Mayor de las Antillas figura en el escaso tercio de países del planeta que cumplieron con los Objetivos del Milenio, propuesto por la Organización de Naciones Unidas a finales del siglo pasado como una meta que resume básicas aspiraciones del ser humano a disfrutar de la vida en la madre tierra: salud, educación elemental, trabajo digno, higiene, agua potable, alimentación básica, piso cementado, etcétera.

” Para unos países es motivo para activar consignas demagógicas y para otros, nueva ocasión de ser víctimas de la guerra mundial contra la existencia de los humanos sin derecho, a los que pocos defienden. Uno de los países más celosos de cumplir con sus deberes en la temática figura a la vez entre los más acusados de violarlos “

Ciento veinte y ocho naciones, o dos tercios de las reconocidas por el organismo mundial a partir de 1945, no pudieron proclamar lo que logró uno de los países más pobres del Tercer Mundo, asediado constantemente por el imperio mediático mundial y condenado a morir por la imposición de un bloqueo económico, financiero y comercial que ya dura casi seis décadas.

Ah, en Cuba no conocemos de secretos para multiplicar los panes y los peces, pero la ventaja radica en la voluntad política de los gobernantes y en repartir con la mayor equidad posible los recursos humanos, materiales y culturales que el pueblo ha venido alcanzando con duras luchas y privaciones para levantarse entra las filas de los condenados de la tierra.

Cuba ocupa el lugar 51 entre 187 países en desarrollo humano, según índices de la propia organización mundial que decidió elaborar metodología integral para medir el verdadero avance de nuestra especie, a nivel global, más allá de los espejismos de cifras que asombran por supuestos crecimientos económicos y consumo percápita, cortinas que ocultan el mal principal de nuestros tiempos: la inequidad y la injusticia social.

Es que sobre el tema de los derechos humanos hay demasiada hipocresía y desidia. Se crean mitos como que la producción total del mundo globalizado está montado sobre los avances de las nuevas tecnologías, así como que la distribución y acceso a las riquezas están al alcance de todos.

Gran engañifa, como las que preconizaban el triunfo de los que perseveran (más allá de las posibilidades individuales reales y a veces casuales), la democracia total por el acceso al voto y a ser elegido (si figura en la lista de los elegidos, por pecunia o por partido) y la generalización del estado de bienestar, la extinción de la clase obrera y el final de lucha de clases con la desaparición del socialismo en una parte del viejo mundo.

A pesar de cambios positivos en los últimos años con la actual composición de la Comisión de Derechos Humanos, radicada en Ginebra, aún no se logra liquidar la tendencia a la utilización de enfoques punitivos y tratamiento selectivo en la consideración de las diversas situaciones de derechos humanos.

” Pero más allá de consideraciones individuales, que están en la misma base del derecho de los seres humanos, su plena realización solo será posible cuando desaparezca la dominación, la ocupación extranjera y el interés de rendir a un pueblo por hambre y necesidades. No mientras haya ‘guerras santas’ de mercenarios, intervención ‘humanitaria’ “

Lejos está aún este foro de poner en el centro de su accionar la cooperación, el diálogo respetuoso y la solidaridad internacional, aspectos que deberían guiar los trabajos de este órgano y no ágora para meros compromisos verbales. Sólo así se podrá estar en mejores condiciones para enfrentar los graves desafíos que plantean las profundas crisis económica, financiera, energética, ambiental y alimentaria que afectan al planeta. 

Cuba seguirá trabajando en la promoción de los derechos de los pueblos a la paz y al desarrollo, por la realización del derecho a la seguridad alimentaria, por el establecimiento de un orden internacional justo y equitativo, que condene el racismo, la xenofobia y todas las formas de discriminación, por la realización de los derechos culturales y el respeto a la diversidad.

Hacia lo interno, en el país se debate hoy, se dota de mayor sentido para el ciudadano el significado sobre el disfrute con plenitud y calidad de sus derechos humanos.  Y se está dirimiendo sobre el balance necesario entre el derecho individual y los de la colectividad. 

Pero más allá de consideraciones individuales, que están en la misma base del derecho de los seres humanos, su plena realización solo será posible cuando desaparezca la dominación, la ocupación extranjera y el interés de rendir a un pueblo por hambre y necesidades. Mientras haya “guerras santas” de mercenarios, intervención “humanitaria”, derrocamiento de gobiernos soberanos a través de “golpes suaves”, no tendrá sentido hablar del respeto a todos los derechos humanos.  La responsabilidad y voluntad política de los gobiernos para con sus ciudadanos han de quedar demostradas.

Ilitch Verduga Vélez- El Telégrafo (Ecuador) 

El 10 de diciembre de 1948 fue instituido por la ONU como el día de los DDHH, para establecer conciencia en la humanidad de su existencia, afirmación cierta, en la medida que la comunidad mundial no solo los difunda, sino que también los honre. En teoría, los países donde no hay vigencia y difusión de sus principios y preceptos básicos pueden transformarse paulatinamente en Estados fallidos, bajo observación de sus pares. El análisis en el concierto universal, por lo menos en referencia a abusos y vulneraciones de los DDHH fundamentales, denunciados  y castigados, siempre han estado bajo la lupa de los fallos de Occidente, cuando el mundo está lleno de atropellos y abusos por parte de gobiernos y mandos precisamente de las llamadas sociedades libres. En Europa y EE.UU. actos de terrorismo y xenofobia, como se han expuesto en los medios de prensa con miles de imágenes y palabras, muestran la crueldad de sujetos que, a espaldas del pueblo, tratan de revivir antiguos dogmas nazis, bajo la excusa de la jihad. El éxodo de multitudes que vienen de África y del Medio Oriente, el drama humano de centenares de miles de mujeres, niños, ancianos, en fuga de guerras y su miseria, tras la luz de circunstancias presuntas, que el mundo desarrollado crea y publicita para ostentar dominio de sus sistemas se convierten en el imán convocatorio de quienes tienen ilusiones de asp
irar a mejores días, convertidas luego en amargas y dolorosas pesadillas. La actual tragedia migratoria con miles de muertos, la persona humana humillada en vías y estaciones activas en agresiones e indiferencia, son crímenes de lesa humanidad cuyas dimensiones solo son comparables a los cometidos en el éxodo provocado en la Segunda Guerra Mundial, con la salvedad de que la actual sucede en la era del mayor desarrollo científico-tecnológico del orbe.

” Reiterar así el prestigio de ser un Estado con una Constitución de derechos que se cumplen. Basado en esa realidad, Ecuador fue reelegido, por tercera vez, como miembro del Consejo de DDHH de la ONU, con los votos de 152 naciones luego de un proceso largo y arduo de cumplimiento y comunicación llevado con éxito por la Cancillería y su representante “

En Ecuador, existen aún segmentos de población racista, no son mayoría -creo yo-, pero generan actos de odio discriminatorio. La lucha contra la delincuencia común y organizada, algunas veces, posibilita excesos inaceptables, por parte de cuadros  judiciales. De igual modo, en la educación se aplican sanciones inconcebibles en estos tiempos, a niños, por faltas que con certeza han sido un sueño de generaciones, un beso inocente  a una compañera. O llamadas al 911, por presencia de personas de otro color al del morador del barrio exclusivo, para que patrullas policiales, sin el menor análisis, con diligencia: exijan identificación y cachear, ignorando el artículo 76 número 2 de la Carta fundamental, según el cual “se presume la inocencia de toda persona” o la Declaración y el Programa de Acción de Durban para eliminar toda forma de discriminación racial. En todo caso, los de ese pensar, siendo minoritarios, deben ser orientados en las normas de DDHH con acciones públicas y comunitarias. Respecto de adscritos y reparticiones republicanas, no se puede permitir, ni por error, que se cometan hechos racistas, por ello la difusión y el saber constitucional y de DDHH debe ser parte de actos policiales, judiciales, educativos,  de agentes, funcionarios y dignatarios del Estado. Igual para empresarios de colegios e industriales donde reglas internas sobrepasan leyes orgánicas, la de la Niñez y Adolescencia, en el principio del “interés superior” o  la legislación laboral en los objetivos de protección y bienestar para los obreros. Y obviamente la Carta Suprema. Fines que el pueblo ansía, que guían la acción del gobierno de Rafael Correa: el desarrollo económico y social, el acceso de todos los ciudadanos a los bienes y servicios de la sociedad. Tareas esenciales que realmente pueden perfeccionarse día a día propalando el goce  de los DDHH garantizados ya en su ejecución en nuestro país, con obras y medidas tomadas por la Revolución Ciudadana. Reiterar así el prestigio de ser un Estado con una Constitución de derechos que se cumplen. Basado en esa realidad, Ecuador fue reelegido, por tercera vez, como miembro del Consejo de DDHH de la ONU, con los votos de 152 naciones luego de un proceso largo y arduo de cumplimiento y comunicación llevado con éxito por la Cancillería y su representante María Fernanda Espinosa que culminó el 28 de octubre pasado. Con su elección al Consejo de DDHH por la Asamblea General de la ONU, la patria nueva vuelve con sus dones a este vital organismo.

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