Desde las favelas

Brasil y Latinoamérica y El Mundo

Relatos de otra visión del Mundial: el de las calles brasileñas, el de los vendedores ambulantes, el de los picados de las favelas, y el mensaje político a distancia contra los fondos buitre. Son parte de la cobertura alternativa que realiza el colectivo La Poderosa -que refleja una mirada del movimiento villero argentino- sobre el campeonato de fútbol que se desarrolla en Brasil.

La Garganta Poderosa

La Garganta Poderosa (Argentina)

“El fútbol es libre o es una farsa”

No está aquí, tratando de colarse en la cola. Y tampoco por ahí, auspiciada por Coca Cola. No está acá, saliendo de la imprenta. Y tampoco por allá, dirigiendo la reventa. ¿Pero quién dijo que la pelota está perdida? La tipa anda divertida, jugando a la escondida con los caretas, para que nunca la puedan encontrar, todos los proxenetas que la quieren explotar. Porque esos tickets que de entrada te volaban la peluca, en la zona liberada ahora valen una luca, a manos de los revendedores que aparecen por todos lados, controlando sus precios descuidados. Alta tarifa para entrar al mundo FIFA, donde todos ponemos los ojos y el corazón, cada vez que nos toca alentar a la Selección, porque el fútbol nos emociona, nos apasiona y nos hace delirar, por encima de los giles que nos tratan de hipnotizar. Y entonces desde este humilde medio villero, renovamos nuestro compromiso con el potrero, donde el fútbol no lastima, porque construye autoestima, con una lógica inversa a la dinámica perversa de la guita y el mercado, que siempre nos tira detrás de un alambrado. Corta la mecha para el juego de la derecha y sus tácticas de mierda, incluso cuando nos ataca por izquierda, aprovechando los pensamientos laterales de ciertos intelectuales, con coeficiente elevado y gran investidura, ¡que jamás entendieron al picado como parte de nuestra cultura! Desde raíces enterradas bien abajo, hoy brota un pétalo en cada gajo que no vamos a deshojar, porque no tenemos nada que preguntar: si nos quieren o nos odian nos da exactamente igual. Pues el fútbol no tiene final, y tampoco es una novela… Cuando quieran encontrarlo, ¡pregunten en la favela!

Todos con Argentina: ¡Fuera buitres de América Latina!

Cuando decidimos cubrir el Mundial, para descubrir otras cuestiones desde esta plataforma comunicacional, sabíamos que veníamos a defender al fútbol en un injusto dilema, donde tantos le atribuyen los males del sistema. Pero a su vez, nos comprometimos a mantenernos despiertos, todo el mes con los ojos abiertos, porque una y mil veces nos han cagado, aprovechando que el mundo miraba para otro lado. Por eso, hoy salimos a gritar desde abajo, ¡que los fondos buitres se vayan al carajo! Porque no hace falta parafrasear a talentosos economistas, ni apelar a los más reconocidos analistas, ni haber sido socio del Club de París, para darnos cuenta que intentan cagar al país. Ni al gobierno nacional, ni al partido tal o cual: a todos los que garpamos esa deuda residual, avalada por los jueces de este mundo desigual, donde los mismos de siempre nos vuelven a poner condiciones, mientras millones alentamos a nuestras selecciones… ¡Altos zarpados estos villeros, metiéndose en los temas reservados para noticieros! Pues no esperen otra cosa de esta Garganta Poderosa o atrevida, que no acepta estar dormida en el área restringida, tal como lo intentaron toda la vida, para que el silencio garantizara la impunidad, sin ecos que alteraran a la sociedad, ni a la comunidad internacional. ¡Pero ahora estamos en un Mundial! Convidarnos del debate por las redes cloacales o los planes sociales, se volvió la propuesta trillada de la coartada que proponen los dueños de la información, para fingir el orgasmo de la libertad de expresión. Y entonces nos chupa un huevo si les parece que debiéramos callarnos de nuevo, porque a nosotros nos parece que debemos armarnos de coraje, de la cabeza a los pies, para que todos ésos de traje que hablan tan bien en inglés no le sigan robando a la Argentina, con el mismo guante blanco que desangraron América Latina. No, matones, no comemos bulones, ni naturalizamos que nos cobren 1.500 millones, como si nadie se diera cuenta que compraron esos bonos por menos de 50. ¿O quién generó la deuda externa que heredamos de esa dictadura sangrienta, para que se hiciera eterna en la orgía de los 90? Hoy nos invitan a repetir la historia, los archienemigos de la memoria, empujándonos a pagar lo que una manga de chorros nos vino a sacar en nuestro peor momento, a pesar del acuerdo logrado con el 92 por ciento. ¿Y si el 8 pendiente mantiene su posición intransigente? ¿Nos empujan al default como lo hicieron otrora? Que se vayan a la concha de la lora, porque los argentinos no merecemos retroceder, para que ganen los mismos que siempre nos hicieron perder. Pero si quieren discutirlo en detalle, la vamos a seguir en la calle, miles y miles fundidos en un solo grito rotundo, desde las Malvinas hasta la Copa del Mundo, para que los alaridos aturdan a la Corte de los “Estrados Unidos”, porque eso también es terrorismo de Estado… ¡Y todos los pueblos del mundo están de nuestro lado!

El mejor partido de nuestra vida…

Todo eso que no oíste en la crónica que escribimos, todo eso que no viste en las fotos que subimos y todo eso que no sentiste en las horas que compartimos, intentamos que pudiera caber en un solo corto audiovisual, en pos de romper el silencio sepulcral de los que perdieron su voz a manos de la película “Ciudad de Dios”. Pues la realidad se rebela frente a la industria amarilla, cuando la favela se funde con la villa, para jugar su propio picado contra la discriminación, trabando ante el mercado de la demonización. Y sí, además de organizarlo, los dos queríamos ganarlo, pero mucho más queríamos jugarlo, para demostrarle a toda la gente que la realidad es diferente al imaginario que construyen del barrio, en el cine o en el diario. Chau al mito y hola al partidazo, que terminó… ¡Con un grito y un abrazo!

¿Quien gana?

Para que no se entienda mal, nosotros no estamos cubriendo “otro mundial”: estamos cubriendo el mismo, del otro lado del umbral. Y si existe algún “submundial”, es justamente ése que está contando el periodismo tradicional, un recorte del deporte al servicio de las multinacionales, que financian a todas sus líneas editoriales. Cobijados por dispositivos impresionantes, nos hablan entonces de ganancias muy importantes, los mismos que nunca nos hablan de los vendedores ambulantes, porque nadie duda que la recaudación será una guasada, pero todos los laburantes tienen prohibida la entrada a la zona tuneada para los periodistas, dentro de esa realidad sólo apta para turistas. Precios FIFA, idioma FIFA, cultura FIFA y comida FIFA, para alimentar a un mundo colifa, donde los vendedores callejeros no salen últimos ni primeros, porque nadie los deja entrar a la cancha, cuando la pelota se pincha o se mancha. Por esa lógica de porquería, les están incautando toda la mercadería, garantizando su derrota y sembrando el temor que impidió otras mil fotos para esta nota. Pues Doña Silvia siente una bronca infernal, desde que le informaron que “no se puede trabajar en el área del Mundial”. Tal como le pasa a Toni, que la está pasando feo, dado que no tiene cómo alimentar a sus hermanos: “Dejarnos sin empleo es una violación a los Derechos Humanos”. Y como él, Rafael, que esconde sus productos como si fueran equipaje, “porque sólo somos parte del paisaje”. Todos desplazados por los nobles acreditados, en la misa universal del ocio y los garcas, Jorge sintetiza: “¡El Mundial sólo es negocio para sus marcas!”.

 

 

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