Otra derecha

Ecuador 

La derecha ecuatoriana está levantando banderas libertarias de los proyectos revolucionarios. Se trata de una estrategia para procesar un nuevo sentido de la realidad y la demanda social, aunque esto no imposibilita que impongan sus doctrinas al recuperar el poder. Comparten algunos de los principios de los ex izquierdistas solamente para hacer frente a la figura de Rafael Correa. 

Jaime Nebot, alcalde de Guayaquil Orlando Pérez- El Telégrafo (Ecuador)

La derecha ecuatoriana es una de las más retrógradas del continente. Así lo han dicho de muchos modos los téoricos, sociólogos y estudiosos del tema. No solo porque no es la clase culta de otras naciones latinoamericanas. Tampoco por su incapacidad de construir un proyecto de nación, un modelo de desarrollo y mucho menos un rumbo cultural. Hay figuras excepcionales, sobre todo en las artes, pero no más.

¿Algo está cambiando en nuestra derecha criolla? ¿Hay síntomas de mutación, evolución, transformación hacia nuevos paradigmas o está agazapada esperando un momento político o una circunstancia histórica para mostrarse de nuevo en toda su expresión, la misma que llevó a la llamada ‘larga y triste noche neoliberal’? ¿Esas soterradas disputas entre Nebot, Lasso y Rodas, además de esos cambios en el bloque de poder financiero, no indican un fenómeno que los analistas y ciertos ‘izquierdistas’ soslayan por estar tan ‘correizados’ e irascibles?

Si hay algo que forjan los procesos de transformación y los proyectos revolucionarios (como ocurrió en su momento en Francia y en EE.UU.) es que las oligarquías asumen ciertos principios de esos procesos y proyectos, ni siquiera por empatía sino para sobrevivir y adaptarse a los ‘nuevos tiempos’. Lo que no quita que cuando recuperan el poder estatal imponen sus doctrinas, pero ya no con los mismos arrestos ni siempre con la misma facilidad.

“No sé si la derecha criolla ha sentido el golpe, en toda su dimensión, de la Revolución Ciudadana, pero al parecer sí procesa un nuevo sentido de la realidad, la demanda social y la misma acción política”

No sé si la derecha criolla ha sentido el golpe, en toda su dimensión, de la Revolución Ciudadana, pero al parecer sí procesa un nuevo sentido de la realidad, la demanda social y la misma acción política. Cuando se escucha a algunos de sus dirigentes hablar de derechos, democracia, buen vivir (para no sonrojarse dicen ‘vivir mejor’), hasta de tolerancia y libertades, uno se pregunta si de verdad hay un impacto en sus conciencias. Eso no evita que ciertos personajes de este sector sigan en sus ‘ancestrales’ miradas sobre el mundo y crean que con plata se decide todo.

No olvidemos que la derecha cooptó a varios de los intelectuales de la izquierda sesentera, que ahora fungen como los mayores defensores de las libertades. Y con ellos ahora sustenta también varias de sus posturas, aunque esos intelectuales sean más derechistas que sus empleadores o amigos de cocteles y reuniones opositoras. En esa perspectiva, ex izquierdistas y derechistas de nueva estirpe proponen a la sociedad un nuevo pacto o acuerdo que pasa por levantar banderas libertarias de todo tipo porque supuestamente vivimos en la peor de las dictaduras, tanto que LFC les resulta un tímido y moderado político frente al ‘poderío político’ de RC.

Ese nuevo acuerdo social de la derecha propone, incluso, defender ‘a muerte’ la Constitución de Montecristi con el solo afán de llegar a las próximas elecciones legislativas, ganar la mayoría y revisar de pe a pa la misma Carta Magna y todas las leyes y normativas elaboradas desde 2007.

 

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