Denuncian que la construcción de un puente implica la “hipoteca” de un gran humedal mexicano

Autoridades de Ciudad de México decidieron construir un inmenso puente en el humedal de Xochimilco, pulmón del centro urbano. Los habitantes del lugar y expertos ambientalistas temen que el proyecto sea solo un primer paso para acelerar la edificación de la zona, considerada Patrimonio Cultural de la Humanidad desde 1987.

El viaducto se erigió sobre un humedal, zona fangosa que funciona como regulador de la temperatura de la ciudad y depósito del agua de lluvia, lo que previene la inundaciones.

Para erigir el puente, que tiene unos unos 1.745 metros de longitud y ya está casi terminado, se talaron cientos de árboles en esta reserva que alberga especies endémicas como el ajolote -anfibio parecido a una salamandra- y varias aves locales.

“Sinceramente pasa por mi cabeza que esa obra no va a durar, que no va a aguantar, o será que eso es lo que yo deseo”, señaló María Alvarado, integrante de la coordinación de pueblos originarios de Xochimilco, que se opone al proyecto.

Xochimilco, con sus canales y chinampas (islotes artificiales donde se cultivan alimentos y flores desde tiempos prehispánicos), está en riesgo desde hace varios años por el acelerado crecimiento de la mancha urbana.

“Vamos a seguir en la lucha (…) por el temor que tenemos que luego se siga queriendo urbanizar, que los lagos que están acá al rato estén queriéndolos rellenar para hacer una plaza comercial”, señaló. 

De hecho, la reserva ya había quedado dividida por una autopista que circunvala la metrópoli y el vecino Estado de México.

La última gran amenaza es esta mole de hierro y hormigón -que tuvo un costo de casi 680 millones de pesos (unos 40 millones de dólares)-, opina la Coordinación de Pueblos Originarios.

Para frenar la obra, el grupo interpuso varios amparos judiciales y realizó manifestaciones en dependencias del gobierno. Incluso, llegó a bloquear la construcción, que avanzó en medio de la pandemia de covid-19.

Qué dice el Gobierno

La alcaldesa capitalina, Claudia Sheinbaum, alega que la obra resolverá problemas de conexión. “Va a ser muy importante para la zona (…), tanto para el transporte público como privado que se mueve hacia el oriente”, dijo la mandataria a inicios de junio, subrayando que la obra no genera daño ecológico.

Su gobierno se comprometió a restaurar el humedal con la plantación de vegetación endémica y a conectarlo con otros humedales.

Sin embargo, para Luis Zambrano, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el viaducto solo traerá destrucción.

“Dicen ‘¡ay, es bien poquito!’, ‘¡ay, afecta casi nada’!, pero están haciendo destrozos descomunales”, aseguró el académico.

“Están abriendo la puerta a la destrucción de cualquier ecosistema, por muy protegido que esté con diferentes herramientas tanto nacionales como internacionales”, añadió.