Debilidades del eje Pacífico

La cumbre de presidentes de la Alianza Pacífico concluyó en Cartagena de Indias con la firma de un protocolo de exoneración arancelaria del 92 por ciento de sus productos, que deberán aprobar los congresos de Colombia, México, Chile y Perú. Los mandatarios se mostraron sólidos y triunfantes, como si conformaran un bloque poderoso económica y políticamente. Pero esa imagen se ensombrece al analizar las potencialidades del bloque y sus integrantes.

 

 Latinoamérica Piensa

El anfitrión del encuentro, Juan Manuel Santos, explicó que “estos cuatro países están mejor preparados para enfrentar las volatilidades externas de los mercados. Cuentan con crecimientos fuertes, altas tasas de inversión, una buena situación fiscal y amplias reservas monetarias”.

El gobernante colombiano incluso precisó que las proyecciones de sus asesores económicos dan cuenta de un crecimiento adicional al PIB de 0,7% para el bloque, un aumento de 1,4% en los flujos de inversión extranjera directa y la creación de al menos 40.000 empleos de alta calidad.

Pero para el diario colombiano El Espectador, las perspectivas expresadas por Santos son cuestionables. “En el último año el país ha sufrido el embate de la volatilidad originada desde Washington por la decisión de la Reserva Federal (Fed) de reducir su programa de estímulo monetario, que consistía en compras mensuales de activos por US$85.000 millones. Esto ha desencadenado una fuerte crisis en los mercados emergentes, como el colombiano, donde los inversionistas internacionales que se refugiaron durante la crisis financiera de 2008 decidieron repatriar sus ganancias”, comenta el matutino.

Y añade, en referencia a la situación financiera, que “el índice Colcap, el más importante de la Bolsa de Valores de Colombia porque mide la liquidez del mercado, ha perdido el 18,78% de su valor por cuenta de la inestabilidad en los últimos 12 meses. Una historia similar ha vivido el Mercado Integrado Latinoamericano (Mila), la bolsa integrada por Chile, Perú y Colombia y a la que muy pronto se unirá México, cuyo indicador, el S&P Mila 40, ha caído 31,85% en ese mismo período”.

El analista José Roberto Acosta, gerente de Inversiones de la firma Asesores en Valores, aportó a El Espectador algunas observaciones en el mismo sentido. Dijo que “el mercado chileno se ha estancado y sus acciones han perdido precio, igual a lo que sucede en Perú con las inversiones mineras, muy cuestionadas por el gran impacto ambiental que han dejado. El único fuerte ahora es México, cuya economía se comporta muy similar a la de EE.UU. Es el actor que jalonaría el crecimiento. En Colombia, la gran esperanza es la infraestructura, en donde los constructores externos son quienes pueden por fin poner a marchar esta locomotora”.

“Son economías sin verdaderas posibilidades de complementariedad

productiva porque han ido dedicándose a una mega especialización

exportadora -de materias primas- marcada subordinadamente desde los

países centrales  

La Alianza Pacífico surgió como la alternativa al fracasado ALCA,  impulsado por Estados Unidos y las derechas de la región. Este nuevo bloque, que en apariencia es más latinoamericanista, busca incidir de manera más sutil en las políticas de América Latina y el Caribe.

En ese marco, este mini ALCA intenta mostrarse con fuerza y ha recibido esta semana el pedido de ingreso de Costa Rica, país que aún está en un proceso electoral y puede cambiar de partido gobernante. Por otro lado, se estima que una vez que Michelle Bachelet asuma en Chile, el bloque perderá respaldo de uno de sus pocos socios.

“¿Pero es tan poderosa la AP como dicen sus medios hegemónicos?”, se pregunta el analista Alfredo Serrano Mancilla en una nota de opinión publicada por Telesur, en la que asevera: “rotundamente, no”.

“Una gran primera debilidad estructural es que se trata de un bloque con un escaso comercio intrarregional que no alcanza ni el 4% de sus exportaciones. Otro punto flaco es que la AP se trata de un conjunto de países que han ido estrechando su base económica como consecuencia de sus Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos y Unión Europea. Son economías sin verdaderas posibilidades de complementariedad productiva porque han ido dedicándose a una mega especialización exportadora -de materias primas- marcada subordinadamente desde los países centrales. Todas ellas importan aquello que no producen las otras; sus proveedores son siempre las grandes transnacionales del Norte”, indica Serrano Mancilla en el plano económico.

Otra de las dificultades que plantea va al plano político de cada uno de sus miembros. “La AP tiene además un serio opositor interno derivado del enorme descontento social de su pueblo después de haber sufrido el capitalismo por desposesión y las políticas privatizadoras neoliberales. Las protestas de campesinos/ estudiantes/ profesores/ médicos/ funcionarios no deben ser infravaloradas en los próximos meses si la AP sigue por esta vía de servidumbre al Norte”.

En el análisis concluye que “La AP parece no haber aprendido de la decadente desintegración de la Unión Europea. En vez de construir una base de economía real sólida, han preferido regresar a los dogmas del libre arancel; en vez de apostar por una integración con rostro humano, se han decantado por un mercado único de bolsas financieras; y en vez de crear un Consejo social para los pueblos (como sí sucede en el ALBA), han decidido un Consejo de Empresarios. Las consecuencias de la Unión Europea ya las conocemos todos: un modelo de acumulación de desarrollo desigual con una exacerbada concentración de riqueza para unos pocos con socialización de pérdidas para las mayorías. La AP parece haber decidido este Norte salvo que su Sur consiga imponer lo contrario”.

“La Alianza del Pacífico es la niña bonita cotizada de la región”, comentó Santos, para quien los cuatro son un “dream team”.

 

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