Un fotógrafo Aché

Paraguay 

Melanio Pepangi es un joven Aché que divide su vida entre sus obligaciones de estudiante de enfermería y su pasión reciente: la fotografía. Sus instantáneas sorprenden por su calidad profesional. Él afirma que con la fotografía se puede mostrar conocimiento, costumbres y que eso es lo que busca con sus fotografías: rescatar los testimonios de los ancianos de su comunidad. 

Melanio Pepangi, joven del Pueblo Aché. Foto: F. R.

Fátima Rodríguez- Paraguay.com (Paraguay) 

Melanio es como todo los Aché: la risa en la cara se le ve a dos cuadras. Un largo y estrecho pasillo y una escalera conducen al departamento que él comparte con un amigo en la zona de Emergencias Médicas. En todo el lugar, sólo hay una mesa, dos sillas y un ventilador. El ventanal da a una ruidosa calle; sobre la mesa, unos vasos de plástico y un jugo. Algunas ollas se ven en la cocina. La luz entra por la ventana y Melanio ríe todo el tiempo. Alguien que no conoce a los Aché se incomodaría por la risa constante y sonora. Los Aché siempre ríen.

“Melanio Pieykangi Pepangi Fua´agi es mi nombre completo”, dice. Pieykangi es una especie de pez y quizá dice mucho de él: el agua, los arroyos, la naturaleza forman parte de lo que suele fotografiar. Su apellido, de acuerdo a su cultura, se conforma con el nombre de su padre, Pepangi (rana), seguido del nombre de su madre, Fua´agi(mono). Melanio tiene apenas 21 años y cursa el último año de licenciatura en enfermería en la Universidad del Norte. “Quiero seguir medicina o derecho, si es que consigo ayuda o consigo conciliar con el trabajo. Lo de las fotos es una cosa que me gusta también, pero no sé si pueda estudiar más. Ojalá que sí. Este año me recibo y termina mi beca”, cuenta.

Melanio es beneficiario -el único de su comunidad- de las becas de Itaipu. Tuvo acceso a esta beca durante la gestión de Gustavo Codas, cuando se reformó el sistema de beca y se consideró una discriminación positiva que permitía a estudiantes indígenas y campesinos de muy escasos recursos acceder a la beca.

“ ‘Lo de las fotos es algo que me gusta mucho. Empecé sacando fotos con un celular, y luego ahorré de lo que me daban de la beca para alimentación y me compré una cámarita compacta y me anoté a un curso del Instituto de la Imagen’ “

“Lo de las fotos es algo que me gusta mucho. Empecé sacando fotos con un celular, y luego ahorré de lo que me daban de la beca para alimentación y me compré una cámarita compacta y me anoté a un curso del Instituto de la Imagen. Hice allí el nivel inicial, pero me dijeron que para terminar tengo que tener una cámara profesional. Estoy ahorrando, veremos si puedo acceder a comprar este año”, cuenta Pepangi mientras sirve el jugo.

“Mi profesor dice que la foto la hace la persona, no la cámara”, expresa y se sonroja. “Cuando subo una foto a las redes sociales y veo que a la gente le gusta, me anima mucho. Me gusta sacar fotos de gente y de la naturaleza”, dice.

Melanio muestra en sus fotos los rostros de niños, juegos de niños en los arroyos, la naturaleza, todo lo que no hay en la ciudad, todo lo que él extraña todos los días y todo lo que él recuerda de su niñez.“Cuando vine recién, me costaba respirar el aire de la ciudad. El acondicionador de aire me daba nauseas, quería vomitar, salía de clases a vomitar. El aire no no era lo mismo, extrañaba a mi gente, el aire de mi comunidad, la naturaleza”, cuenta.   

“Además , lo que más me costó fue acostumbrarme al idioma, aprender español.No entendía sencillamente las explicaciones de los profesores y lo que decían mis compañeros.  Yo tenía un diccionario guaraní-español y con ese aprendí los términos, sentía que no podía perder la oportunidad. Ahora ya me siento bien”, dice mientras cuenta que es originario de Chupa Pou, una comunidad Aché en Canindeyú.

 

Beca integral, oportunidad real

En su comunidad, no tenían idea de una beca de Itaipu para estudiantes pobres, pero un “doctor” que era dueño de las tierras por la que los Aché vinieron a reclamar en Asunción alguna vez se hizo amigo de su padre. Cuando llegó a terminar la secundaria, el padre de Melanio, debió llamar al hombre a decirle que tenía un hijo que quería estudiar. “Nosotros sólos nunca íbamos a poder llegar a traer los papeles que se necesitaban. Fue este señor que nos ayudó, nos pagó el pasaje y me alojó en su casa en los primeros tiempos”, recuerda Melanio.

“Primero nos fuimos a un curso de nivelación en la Universidad Católica, durante 6 meses. Ahí conocí a mi actual compañero de casa, Robert. Él es pilarense y dedicimos compartir los gastos, porque solo no iba a poder sostener el departamento y no iba a ahorrar. La beca es integral, yo ahorré de lo que me dan para comprarme una camarita compacta”, relata.

” Melanio será el primer profesional universitario de su comunidad si logra culminar este año su carrera. “Hay muchos estudiantes indígenas universitarios. De mi comunidad también hay jóvenes que están estudiando, pero el problema es que no pueden sostener porque las ayudas no son integrales como la mía “

Melanio será el primer profesional universitario de su comunidad si logra culminar este año su carrera. “Hay muchos estudiantes indígenas universitarios. De mi comunidad también hay jóvenes que están estudiando, pero el problema es que no pueden sostener porque las ayudas no son integrales como la mía. Es decir, por ejemplo, le dan una beca de la universidad gratis, pero qué pasa si no tienen para comer y un lugar dónde vivir. O el dinero para su pasaje. Encima, las becas exijen mantener un promedio”, explica.

“A veces, hay algunas personas que ayudan a un joven indigena a estudiar, pero si la ayuda no es constante y sostenido, no tienen la oportunidad de egresar como profesionales”, explica.

Los Aché, un pueblo y su memoria 

Los Aché luchan por su memoria como pueblo y por el esclarecimiento de lo sucedido con ellos durante la época de la Dictadura de Alfredo Stroessner. Bajo el principio de Jurisdicción Universal, el 6 de agosto de 2013 se presentó en Argentina una querella criminal contra los responsables de la dictadura paraguaya y se abrió una Causa: 7300/2013 a cargo del Juzgado Federal nº 5 de Argentina.

” ‘Melanio sabe que hay mucha gente que saca fotos a los Aché, pero sabe que es el primer jóven que se propuso estudiar fotografía. “Con la fotografía se puede mostrar conocimiento, constumbres y me gustaría hacerlo con mi pueblo’, dice “

El pasado 8 de abril del 2014 , se amplió la denuncia con la presentación de la Federación Nativa Aché del Paraguay como querellantes por los delitos de genocidio/lesa humanidad cometidos en Paraguay contra su comunidad.

Melanio, se concentra en estudiar, pero piensa que en algún momento tendrá tiempo para las fotografías que hablan de los ancianos de su pueblo. Tiene una idea de rescatar los testimonios de los ancianos de las comunidades, pero todavía debe reparar su cámara o comprarse una máquina profesional. Se dañó en el arroyo, después de sacar las fotos. Melanio sabe que hay mucha gente que saca fotos a los Aché, pero sabe que es el primer jóven que se propuso estudiar fotografía. “Con la fotografía se puede mostrar conocimiento, constumbres y me gustaría hacerlo con mi pueblo”, dice. 

 

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