Diferentes, aunque hermanas

Cuba/México

El encuentro de Raúl Castro y Enrique Peña Nieto es un paso trascendental en el relanzamiento de las relaciones entre ambas naciones, después de un lustro de desencuentros. Una eligió las políticas del neoliberalismo, la otra, las del socialismo. Sin embargo, los dos países comparten vínculos históricos, culturales y sociales, imposibles de romper a pesar de las divergencias.

Ángel Guerra Cabrera- La Jornada (México) 

La visita oficial a México que inicia el presidente de Cuba, Raúl Castro, trae a la mente inevitables evocaciones de los estrechos y entrañables lazos que unen a los dos países y culturas a lo largo de siglos. Mérida, capital de Yucatán, adonde llega Raúl, rememora los históricos vínculos que se han tejido entre ese estado mexicano y la isla caribeña a lo largo del tiempo.

Aquí encontraron refugio y amistad grandes cubanos: el eminente poeta y patriota José María Heredia; el héroe nacional José Martí, cuyo hermano queridísimo y confidente lo fue el michoacano Manuel Mercado; el ejemplar líder comunista Julio Antonio Mella, y el dirigente histórico de la Revolución Cubana Fidel Castro, junto a varios sobrevivientes del ataque al Cuartel Mocada y otros futuros integrantes del ejército rebelde, entre ellos Che Guevara.

Los mexicanos han bailado y siguen bailando al compás de los ritmos cubanos. El cine mexicano en su edad de oro sentó una impronta indeleble en la cultura de la isla. México es el único país de América Latina que mantuvo relaciones diplomáticas con Cuba cuando Washington intentó aislarla del mundo.

Esto no significa que no haya diferencias entre ambos gobiernos. México enarbola el credo neoliberal, que ha profundizado como pocos países. Cuba mantiene en alto la bandera del socialismo y descarta permitir la hegemonía del mercado.

Sin embargo, México siempre ha rechazado el genocida bloqueo a Cuba y ha sido un partícipe activo en los memorables esfuerzos por la unidad e integración de América Latina y el Caribe encarnados en la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y unió su voz a la de los gobiernos de nuestra región para exigir a Estados Unidos que pusiera fin a su política de exclusión de la isla de los foros regionales.

Al referirse a las potencialidades de la Celac, Raúl ha dicho: juntos somos la tercera economía a nivel mundial, la zona con la segunda mayor reserva petrolera, la mayor biodiversidad del planeta y con una alta concentración de los recursos minerales globales.

” La presencia del mandatario cubano en México en este momento, es no sólo un paso trascendental en el relanzamiento de las relaciones (…), iniciado por el presidente Enrique Peña Nieto luego del deterioro que sufrieron posteriormente al infortunado comes y te vas (2003). Es también un reconocimiento de México al papel de Cuba como referente de la unidad latinocaribeña “

La presencia del mandatario cubano en México en este momento, es no sólo un paso trascendental en el relanzamiento de las relaciones diplomáticas, culturales, económicas y comerciales entre los dos países, iniciado por el presidente Enrique Peña Nieto luego del deterioro que sufrieron posteriormente al infortunado comes y te vas (2003).

Es también un reconocimiento de México al papel de Cuba como referente de la unidad latinocaribeña, al eficaz desempeño de Raúl al frente de la isla y a su brillante papel en actividades internacionales, entre ellas la Cumbre de las Américas (Panamá), la Asamblea General de la ONU y su visita a Nueva York, sólo este año. México ha expresado su satisfacción por la reanudación de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, hecho que abona como pocos a la declaración de América Latina y el Caribe como zona de paz, donde toda diferencia ha de solucionarse mediante el diálogo, acordado en la cumbre de la Celac presidida por Raúl en La Habana. La negociación por la paz en Colombia que avanza en la capital cubana es un modelo de este paradigma.

Entre Cuba y México hay un futuro promisorio en las relaciones económicas, culturales, políticas y científicas. El comercio bilateral rondará este año 500 millones de dólares, empresas mexicanas tienen 30 proyectos de inversión en la isla, entre ellos nuevo en torno al estratégico puerto El Mariel, atraídas por la nueva ley de inversión extranjera de Cuba. Con la firma de 24 convenios se reimpulsan los nexos entre las universidades de ambos países.

Fue gracias a la solidaridad de muchos mexicanos y, en especial, al empeño personal del inolvidable general Lázaro Cárdenas, que la promesa hecha por Fidel al pueblo de Cuba pudo cumplirse puntualmente. En el 56 seremos libres o seremos mártires, había sentenciado, ante la urgencia de liquidar a la sangrienta y rapaz dictadura proimperialista de Fulgencio Batista.

El visitante cubano está inscrito en la larga tradición que une las luchas independentistas y por la justicia social de ambos pueblos. De Tuxpan, también en el Caribe mexicano, partieron el 25 de noviembre de 1956 el yate Granma y sus intrépidos expedicionarios hacia la conquista, pospuesta por tanto tiempo, de la independencia y la libertad de Cuba. Raúl era, con 27 años, el jefe del pelotón de retaguardia, después de haber cumplido a cabalidad la misión que le fue encomendada en el ataque al Moncada tres años antes.

Editorial- La Jornada (México) 

El presidente cubano, Raúl Castro, realizará a partir del jueves próximo una visita de dos días a México, la primera de un mandatario isleño desde marzo de 2002, cuando Fidel, su hermano y antecesor en el cargo, sufrió un agravio injustificable del gobierno de Vicente Fox durante su presencia en la Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo que se realizó en Monterrey, capital de Nuevo León, presencia que fue condicionada por el guanajuatense a que el cubano se retirara después de la comida y a que se abstuviera de agredir a Estados Unidos.

Desde antes de esa patanería la política foxista hacia Cuba, diseñada por el entonces canciller Jorge G. Castañeda, había adquirido una marcada agresividad que se expresó, entre otras cosas, en el encuentro del propio Fox con miembros de la disidencia cubana durante su viaje a la isla en febrero de 2002. Y tras el desfiguro de Monterrey, la relación bilateral se siguió deteriorando a raíz de la detención en la isla del empresario Carlos Ahumada y su posterior deportación a México. En esos hechos quedó al descubierto la participación de destacados políticos panistas y priístas en la fabricación de los videoescándalos dirigidos contra Andrés Manuel López Obrador. La virulenta reacción de Fox consistió en expulsar al embajador cubano en México y en retirar al mexicano en Cuba, lo que dejó la relación bilateral a centímetros de la ruptura.

Ciertamente, el declive de los vínculos no empezó con la primera presidencia panista sino durante la presidencia de Ernesto Zedillo, cuando la entonces canciller Rosario Green se reunió con opositores al gobierno durante una visita a La Habana, y apenas mejoró durante el sexenio de Felipe Calderón, a pesar de que éste había prometido una operación cicatriz y se logró el restablecimiento de representantes diplomáticos en ambas capitales. Pero la cicatriz volvió a abrirse en abril de 2012, cuando el michoacano visitó la isla y se condujo más como vocero de las derechas internacionales que como jefe de Estado.

” Los pueblos de Cuba y de México están unidos desde el periodo colonial por estrechos lazos históricos, culturales, sociales y económicos y entre los años 50 y 90 del siglo XX sus respectivos gobiernos desarrollaron una relación de respeto por sobre las diferencias políticas, económicas e ideológicas que constituye uno de los
capítulos más edificantes de la política exterior mexicana “

Después de tres lustros de desencuentros da la impresión de que ambos gobiernos han encontrado, por fin, la ruta para el restablecimiento de un vínculo bilateral que ha tenido momentos ejemplares y una significación histórica para los dos países. La mejoría ha tenido expresiones económicas concretas, como los acuerdos de inversión gestionados por el ex canciller José Antonio Meade y la condonación de 70 por ciento de la deuda cubana a México, así como encuentros entre los presidentes Castro y Enrique Peña Nieto. En enero del año pasado el segundo realizó una visita a Cuba y esta semana ambos se reunirán en Yucatán. En la agenda del encuentro están incluidos los asuntos migratorios y económicos.

Los pueblos de Cuba y de México están unidos desde el periodo colonial por estrechos lazos históricos, culturales, sociales y económicos y entre los años 50 y 90 del siglo XX sus respectivos gobiernos desarrollaron una relación de respeto por sobre las diferencias políticas, económicas e ideológicas que constituye uno de los capítulos más edificantes de la política exterior mexicana. Los recientes tres lustros de desencuentros constituyeron una anomalía absurda, causada por el extravío de la diplomacia mexicana, la supeditación de la cancillería a los intereses estadunidenses y una proyección dogmática y fundamentalista de la ideología neoliberal al ámbito de las relaciones exteriores.

Cabe esperar que la plena normalización de las relaciones entre México y Cuba sea duradera y que constituya un primer paso en la recuperación de la presencia diplomática de nuestro país en el mundo y de un liderazgo regional que fue prácticamente demolido en el curso de las presidencias anteriores. 

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