Cuba en la lista de países terroristas de Estados Unidos: qué implica y cuál es el margen de acción de Biden

En medio del escandaloso traspaso en Estados Unidos y a nueve días de dejar la Casa Blanca, el presidente saliente Donald Trump volvió a incorporar a Cuba a la lista de “Estados patrocinadores del terrorismo”. La isla había dejado de ser definida como tal en 2015 por el expresidente Barack Obama, durante su política de acercamiento. Cuba condenó la decisión “hipócrita y cínica”, al tiempo que denunció “el oportunismo político” detrás de ella. 

El secretario de Estado, Mike Pompeo, dio a conocer la resolución, que puede potencialmente complicar las posibilidades de que el mandatario entrante, Joe Biden, reanude rápidamente los acercamientos con La Habana. 

Pompeo justificó el retorno de la isla a la lista “por brindar apoyo repetidamente a actos de terrorismo internacional al otorgar refugio seguro a terroristas”. En ese sentido, acusó al Gobierno cubano de haber “alimentado, alojado y brindado atención médica a asesinos, fabricantes de bombas y secuestradores, mientras muchos cubanos pasan hambre, no tienen hogar y no tienen medicinas básicas”.

Puntualmente, se refirió a la negativa de La Habana a extraditar a diez líderes de la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), que viajaron a la isla para mantener negociaciones con el Gobierno colombiano y que fueron requeridos por ese país después de que el grupo se atribuyera la responsabilidad en un atentado contra una escuela de la Policía en Bogotá,  que causó 22 muertos y más de 87 heridos.

También acusó a Cuba de haberse involucrado “en una serie de comportamientos malignos en toda la región”, al apuntar que su aparato de inteligencia y seguridad “se infiltró  en las fuerzas militares y de seguridad de Venezuela” y ayudó al presidente de ese país, Nicolás Maduro, a “mantener su dominio sobre su pueblo”. 

Qué significa volver a la lista negra

La inclusión de un país en la lista de terrorismo implica trabas al comercio y sanciones económicas. Esta designación tendría un fuerte impacto económico para la isla en condiciones normales, dado que restringe el comercio y la ayuda exterior de Estados Unidos y expone a los inversionistas extranjeros a ser procesados por Estados Unidos. Aunque técnicamente la mayoría de estas sanciones ya pesaban sobre Cuba por el bloqueo comercial y financiero que EE.UU. mantiene desde hace seis décadas sobre la isla.

Si bien no tiene impacto económico, sí tiene grandes consecuencias diplomáticas porque en tanto integre esa lista, queda descartada cualquier tipo de normalización de relaciones entre la isla y EE. UU.

El futuro gobierno de Biden, que asumirá el 20 de enero, podría eliminar a Cuba de este listado, pero primero Antony Blinken, candidato a suceder a Pompeo, tendría que realizar una revisión formal, lo que significa que la medida puede estar en vigor durante meses.

En 2015, en el marco de su política de acercamiento a Cuba, Obama retiró al país caribeño del listado de Estados patrocinadores del terrorismo, al declarar que los esfuerzos de medio siglo de Estados Unidos para aislar a la isla comunista habían sido un fracaso.

Pero Trump revirtió este acercamiento de Washington con La Habana apenas asumió en 2017, recrudeciendo el embargo vigente desde 1962 e imponiendo una batería de sanciones a su aliado Venezuela, lo cual le valió el apoyo electoral del crucial estado de Florida.

En mayo pasado, Washington dio un paso en esta dirección con la inclusión de Cuba en la lista de países que “no cooperan completamente” con los esfuerzos antiterroristas de EE.UU., de la que también forman parte Venezuela, Irán, Corea del Norte y Siria.

El Gobierno cubano replicó entonces que es su país el que es “víctima” del terrorismo con la complicidad de EE.UU., en referencia a los diversos ataques (desde secuestro de aeronaves hasta planes de asesinato de dirigentes) atribuidos a grupos anticastristas en las últimas seis décadas, principalmente durante la Guerra Fría.

La reacción de la isla

El ministro cubano de Exteriores, Bruno Rodríguez, calificó de “hipócrita y cínica” la decisión de la Administración saliente de EE.UU. “Condenamos la hipócrita y cínica calificación de Cuba como Estado patrocinador del terrorismo, anunciada por EEUU”, escribió el canciller en su cuenta de Twitter.

Por su parte, el presidente Miguel Diaz-Canel se hizo eco de los pronunciamientos en contra de la medida en el resto del mundo, al tildar de “fraudulenta” la calificación del gobierno de Trump. El mandatario reiteró que el bloqueo de Estados Unidos contra la isla “es terrorismo de estado” y que además representa “el colmo del cinismo”.

En una declaración posterior, la Cancillería cubana afirmó que esta medida de Washington es un acto “soberbio” de un gobierno “desprestigiado, deshonesto y en bancarrota moral”.

Además consideró que la verdadera motivación de esta acción es imponer “obstáculos adicionales” a cualquier perspectiva de recuperación en las relaciones bilaterales entre Cuba y los Estados Unidos.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de la isla también afirmó que Cuba “no es un Estado patrocinador del terrorismo”, sino que lo rechaza “en todas sus formas y manifestaciones”, y sostiene que es un estado “víctima del terrorismo” por actos cometidos por el gobierno de EE.UU. o perpetrados y patrocinados desde su territorio que han dejado 3.478 muertos y 2.099 discapacitados.