Cruces entre Venezuela y la ONU por un informe que denuncia “crímenes de lesa humanidad”

Una misión del Consejo de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas vinculó al presidente, Nicolás Maduro, y a varios de sus ministros con violaciones sistemáticas a los derechos humanos, cometidas desde 2014 hasta la fecha. El informe, que aún no fue publicado formalmente por la ONU, fue rechazado por el gobierno venezolano, que aseguró está “plagado de falsedades”. Por su parte, el opositor Juan Guaidó llamó a un levantamiento militar, al pedir a la cúpula del Ejército que retire el apoyo al mandatario, al que tildó de “brutal dictador”.

La misión, que no pudo visitar Venezuela por la negativa del Ejecutivo a facilitar sus pesquisas, investigó más de dos centenares de casos y concluyó, en un informe de 443 páginas, que se cometieron ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias y torturas en el país sudamericano.

“La Misión encontró motivos razonables para creer que las autoridades y las fuerzas de seguridad venezolanas han planificado y ejecutado desde 2014 graves violaciones a los derechos humanos”, subrayó más temprano la presidenta de la misión, Marta Valiñas. 

Francisco Cox, miembro de la misión, declaró ante la prensa que los investigadores encontraron evidencias de que Maduro había ordenado en ocasiones personalmente al Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) a quién vigilar y detener.

“Tenemos participación y contribución al crimen de Maduro, ya sea directamente a través de la cadena de mando” o en ocasiones “dando órdenes directas”, afirmó. “Tenemos motivos razonables para creer que esto es una política de Estado […] para sofocar a la oposición”, sostuvo.

El gobierno venezolano denunció que se trata de un “informe plagado de falsedades, elaborado a distancia, sin rigor metodológico alguno, por una misión fantasma dirigida contra Venezuela y controlada por gobiernos subordinados a Washington”, según tuiteó el canciller Jorge Arreaza.

El canciller recalcó por Twitter que la publicación de este documento “ilustra la práctica perversa de hacer política con los Derechos Humanos y no política de Derechos Humanos”, antes de añadir que el Gobierno ya rechazó la formación de la misión de investigación.

Desde el 2 de diciembre de 2019 hemos afirmado que no reconocemos ningún mecanismo politizado e inquisidor, creado con fines ideológicos por países con pésimos récords en Derechos Humanos para agredir a Venezuela y tratar de dañar la relación con la oficina de la Alta Comisionada, Michelle Bachelet”, añadió.

Arreaza reiteró la “cooperación” de Caracas con el Consejo para los Derechos Humanos de la ONU y argumentó que esta “se ha generado de manera coordinada y constructiva” con la oficina de Bachelet. “Los avances han sido notorios y así lo ha reconocido Bachelet al anunciar la renovación de la relación”, concluyó.

Qué dice el informe

La presidenta de la Misión, Marta Valiñas, dijo que la Misión que dirigió -compuesta por otros dos miembros y un equipo técnico de apoyo- revisó 2.500 incidentes que involucraron 4.600 asesinatos “cometidos por las fuerzas de seguridad, y que podemos considerar ejecuciones extrajudiciales”.

Las principales entidades involucradas en los crímenes son la Policía Nacional Bolivariana (PNB) y en particular las Fuerzas de Acción Especial (FAES), el Servicio Nacional de Inteligencia (SEBIN), la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), así como la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), incluida la Guardia Nacional Bolivariana (GNB).

El informe señala que el Sebin ponía a personas bajo vigilancia, se reunía información sobre ellas, se interceptaban sus comunicaciones y luego eran detenidas sin orden judicial, “solo porque había una orden del presidente”, explicó Cox.

El miembro de la Misión denunció también que en muchos casos el SEBIN “falsificó evidencia” para inculpar a estas personas. Otra táctica utilizada consistía en distorsionar el resultado de allanamientos en casas o inspecciones de vehículos.

Por otra parte, la Misión descubrió numerosos actos de tortura, como palizas, asfixia con agua o productos tóxicos, violencia sexual, mutilaciones, descargas eléctricas y diversos modos de tortura psicológica. Todo eso con el objetivo de hacerles firmar “confesiones” o documentos testificando que se habían respetado sus derechos.

Otro aspecto menos conocido de estos crímenes, de acuerdo al informe,  es que en muchos casos las víctimas eran delincuentes menores o personas que supuestamente pertenecían a bandas criminales, quienes eran ejecutados para eliminar lo que el gobierno considera malos elementos. Eso ocurrió sobre todo en operaciones policiales, donde los agentes recibían autorización para matar, aunque la versión oficial afirmaba que la víctima había muerto porque se resistió al arresto o abrió fuego.

La Misión menciona en su informe que cree que la Policía encubría los asesinatos simulando confrontaciones, destruyendo pruebas, poniendo una pistola en la mano de la víctima y disparando para que queden rastros de pólvora.

Guaidó convocó un levantamiento militar

La oposición en su conjunto celebró el informe. Por su parte, Guaidó pidió este miércoles a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) retirar el apoyo a Maduro. 

A los miembros de la Fuerza Armada, no pueden ignorar lo que este informe constata (…) están sosteniendo hoy a un criminal que los ha usado para asesinar, para torturar (…) son delitos que no prescriben y ustedes lo saben”, dijo el opositor a través de un video en las redes sociales. 

El líder opositor consideró que el informe, elaborado por una Misión Internacional encargada por la ONU, deja claro “el talante dictatorial” de la llamada revolución bolivariana, una “brutal y salvaje dictadura”.

Por eso, dijo a los militares que es “momento de decidir de qué lado están” y de preguntarse si seguirán obedeciendo a un “criminal internacional”, en alusión a Maduro. “No sean cómplices en este momento de su maquinaria (…) Venezuela sabrá recibir a quienes den ese paso (retirar el apoyo a Maduro)”, remarcó.