Crisis policial en Perú: A dos semanas de asumir, renunció el ministro del Interior de Sagasti

El ministro del Interior, Rubén Vargas, renunció a su cargo en medio de las críticas que estaba recibiendo por impulsar una reforma policial para dejar atrás la violencia en las manifestaciones que signaron al país en medio de la crisis institucional. Esa medida había generado malestar en las fuerzas, donde se replicaron renuncias y amenazas ante un potencial paro de efectivos. El presidente Francisco Sagasti ya tomó juramento a su reemplazo: Fernando Aliaga, un jefe policial retirado.

Esta es la primera baja en el gobierno de Sagasti, enmarcada en una profunda crisis el seno de la Policía Nacional del Perú (PNP). La oposición parlamentaria y la prensa habían cuestionado al titular de Interior por implementar el retiro del jefe de la policía y otros 17 generales, como parte de una reforma en la institución.

“Presento ante su despacho mi renuncia inmediata como titular del Ministerio del Interior. Somos totalmente conscientes de que esta gesta por mejorar a nuestra Policía Nacional del Perú no se agota con la designación de un ministro“, escribió Vargas en una carta dirigida a todos los peruanos. Allí, defendió los ceses de la cúpula policial y resaltó que se hicieron para que la policía recupere la confianza de la ciudadanía.

La decisión de Vargas llegó justo cuando el Congreso preparaba un pedido de interpelación en su contra seguido de una eventual moción de censura. A eso se le habían sumado las amenazas de una huelga policial general en rechazo a las medidas.

Las reformas que estaba implementando Vargas

El funcionario había asumido justamente con la tarea urgente de resolver las responsabilidades en la represión policial durante las protestas contra el efímero Gobierno de Manuel Merino que dejó dos jóvenes muertos, Inti Sotelo y Bryan Pintado.

En este camino, Vargas destituyó a la cúpula de la Policía Nacional del Perú (PNP) y nombró a un nuevo general, César Cervantes, al frente del cuerpo.

Cervantes reemplazó así al general Orlando Velasco, que es investigado, al igual que otras exautoridades incluido el expresidente Merino, por los cargos de homicidio calificado, lesiones graves y abuso de autoridad investigados por la Fiscalía.

Junto con este reemplazo, Sagasti creó una comisión dirigida por Vargas e integrada por la sociedad civil para modernizar a la Policía Nacional en la defensa de los derechos ciudadanos y para fortalecer el orden interno.

La crisis institucional en la PNP

El nombramiento de Cervantes forzó el pase a retiro de otros 18 oficiales de mayor antigüedad, lo que desató una ola de críticas tanto dentro como fuera de la fuerza. Los efectivos sostienen que Vargas, quien defendió en todo momento la constitucionalidad de su decisión, se saltó varias leyes que regulan los ascensos en las fuerzas y dañó la institucionalidad y la moral de la PNP.

A las denuncias se sumaron un goteo de renuncias y dimisiones de altos cargos del cuerpo, entre ellos el subcomandante Jorge Lam, y el inspector general de la Policía, Herly Rojas, el segundo y tercer rango en importancia dentro de la organización.

También dimitió el sustituto de Lam, Edgardo Garrido López, quien adujo motivos “estrictamente personales” y los directores de la Oficina General de Seguridad y Defensa Nacional, y el director de la Dirección de Control de Drogas y Cultivos Ilegales, quienes expresaron su rechazo al nombramiento de Cervantes.

El director general de la Dirección General de Seguridad Ciudadana y el director general de la Dirección General Contra el Crimen Organizado también dimitieron por los mismos motivos.