Crisis en Paraguay: por qué acusan a Abdo Benítez de intentar «la mayor entrega» del país

Ricardo Canese, un especialista en energía que ocupó altos cargos en distintos gobiernos de Paraguay y ahora es legislador en el Parlasur por el Frente Guasú, explica por qué el acuerdo secreto firmado por el gobierno de Mario Abdo Benítez con Brasil representa «la mayor entrega en 34 años de democracia». El acuerdo desató una crisis política que le valió el cargo a varios funcionarios y dejó al presidente paraguayo al borde del juicio político.

Canese, que fue ministro de Energía de Luis González Macchi, coordinador de la Comisión de Entes Binacionales Hidroeléctricas de Fernando Lugo y es el actual presidente de la Comisión Hidroeléctrica del Parlasur, explicó por qué el acuerdo con Brasil por la distribución de energía de la hidroeléctrica binacional Itaipú desató una crisis política que llegó a amenazar la continuidad de Abdo Benítez.

Hace una semana y solo después de la renuncia del entonces presidente de la empresa Administración Nacional de Electricidad (ANDE), el gobierno de Abdo Benítez reconoció que había firmado en secreto un acuerdo de energía con Brasil a fines de mayo y difundió el texto. La avalancha de renuncias, denuncias y reclamos fue inmediata y el gobierno paraguayo tuvo que dar marcha atrás y cancelar el acuerdo.

«El acta secreta de Abdo y (el presidente brasileño Jair) Bolsonaro, ahora pública, establece que 89% en 2019, y así hasta 84% en 2022, de la energía barata de Itaipú le corresponde a Brasil, pese a que que el artículo XIII del Tratado de Itaipú le garantiza 50% al Paraguay», explicó el especialista.

El acuerdo de la hidroeléctrica Itaipú que comparten Brasil y Paraguay establece que existen dos precios para la energía producida: la llamada energía segura -es decir, un umbral mínimo de producción garantizada- que hoy cuesta 40 dólares por megavatio y la excedente -la que supera el umbral cuando se produce de más- que cuesta seis dólares.

ANDE, la empresa pública, elige comprar la energía excedente y garantizar una tarifa más barata para los paraguayos. 

«Lo grave es que el presidente demostró que cree que el propietario de la gran mayoría de la energía barata es Brasil; eso es una gravísima violación del Tratado de Itaipú que le hace perder entre 200 y 300 millones dólares a Paraguay y beneficia en igual medida a Brasil«, agregó Canese.

La segunda crítica es que por primera vez en la historia, un gobierno paraguayo acepta fijar un cronograma para congelar la distribución de energía por adelantado. «Ningún gobierno democrático había fijado un cronograma porque es una limitación al desarrollo del país; una vez fijado, no se puede pedir más energía eléctrica, pese a ser los dueños soberanos de 50%», explicó el legislador del Mercosur.

Pero Canese destacó que el acuerdo firmado con Brasil y luego cancelado no solo superó las concesiones hechas en democracia, sino también las del dictador Alfredo Stroessner.

«El dictador había incluido un piso mínimo de margen de error de 350 megavatios para cuando se fijara el cronograma, que nunca se fijó; hoy Paraguay demanda 3.500 megavatios, por lo que ese piso es de 10%; en el acuerdo, Abdo Benítez bajó esos 350 megavatios a 100 megavatios, menos de 3% de lo que compra hoy el país», explicó.

«Esto significa que no solo limita el desarrollo del país, lo deja desprotegido; es su tumba», agregó.

Para explicar la importancia de la producción de la energía hidroeléctrica, Canese lo compara con los países petroleros, de Chile con el cobre o Bolivia con el gas. «Es nuestra principal riqueza natural», reforzó para explicar por qué todo el arco opositor e incluso un sector del partido oficialista liderado por el expresidente Horacio Cartes repudió el acuerdo en los últimos días y amenazó con un juicio político contra Abdo Benítez, que hoy quedó sin efecto.