El sostén de la democracia

Brasil
Especial

La presidenta Dilma Rousseff y el líder del PT Lula Da Silva recibieron multitudinarias muestras de apoyo en todo el país. Las movilizaciones masivas demostraron la disposición de la ciudadanía a defender la Constitución, el Estado de Derecho y las conquistas sociales que tantos sacrificios y vidas costó alcanzar. El poder del pueblo frente a la desestabilización.

Redacción- Prensa Latina (Cuba)

La tentativa de ultimar el mandato constitucional de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, mediante un golpe mediático, parlamentario y judicial tiene hoy por delante un consistente escollo que vencer: la voluntad popular.

Multitudinarias marchas y concentraciones realizadas la víspera a lo largo de todo el país dejaron en claro la disposición de la ciudadanía a defender no sólo la Constitución, el Estado de Derecho y las conquistas sociales, sino también la libertad que -al decir de Luiz Inácio Lula da Silva- tanta lucha, sacrificios y vidas costó alcanzar.

En un mensaje dirigido a quienes salieron este jueves a las calles para respaldar el orden democrático y pronunciarse contra el impedimento de la mandataria Dilma Rousseff que tramita la Cámara de Diputados, el exmandatario manifestó que Brasil está viviendo un momento histórico.

De un lado están quienes pretenden aprobar una interpelación sin base legal, lo cual constituye un golpe, y de otro los que acreditan y valoran la democracia, señaló Lula y enfatizó que no hay poder legítimo si éste no emana del voto popular.

En su alocución, de dos minutos de duración y transmitida en los distintos escenarios donde tuvieron lugar las manifestaciones, el fundador del Partido de los Trabajadores (PT) subrayó que un gran país se construye solo caminando siempre hacia adelante, consolidando y conquistando nuevos derechos sociales colectivos e individuales.

Saludó asimismo el extraordinario movimiento de paz y amor, de fe en la democracia y el diálogo que por estos días recorre el país y dijo tener la convicción de que esa energía nueva, que viene del corazón de Brasil, dará el impulso necesario (al Gobierno) para vencer la crisis y retomar el camino del crecimiento.

” Multitudinarias marchas y concentraciones realizadas la víspera a lo largo de todo el país dejaron en claro la disposición de la ciudadanía a defender no sólo la Constitución, el Estado de Derecho y las conquistas sociales, sino también la libertad que -al decir de Luiz Inácio Lula da Silva- tanta lucha, sacrificios y vidas costó alcanzar “

Según estimados del periódico Brasil de Fato, las demostraciones de la víspera, convocadas por los frentes Brasil Popular y Pueblo Sin Miedo, reunieron alrededor de 700 mil personas en más de 100 ciudades de todo el país. Mucho más conservadora, la Policía Militar estimó la cifra en unos 153 mil.

Mas, lo cierto es que plazas tan importantes como Sao Paulo, Belo Horizonte, Fortaleza y Río de Janeiro se vieron totalmente colmadas y todas con una consigna común: No habrá golpe, sino lucha.

Entre los que se dirigieron a los manifestantes en la urbe carioca estuvo el cantante y compositor Chico Buarque, quien significó que en la concentración podían estar personas que votaron o no a Dilma, e incluso electores decepcionados con los rumbos del Gobierno.

Pero ninguno puede dudar de la integridad de la Presidenta, aseguró antes de remarcar que todos allí estaban unidos en defensa intransigente de la democracia.

La víspera, un grupo de intelectuales y artistas acudió también al Palacio de Planalto a ofrecer su respaldo a la jefa de Estado, quien les comentó que “si en el pasado llamaron revolución a un golpe, hoy están intentando dar un color democrático a un golpe sin base legal para ser hecho”.

Rousseff enfrenta un proceso de impedimento en marcha en la Cámara de Diputados, acusada de un presunto delito de responsabilidad por los conocidos como “pedaleos fiscales”, usados para financiar planes sociales y reducir tasas de interés para el sector industrial a fin de generar y mantener empleos.

Pablo Gentilli- Página/12 (Argentina)

Dilma Rousseff sonreía y se emocionaba con cada discurso. Aplaudía cada declaración con entusiasmo y abrazaba a quienes leían los manifiestos de apoyo. Cuando comenzó su intervención de agradecimiento, fue interrumpida por el canto que unifica a todos los movimientos y partidos que hoy en Brasil se movilizan por la democracia: “Nâo vai ter golpe. Vai ter luta”. No habrá golpe. Habrá lucha. Su rostro brilló conmovido cuando recordó que se estaban cumpliendo 52 años del golpe militar de 1964. Dijo que el desafío continuaba siendo luchar por la justicia social, por la inclusión y por los derechos históricamente negados a los más pobres.

Así fue ayer la ceremonia realizada en el Palacio del Planalto, la Casa Rosada de Brasil, en que la presidenta jaqueada por el riesgo de juicio político recibió a intelectuales, artistas y personalidades de la cultura que se movilizan en la defensa del estado de derecho y de la democracia en todo el país.

La mandataria brasilera recogió muestras de apoyo a su gobierno por parte de organizaciones científicas, académicas y movimientos de derechos humanos. Como secretario ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, CLACSO, estuve presente y compartí la solidaridad con el Grupo Tortura Nunca Más; la Asociación Brasilera de Ciencia Política, la de Antropología, la de Psicología y entidades docentes de diversas universidades públicas; el Foro 21, un espacio de articulación de intelectuales y luchadores sociales; asociaciones de periodistas, de artistas, directores de teatro y de cine, así como de algunas de las más destacadas figuras de la música popular brasilera. Hablaron la cantante Beth Carvalho, la actriz Leticia Sabatella y la cineasta Anna Muylaert, directora de uno de los filmes que mejor retrata las transformacione s democráticas del Brasil en esta última década, ¿A qué hora ella vuelve? La prestigiosa economista Maria da Conceiçao Tavares y el actor norteamericano Danny Glover, entre otros, grabaron mensajes especiales para el acto.

” La declaración observa que, ‘en Brasil, los principios que deben guiar el ejercicio de la justicia en una democracia republicana han sido maculados por recursos arbitrarios y selectivos producto de discrecionales actos de la autoridad judicial, los que se expresan en filtraciones periodísticas y operaciones policiales divulgadas por algunos medios’ “

Rita Segato, reconocida dirigente feminista y profesora de la Universidad de Brasilia, fue la encargada de entregar a Dilma Rousseff la declaración de solidaridad del Comité Directivo y de la Secretaría Ejecutiva de Clacso. En ella, las más de 500 instituciones que componen el Consejo en 40 países del mundo, expresan su apoyo al estado de derecho y su rechazo al golpe en Brasil.

La declaración observa que, “en Brasil, los principios que deben guiar el ejercicio de la justicia en una democracia republicana han sido maculados por recursos arbitrarios y selectivos producto de discrecionales actos de la autoridad judicial, los que se expresan en filtraciones periodísticas y operaciones policiales divulgadas por algunos medios de comunicación como despreciable recurso de linchamiento mediático, creando factoides políticos dirigidos exclusivamente al Partido de los Trabajadores y al gobierno de la presidenta Dilma Rousseff”.

Destaca también que, “la presidenta de la república ha sido atacada con acciones judiciales arbitrarias y acuerdos políticos revanchistas, que sólo buscan, por los medios y las formas que sean posibles, impedir que concluya el mandato que le fuera investido por el pueblo brasileño”.

La declaración de Clacso
alerta que “nuestras democracias, duramente conquistadas gracias a la movilización y las luchas populares, no pueden subordinarse a intereses autoritarios que surgen y se perpetran a la sombra de un creciente fascismo social”. Concluye realizando un llamado a la solidaridad internacional, observando que “el riesgo de ruptura de la legalidad y la institucionalidad democrática por una asociación entre políticos derrotados en las últimas elecciones, sectores del Poder Judicial y los grupos monopólicos que controlan la prensa nacional, no pueden comprometer el futuro de Brasil”.

El objetivo, dentro y fuera de Brasil, es evitar un nuevo golpe a la democracia en América Latina.

* Secretario Ejecutivo de Clacso.

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