Coronavirus y deforestación en el Amazonas: Anticipan una «calamidad sanitaria» por un brutal aumento de quemas

A un año de los dramáticos incendios en el Amazonas y los cuestionamientos al gobierno brasileño por parte de la comunidad internacional, la mayor selva tropical del planeta sigue amenazada. La inminente nueva temporada de quemas podría ser peor, con problemas potenciados por la pandemia de coronavirus. Mientras la atención pública se enfoca en la enfermedad, la deforestación crece a pasos agigantados en el pulmón del planeta, también en territorio colombiano.

El problema es que el gran número de árboles talados puede provocar incendios aún mayores que el año pasado, teniendo en cuenta que la actividad no hace más que crecer. Según un informe de la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible, por la tala ilegal y la ganadería extensiva ya se arrasaron con 75.000 hectáreas de bosques amazónicos en el territorio colombiano, solo entre enero y abril. Cifras semejantes se alcanzan durante un año entero.

El riesgo es mayor en medio de la pandemia porque las humaredas de los incendios provocarán un aumento de consultas en las salas de emergencias por enfermedades respiratorias en una región donde los hospitales están ya desbordados por la covid-19. Para peor, las dos crisis pueden retroalimentarse: la pandemia reduce el personal y los medios para enfrentar los incendios forestales y estos incrementan los problemas sanitarios.

Se esperan más quemas que en 2019 y se anticipa una «calamidad»

En agosto del año pasado, los paisajes de la selva en llamas provocaron un clamor mundial de indignación y las humaredas que se desprendían de las zonas calcinadas llegaron a oscurecer el cielo de Sao Paulo, a miles de kilómetros de esas áreas.

El Instituto de Investigación Ambiental de la Amazonía (IPAM) advirtió el lunes que las quemas, que se inician en junio con la temporada seca, pueden ser este año mucho más devastadoras porque se sumarían las del año pasado, que fueron suspendidas por los grandes focos de incendio.

«Un área deforestada de por lo menos 4.500 km2 en la Amazonía, equivalente a tres veces el municipio de Sao Paulo, está pronta para la quemada», señala el informe del IPAM.

La deforestación de la Amazonía brasileña totalizó 1.843 km2 en los primeros cinco meses de 2020, según datos de observaciones por vía satélite, con lo cual los 4.500 km2 ya listos para convertirse en cenizas podrían duplicarse hasta agosto, según estimaciones de científicos citadas por el IPAM.

«Si solamente el 60% de esa superficie se quemara, tendríamos una temporada de incendios similar a la de 2019. Y si se quemara el 100%, asistiríamos a una calamidad sanitaria sin precedentes en la región amazónica, que agravaría la provocada por la covid-19″, añade el informe.

Todo listo para empezar el fuego, en medio de la pandemia

«En muchas zonas donde he trabajado (…), solo falta quemar, pero la floresta ya fue derribada. Entonces la historia puede verse desde otro ángulo: ¿cuándo la quemarán?», explicó Erika Berenguer, especialista en temas amazónicos de las universidades de Oxford y Lancaster.

«Si se quema ahora (…), tendremos enfermedades respiratorias provocadas por la humareda y la Covid. ¡Una porquería de situación!», advirtió Berenguer a la AFP.

Brasil, que posee el 60% de la selva amazónica, es el tercer país con más número de muertos por la pandemia del nuevo coronavirus. La región amazónica fue particularmente golpeada por la enfermedad; sus hospitales están desbordados y las poblaciones indígenas están particularmente expuestas a las dolencias traídas del exterior.

(TARSO SARRAF / AFP)

El estado Amazonas, con una superficie que triplica la de España, cuenta apenas con una unidad de cuidados intensivos en su capital, Manaos. Los servicios municipales se vieron obligados a proceder a entierros en fosas comunes y a conservar cadáveres en camiones refrigerados en espera de la inhumación. La pandemia redujo además la capacidad de las autoridades para frenar la deforestación.

«Mientras las personas de bien y las fuerzas policiales se dedican a mitigar el virus, los bandidos siguen sin estar en cuarentena. Hay un descontrol en este asunto, vinculado a la crisis de la covid-19″, le dijo al diario O Globo el director del IPAM, André Guimaraes.

El ministro de Medio Ambiente de Bolsonaro, Ricardo Salles, tuvo muy en cuenta esta cuestión. Él mismo recomendó aprovechar el momento para avanzar con el fin de la “burocracia” en la reunión ministerial de abril que llegó a la prensa, en el marco de la investigación contra el mandatario por las acusaciones de “injerencia ilegal”.