Acuerdos para el cambio

Latinoamérica 

La Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático ya comenzó. A pesar de que temas fundamentales han quedado fuera de la agenda de la COP20, el encuentro reviste importancia porque allí se elaborará el documento sobre el que los países debieran suscribirse en 2015 un acuerdo para reducir los impactos del cambio climático.

Foto: www.cop20.peNelson Manrique Gálvez- La República (Perú) 

La XX Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP20) que se desarrolla en Lima reúne a 10.300 delegados procedentes de 195 países. Ellos deben elaborar un documento base sobre el que debiera suscribirse el 2015 un acuerdo para reducir los efectos del cambio climático, en la COP21 que se celebrará en París. El tema fundamental es cómo frenar la emisión de los gases de efecto invernadero resultado de la combustión de combustibles fósiles. 

La COP20 ha dejado fuera de la agenda temas fundamentales. De ahí que las organizaciones indígenas y no gubernamentales de distintas partes del mundo hayan convocado a la Cumbre de los Pueblos, que se desarrollará paralelamente a la cita oficial, abordando temas fundamentales como la crisis de civilización y modelos alternativos de vida, soberanía y transición energética, agricultura y soberanía alimentaria y gestión sustentable del territorio.

Es de recordar que Estados Unidos boicoteó el Protocolo de Tokio de 1997, que establecía que los países industrializados debían reducir sus emisiones de gases invernadero para llegar el 2012 a un nivel 5% menor que el de 1990. China, la mayor contaminadora del mundo, es también hostil a cualquier regulación. Y para el 2012 la situación, lejos de mejorar, se había agravado sustancialmente.

Desde principios del siglo XX la temperatura global en aire, mar y tierra ha aumentado alrededor de 0,8 °C y las dos terceras partes de este incremento se han producido desde 1980. Cada una de las últimas tres décadas ha sido sucesivamente más cálida en la superficie terrestre que cualquier otra década precedente desde 1850, según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés). Proyecciones de modelos climáticos indican que la temperatura superficial global subirá probablemente otro 0,3 °C durante el siglo XXI, si se aprueba mitigaciones estrictas, y 2,6 °C si no se toman medidas drásticas. Las consecuencias de no actuar incluyen una subida en los nivel del mar que desaparecería países completos, una severa desertificación de vastos territorios que incluyen la cuenca del Amazonas, el continuo retroceso de los glaciares, olas de calor, sequías y lluvias torrenciales; la acidificación del océano y una creciente extinción de especies debido a los cambios de temperatura. Las montañas andinas peruanas han perdido por lo menos el 22% de su superficie de hielo desde 1970 y el proceso está acelerándose. Esto afecta especialmente las reservas de agua. La superficie glaciar del país se redujo de 2.041 Km2 a 1.595 Km2,  y esto ha ocasionado una pérdida de agua de 7,000 millones de metros cúbicos; lo que consume Lima en 10 años.

” Estas conclusiones son fuertemente resistidas por las grandes corporaciones que hacen utilidades depredando el medio ambiente y por sus gobiernos. Grandes multinacionales petroleras financian poderosos think tanks que relativizan la gravedad de la amenaza, buscando retardar la toma de decisiones sobre cuestiones que amenazan la viabilidad de la vida en la Tierra, asegurando que estos cambios son parte de los ciclos naturales que se suceden estacionalmente en nuestro planeta ” 

Estas conclusiones son fuertemente resistidas por las grandes corporaciones que hacen utilidades depredando el medio ambiente y por sus gobiernos. Grandes multinacionales petroleras financian poderosos think tanks que relativizan la gravedad de la amenaza, buscando retardar la toma de decisiones sobre cuestiones que amenazan la viabilidad de la vida en la Tierra, asegurando que estos cambios son parte de los ciclos naturales que se suceden estacionalmente en nuestro planeta, etc. Pero según las evidencias científicas acumuladas nunca se ha  producido tal cantidad de cambios con la velocidad y la intensidad con las que se están sucediendo ahora.

El IPCC, evaluando la literatura científica pertinente, aseguraba ya el 2007 que los científicos estaban más del 90% seguros de que la mayor parte del calentamiento global es antropogénico, es decir producido por las actividades humanas, y sobre todo por las crecientes concentraciones de gases de efecto invernadero lanzados a la atmósfera. Para el año 2010 suscribían esta conclusión las academias nacionales de ciencias de todos los países industrializados, responsabilizando a la actividad humana del calentamiento de la atmósfera y el océano, los cambios en el ciclo global del agua, la reducción de la nieve y el hielo, en ascenso de la media global del nivel del mar y drásticos cambios en algunos climas extremos. Para el 2014 los científicos afirman que es extremadamente probable (95-100%) que la influencia humana ha sido la causa dominante del calentamiento observado desde la mitad del siglo XX (IPCC, “Climate Change 2013: The Physical Science Basis – Summary for Policymakers, Observed Changes in the Climate System”).

Dada nuestra megadiversidad, somos uno de los países que más catastróficamente van a ser afectados si no se toman medidas drásticas. No se trata de un tema ajeno a nosotros. Por el contrario, nos involucra profundamente, nos guste o no.

 

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