Cooperativas en conflicto

Bolivia
Especial

Las declaraciones de las centrales mineras contra el gobierno nacional tienen su origen en la modificación de la ley reguladora de su actividad. Los dirigentes, quienes representan a la parte patronal de estas organizaciones, intentan negar el derecho a la sindicalización a los trabajadores que pertenecen a las cooperativas. La unidad de lucha para defender los derechos.

Redacción- Cambio (Bolivia) 

Bolivia vive hace 13 años una etapa de transformación, donde sindicatos de trabajadores aglutinados en centrales de trabajadores a nivel regional y departamental, más organizaciones sociales de todos los sectores, bajo el liderazgo de Evo Morales, interrumpieron en política con el propósito de cambiar un modelo de Estado que fue diseñado para producir y reproducir mecanismos de pobreza a la cual fueron sentenciados millones de personas en el país. En ese contexto podemos entender al sindicalismo como un sistema político ideológico que incentiva la organización de sindicatos para defender no solamente derechos de los trabajadores establecidos en la estructura jurídica de carácter conservador, sino principalmente para consolidar aspiraciones que superen barreras de contención que a lo largo de la historia del hombre se fueron creando desde que apareció el sistema capitalista, por lo tanto el sindicato, como persona jurídica reconocida por el Estado, es el instrumento de lucha con el que cuentan los trabajadores para lograr justicia. 

En ese sentido, la calidad del dirigente sindical y del sindicalizado no solamente tienen como fin el defender intereses de su gremio o profesión para mejorar sus condiciones económicas y sociales, sino que su existencia tiene carácter fundamental para continuar en la transformación del Estado. 

Desde tiempos remotos, los trabajadores lucharon en todas partes del mundo por construir derechos que protejan su actividad laboral y mejoren sus condiciones de vida, sin embargo al frente tuvieron a gobiernos y empresarios empleadores que históricamente lucharon por denegarles ese derecho por miedo a que unidos los trabajadores podían exigir mejores salarios, reducción de horas en la jornada laboral, protección a la salud y otros que con el tiempo se fueron convirtiendo en beneficios sociales regulados por leyes que garantizan el ejercicio de esos derechos en favor de todos los trabajadores en el mundo. Estas conquistas, que fueron incorporadas en la Constitución de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), proclaman el derecho a la sindicalización como un derecho humano fundamental en el mundo, aun en aquellos Estados que no hubieran ratificado el Convenio, incluso para aquellos Estados que no fueran miembros del Convenio de la OIT.

” Inmediatamente después se convierte en la vanguardia de las transformaciones y reivindicaciones sociales en todos los demás sectores laborales del país. Pero también en el blanco de gobiernos y empresarios mineros que masacran a dirigentes y trabajadores mineros pretendiendo acallarlos y someterlos” 

En 1871 se consagra legalmente el derecho a la sindicalización, después de muchos años de luchas sociales producto del abuso y explotación de hombres, mujeres y niños trabajadores por parte de dueños de empresas, que imponían desde los gobiernos políticas económicas basadas en la libre oferta y demanda del mercado y el rol del Estado basado en el “dejar hacer y el dejar pasar”.

En Bolivia la aparición de los sindicatos se remonta a 1936, cuando aparecen los primeros sindicatos que posteriormente dan lugar al nacimiento de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia, durante el Primero Congreso de Trabajadores Mineros realizado en Huanuni en 1944, inmediatamente después se convierte en la vanguardia de las transformaciones y reivindicaciones sociales en todos los demás sectores laborales del país. Pero también en el blanco de gobiernos y empresarios mineros que masacran a dirigentes y trabajadores mineros pretendiendo acallarlos y someterlos a políticas y leyes de explotación, abuso y violación de derechos reconocidos a escala mundial.

La lucha sigue, diría Marcelo Quiroga Santa Cruz, las últimas amenazas de parte de socios propietarios de cooperativas mineras en sentido de que el gobierno está “jugando con fuego” y que al aprobarse la modificación a la Ley General de Cooperativas el Gobierno hubiera “declarado la guerra”a los propietarios de cooperativas. 

” Estas posturas y declaraciones nos dan a entender lamentablemente que la lucha continúa y que tendremos que seguir combatiendo al abuso y la prepotencia de empoderados socios accionistas mineros que en pleno siglo XXI pretenden desconocer derechos humanos fundamentales reconocidos universalmente “

Estas posturas y declaraciones nos dan a entender lamentablemente que la lucha continúa y que tendremos que seguir combatiendo al abuso y la prepotencia de empoderados socios accionistas mineros que en pleno siglo XXI pretenden desconocer derechos humanos fundamentales reconocidos universalmente, como es el derecho a la libertad de sindicalización, en este caso de trabajadores en cooperativas de servicios y servicios públicos.

La Constitución Política del Estado Plurinacional señala en su Art. 48 “ Los derechos y beneficios reconocidos en favor de las trabajadoras y trabajadores no pueden renunciarse..”, más adelante expresa en el Art. 51. “Todas las trabajadoras y trabajadores tienen derecho a organizarse en sindicatos de acuerdo con la ley”, por lo tanto la base constitucional garantiza la Ley 149 de respeto a derechos sindicales para trabajadores de cooperativas que prestan servicios y no así a los socios cooperativas que deben trabajar de manera personal en la explotación de minerales, por lo tanto no afecta a las cooperativas mineras que cumplan con los principios del cooperativismo.

Edmundo Nogales Arancibia- La Época (Bolivia)

Hace unos días surgió un conflicto con los sectores cooperativistas, en particular con los dirigentes, quienes representan a la parte patronal de estas organizaciones, problema que surge a causa de la modificación a la ley de cooperativas que fue propuesta por el gobierno nacional y aprobada por la Asamblea Legislativa Plurinacional, que permite la sindicalización dentro de las cooperativas, dando lugar a la creación de sindicatos en cooperativas, sean estas de servicios, transporte o minería.

Es necesario aclarar que el cooperativismo en el país no corresponde a su exacta definición ya que existen patrones que explotan al resto y trabajadores que en este momento no cuentan con derechos laborales.

Los dirigentes de las dos organizaciones que representan al cooperativismo, la Federación Nacional de Cooperativas Mineras (FENCOMIN) y la Confederación de Cooperativas de Bolivia (CONCOBOL), intentan negar el derecho a la sindicalización planteando que no pueden existir sindicatos porque todos son socios, negando que bajo la figura de socios están trabajadores eventuales, sin derechos de seguridad social o salud, además de trabajadores terciarizados o subcontratados por algún socio que en los hechos llega a ser patrón.

” Hace unos días surgió un conflicto con los sectores cooperativistas, en particular con los dirigentes, quienes representan a la parte patronal de estas organizaciones, problema que surge a causa de la modificación a la ley de cooperativas que fue propuesta por el gobierno nacional y aprobada por la Asamblea Legislativa Plurinacional “

El conflicto ha generado diversas reacciones; entre los trabajadores sindicalizados un efecto positivo ha expresado la unidad en la lucha para defender aquel derecho, y como reflejo de esa unidad se han pronunciado los sindicatos afiliados a la confederación de trabajador
es de servicios y otros sectores obreros como mineros, fabriles, centrales obreras departamentales y la propia Central Obrera Boliviana (COB), manifestando su repudio a los pedidos de los cooperativistas, particularmente de los mineros, que han convertido el conflicto en una medida de presión para exigir al gobierno nacional diez demandas para su sector.

Por otro lado, en redes sociales han circulando videos e imágenes que muestran a cooperativistas mineros golpeando en el suelo a policías en los caminos que conectan a los departamentos del país, reacción que ha generado rechazo en la población que cuestiona los privilegios que tienen los cooperativistas mineros, libres de muchos impuestos, y que tampoco no son fiscalizados en cuanto a la contaminación que genera su modo de explotación minera.

Es necesario evaluar algunos aspectos de esta situación:

● No todos son trabajadores en las cooperativas, este sector tiene una gran cantidad de trabajadores y un puñado de patrones, los últimos son quienes se oponen al derecho a la sindicalización porque con la figura de cooperativa quieren mostrar a los trabajadores como socios para no pagar seguros de salud ni aportares para su jubilación y continuar incumpliendo los derechos laborales.

● En el sector cooperativo minero subsisten condiciones de explotación ya que aunque todos entren en la figura de cooperativistas, cuya definición abraza un carácter horizontal y democrático, tal situación está lejos de la realidad en la que viven; en una cooperativa minera un 95% se constituyen en los trabajadores que terminan explotados por el 5% restante, de hecho muchos no entran ni siquiera como socios sino que deben realizar trabajo eventual, sin derechos laborales, antes de ser parte de la cooperativa durante un lapso que va de los 3 meses a los 2 años, en algunas regiones como Potosí ese tiempo es indefinido.

● Hay una estratificación en las cooperativas, y existen distintos niveles de jerarquía, desde los trabajadores eventuales hasta llegar a los socios; entre ellos están los de categoría media y alta, aquellos sin ningún derecho laboral, y éstos, que son la menor cantidad, son los únicos que pueden llegar a ser dirigentes.

● Igualmente encontramos socios explotados por otros socios. En el caso de los socios tienen vetas asignadas, sin embargo, en función a la cantidad de mineral que encuentran, algunos terminan siendo explotados por otros, esto se da en el caso del socio que no encuentra mineral o encuentra muy poco, acabando como trabajador del que ha encontrado bastante en su veta, quien pone a trabajar allí a los demás, terminando en condición de patrón porque paga un salario no fijo al resto de los socios que trabajan para él.

● Es un sector que ha conseguido beneficios con varios gobiernos en las últimas décadas, en los años 80 fue el medio de descargar el desempleo que trajo el neoliberalismo con el despido de los trabajadores mineros que dependían de las empresas estatales, así desde ese momento se convirtieron en grandes grupos que acudían a minas abandonadas a rescatar el mineral que pudieran encontrar, pero, al emplear una gran cantidad de trabajadores se convirtieron en una organización numerosa, lo que les permitió obtener privilegios tras acercarse a cada gobierno que estaba en el poder, prerrogativas que hasta hoy mantienen: no pagar muchos impuestos y no estar bajo el control de todo el impacto medioambiental que generan.

” Hay una estratificación en las cooperativas, y existen distintos niveles de jerarquía, desde los trabajadores eventuales hasta llegar a los socios; entre ellos están los de categoría media y alta, aquellos sin ningún derecho laboral, y éstos, que son la menor cantidad, son los únicos que pueden llegar a ser dirigentes “

Con la movilización, obligatoria para sus trabajadores, no lograron más que el repudio y rechazo de la población, no obstante, a través del diálogo con el gobierno nacional intentan ganar en mesa lo que han perdido en cancha, para ello han definido un pliego de demandas con diez puntos:

1. Que no se modifique la Ley General de Cooperativas Mineras, la cual no permite la sindicalización en el sector; 2. Modificación a la Ley Minera para asociarse con empresas privadas nacionales y transnacionales; 3. Un fideicomiso a favor de la empresa metalúrgica de Vinto, para pagar la entrega de minerales a las cooperativas; 4. Flexibilizaciones de las regulaciones medioambientales; 5. La inyección de recursos al Fondo de Financiamiento para la Minería (Fofim); 6. Inclusión de un representante de los cooperativistas en el Directorio de la Caja Nacional de Salud; 7. Consolidación en las áreas de la Cooperativa 26 de Febrero en el yacimiento de Colquiri; 8. La reposición del Viceministerio de Cooperativas o la creación de un ministerio para el sector; 9. El tendido de redes de energía eléctrica a todas las cooperativas del país con tarifas diferenciadas; 10. Reinversión de recursos provenientes de las regalías mineras en proyectos para el sector.

En este momento se tiene todo el respaldo de la población para rechazar estas pretensiones, proteger los derechos de esa gran mayoría que son trabajadores de base, avanzar en el control del impacto medioambiental y exigir que aporten al Estado como todo empresario debe hacerlo, porque no hay mejor definición para ese grupo que hasta ahora se disfraza en la figura de cooperativista.

Leer el artículo de Cambio aquí 

Leer el artículo de La Época aquí