Contralectura de los 100 personajes iberoamericanos

El diario El País de España, como casi todos los medios, se lanzó a la vorágine del fin del año con diversos balances. Entre ellos, llama la atención el de los “100 Personajes Iberoamericanos de 2013”. Sin embargo, no hay casi ningún texto de este especial de El País que nos diga quién es importante y quién no desde su punto de vista. El autor de la nota hace una contralectura de una lista marcada por el amiguismo, la mirada colonial y el amor por las élites.

 Contralectura de los 100 personajes iberoamericanosPaco Gómez Nadal – Otramérica (Panamá)

La honestidad de un medio se mide por la claridad de sus intenciones, por declarar la posición política, social, humana, desde la que publica lo que publica. La honestidad es un bien escaso. El diario El País, como casi todos los medios, se lanza a la vorágine del fin del año con diversos balances. Entre ellos, llama la atención el de los “100 Personajes Iberoamericanos de 2013”.

100 personajes que no tienen la culpa (aunque algunos se lo han trabajado) de figurar en una lista marcada por el amiguismo, la mirada colonial y el amor a (y por) las élites. Deben ser los criterios para que, por ejemplo, Ollanta Humala escriba sobre Enrique Peña Nieto [“Reconocemos y saludamos la ardua tarea de Peña Nieto en las reformas medulares que está emprendiendo, las mismas que llevan al pueblo mexicano por el camino del desarrollo y de la paz”] y que Peña Nieto escriba sobre Ollanta Humala [“El presidente Humala ha sido un guerrero que no desvía la mirada de los desafíos sociales de Perú, como la lucha contra la pobreza, el hambre y la desigualdad”]. Es curioso que la selección ‘periodística’ de El País no contemple las gravísimas denuncias por violación de derechos humanos que pesan sobre Peña Nieto o que olvide los problemas que el extractivismo desaforado impulsado por Humala está generando en Perú.

Minucias, sin lugar a dudas. Las cosas importantes son otras, como saber bailar o ser buen anfitrión.  Por eso, según Alex Grijelmo, otrora periodista y hoy ex gestor de medios, Lucy Molinar, la ministra de Educación (nominaría del Opus Dei) con más huelgas a su costa en la historia reciente de Panamá, es una de las políticas del año: por ser “a la vez rigor y alegría, trabajo y baile” y por haber “brillado” en el Congreso de la Lengua celebrado en Panamá y al que fue invitado –y debió ser muy bien invitado- Alex Grijelmo.  Los tres casos anteriores sí tienen un denominador común: El País y su pool de empresas organizaron sendos encuentros de inversores en los últimos meses en Panamá (junio 2013) y Perú  (Junio 2013) y mantiene fortísimas relaciones con el Gobierno de México.

Otro país que ha sido sede de estos encuentros de inversionistas promocionados por el grupo PRISA fue Colombia  (Abril 2012) y, por tanto, tiene premio ya que el presidente de la República, Juan Manuel Santos, es el encargado de loar al hombre que él mismo designó como representante del Ejecutivo en las negociaciones con la guerrilla de las FARC: Humberto de la Calle. “Señorío, inteligencia, capacidad de conciliación, altura intelectual. Esas son algunas de las características de Humberto de la Calle”, Santos dixit.

Amor al personaje

Las glosas a los supuestos personajes del año son todas de absoluta entrega y parecen la descripción de superhéroes no humanos. Veamos un par de ejemplos. Rafael Gumucio considera que Michelle Bachelet está “eternamente presente en el corazón de los chilenos, incluso cuando se fue a vivir y a trabajar a Nueva York, Michelle Bachelet ha logrado conectar como nadie antes con el niño asustado que habita en cada chileno”. No sabemos si sobredimensiona a Bachelet o si desprecia a los chilenos.

De Dilma Rousseff escribe su ex jefe y mentor Lula da Silva quien, por supuesto, está seguro de que Brasil “recogerá los frutos que la presidenta Dilma ha sembrado: la explotación del petróleo del embolsamiento del pré-sal; las concesiones de aeropuertos, de la red ferroviaria y de los puertos; las grandes inversiones en educación, sanidad y saneamiento. Será el año del reconocimiento de la seriedad y competencia de esta mujer brasileña de tanto coraje”.

Es evidente que muchos de los perfiles no han sido escritos por periodistas, de hecho en la nómina hay de todo… de todo. Por ejemplo, el ex presidente de España y ex asesor de Carlos Slim: Felipe González, quien ha decidido que el personaje más desconocido por los Latinoamericanos es el ‘iberoamericano’ perfecto: “Es iberoamericano, por sentimiento de pertenencia a esa comunidad compleja, que une las dos orillas del Atlántico, y por dedicación, con entrega plena, con elegancia en el trato con líderes muy diferentes entre sí y, sobre todo, con eficacia para coordinar y convencer a todos”. 

“Me honro con su amistad y disfruto compartiendo todo tipo de encuentros con este iberoamericano excepcional”. Por si no adivinan el acertijo, González se refiere al uruguayo Enrique Iglesias, secretario general iberoamericano saliente durante los años más grises y controvertidos de las Cumbres Iberoamericanas. Está bien el homenaje al que fuera también director del Banco Interamericano de Desarrollo por parte de uno de los padres de la palabrita Iberoamérica: un engendro colonial para inventar una comunidad de hermanos que en realidad dibuja la relación asimétrica Metrópoli-Colonias. Una lógica que El País difunde con entusiasmo.

Otras plumas no periodísticas figuran entre los 100 ‘escribidores’. Una de las menos acertadas es la de Rafael Nadal, tenista metido a glosista al que le encargan hablar de Felipe de Borbón (una buena elección para que no se le ocurra plantear temas espinosos en el peor año de la historia de la monarquía ibérica). Escribe Nadal bajo el alucinante título “El Príncipe que ayuda” que “Don Felipe es además una persona muy preparada, con una muy buena imagen que nos representa alrededor del mundo y contribuye a trasladar una imagen positiva de España”.

Un último ejemplo de esta categoría de especialistas en el panegírico es el de Carlos Espinosa de los Monteros, comisionado de la Marca España (la entelequia preferida del actual Gobierno del Estado español). Escribe sobre uno de los empresarios más conflictivos de ese país, Juan Roig, dueño de la cadena de supermercados Mercadona, aficionado a glosar el sistema laboral chino y la cultura de la servidumbre. Espinosa de los Monteros, sin embargo, asegura que es un hombre “obsesionado por el trabajo bien hecho” que “ha conquistado a consumidores de todas las clases sociales con una fórmula basada en la innovación, gran servicio y excelente relación calidad/precio”.

Algunos díscolos

Las categorías del especial sobre los 100 Personajes Iberoamericanos tienen miga porque distinguen “Líderes” de “Ciudadanos” y mezcla en la misma gaveta a “Políticos y Empresarios”. Entre los 100 trata de poner algunos personajes díscolos que justifiquen o compensen esta lista del poder.

No son muchos y tampoco tienen ellos la culpa. El país, en uno de los años más duros de la resistencia contra el golpismo y
el crimen organizado en Honduras, sólo encuentra en la rectoría de la Universidad de Tegucigalpa a su heroína: Julieta Castellanos. Meritoria “abanderada contra la corrupción”, aunque no consideran que personajes como Berta Cáceres o cualquier miembro del Frente de Resistencia merezca tal reconocimiento.

Se cuela en este top 100 la cacica Ngäbe-Buglé, Silvia Carrera, aunque el colaborador costarricense José Meléndez todavía se empeña en decir que es ngöbe y se muestra muy sorprendido por sus ropas de colores y los dibujos geométricos de sus sombreros. También destaca que sea una mujer “casi sin estudios” [occidentales]. Claro que Meléndez decidió hace unos días, desde la oficina de la ONU en San José, que Costa Rica acaba de descubrir a “sus” indígenas.

El País también ha creído políticamente correcto poner en la lista al “nada convencional” José Mujica, presidente de Uruguay, del que se destaca casi todo menos su gestión; a Alberto Patishtán, el preso político mexicano al que el casi perfecto Peña Nieto se vio forzado a indultar por la presión nacional e internacional, o a Marina Silva (Partido Socialista Brasileño). Como no están muy al tanto de las realidades de Latinoamérica (ya saben que lo que destacan es Iberoamérica) siguen enamorados de Camila Vallejo, la que fuera líder estudiantil chilena y que, según el perfil de Juan Pablo Meneses, sólo mantiene de entonces el piercing.

Olvidos y tendencias

Casi ningún texto de este especial de El País para decirnos quién es importante y quién no desde su punto de vista.

Es curioso como entre los llamados ‘Líderes’ sólo haya un español (Felipe de Borbón), mientras que entre los ‘Deportistas’ todos sean españoles o triunfan en España. De milagro se cuela el ciclista colombiano Nairo Quintana. Eso sí: es parte del equipo español Movistar.

También es interesante el “olvido” en el texto sobre Máxima Zorreguieta, de la que dice que nació en Buenos Aires pero a la que le han borrado el rastro de su padre, Jorge, máximo responsable de Agricultura durante la dictadura argentina. O la descripción de Salma Hayek, propia de un manual de la Iglesia católica: “es una mujer generosa e inteligente. Actriz, directora y productora de cine con mucho talento. Una madre cariñosa y una esposa enamorada. Una mujer entregada a su familia”.

Este es sólo el aperitivo, pero no sabemos si recomendarles el plato principal. A lo que sí seguimos invitando es a la lectura crítica de los medios, a la duda permanente y a la denuncia pública de los intereses privados que dominan a los grandes conglomerados de la comunicación.

 

Leer el artículo original aquí