Contaminación con minerales tóxicos amenaza a 8 mil indígenas en Perú

Un informe de Amnistía Internacional develó que al menos 8.000 indígenas peruanos tienen altos niveles de plomo, arsénico y mercurio en el cuerpo por la instalación de mineras cerca de sus aldeas, en la provincia sureña de Espinar.

Salvo el manganeso, que es útil para el cuerpo del ser humano, la presencia de estos metales en el organismo “puede generar diferentes tipos de enfermedades, náuseas, vómitos, algunos tipos de cáncer y problemas hepáticos”, explicó la responsable del estudio, María José Veramendi.

La investigación incluyó el análisis de metales y sustancias tóxicas a una muestra de 150 voluntarios y de calidad de agua en 292 puntos de la zona.

Perú es uno de los mayores productores mundiales de cobre, oro, plata, zinc y plomo. La minería aportó al país el 16% de la inversión privada durante la última década (unos 59.000 millones de dólares), genera 1,8 millones de empleos directos e indirectos, y representa casi 60% de las exportaciones.

Amnistía Internacional recordó en su informe que el Estado peruano reconoce que 10 millones de sus habitantes, alrededor de un tercio de la población, están en riesgo de exposición a metales pesados, más de 20% (6,8 millones de personas) a metaloides como el arsénico, y más del 6% (dos millones de personas) a hidrocarburos.

En el caso de Espinar, Veramendi explicó que se hicieron entrevistas individuales durante el estudio, en las que los pobladores reportaron síntomas como dolores de cabeza, problemas renales, de próstata y dentales; afecciones estomacales y hasta tumores cancerígenos en dos personas.

Un conflicto latente

El malestar social en las comunidades próximas a zonas de producción minera o de hidrocarburos devino en Perú en decenas de conflictos registrados por la Defensoría del Pueblo y en episodios de violencia.

En 2015 varias provincias del sur de Perú, incluyendo Espinar, fueron declaradas en emergencia tras protestas que dejaron cuatro fallecidos, en rechazo a ciertas actividades del proyecto cuprífero Las Bambas, el más grande de Perú, por considerar que serían contaminantes.

Según datos de la Defensoría del Pueblo a marzo de 2021, los conflictos mineros representan el grueso de las disputas socioambientales, y 41% del total de conflictos sociales del país.