Consolidar la integración productiva

Latinoamérica

La resolución de la disputa por las divisas en nuestra región ha sido a través de devaluaciones que generaron fuertes transferencias de rentas en perjuicio de los más vulnerables. Se necesita coordinar acciones para una reespecialización complementaria de las economías nacionales y una coordinación monetaria y financiera que apuntale la estrategia del desarrollo productivo.

Presidentes de la UNASUR-Foto oficial

Jorge Hernández *, Teresa Morales** y Mauro Andino*** – CELAG (Ecuador)

Se asocia con el concepto de restricción externa a una situación en la que, para un determinado nivel de tipo de cambio, no es posible disponer de divisas para atender los requerimientos de particulares, empresas y gobiernos para satisfacer sus necesidades y aspiraciones.

Como en cualquier situación de conflicto, la semántica juega un papel central en la estrategia de los diferentes actores. En tal sentido, quienes procuran un acceso sin restricciones –incluyendo, fundamentalmente, controles de legalidad- han mostrado su creatividad pasando de definir la situación como de “restricción de importaciones”, con fuerte negativa connotación sobre la interferencia en el proceso productivo y la libertad de elección de satisfactores de consumo, a la categoría recientemente creada en Argentina de “cepo cambiario”, remitiendo la situación de escasez de divisas a una oprobiosa situación de tortura.

“La resolución de la disputa por las divisas ha sido, generalmente en nuestra América, a través de intensas devaluaciones que han generado fuertes transferencias de rentas en perjuicio de los perceptores  de  ingresos  en  moneda  doméstica  con  poca fortaleza para defender el valor real de sus retribuciones, especialmente trabajadores, jubilados y pensionados, deprimiendo la demanda por bienes de producción local con su correlato de desempleo creciente y degradación del mercado de trabajo “

La resolución de la disputa por las divisas ha sido, generalmente en nuestra América, a través de intensas devaluaciones que han generado fuertes transferencias de rentas en perjuicio de los perceptores  de  ingresos  en  moneda  doméstica  con  poca fortaleza para defender el valor real de sus retribuciones, especialmente trabajadores, jubilados y pensionados, deprimiendo la demanda por bienes de producción local con su correlato de desempleo creciente y degradación del mercado de trabajo.

La restricción externa, que se manifiesta en crecientes reducciones del nivel de reservas internacionales -el principal fondo estabilizador de tipo de cambio- ha tenido diferentes determinantes a través de la historia del capitalismo periférico que han conducido a la matriz económica, financiera y social actual.  Si bien es la particular configuración actual sobre la que hay que operar para su superación, sus antecedentes nos permitirán su comprensión profunda.

Algunos antecedentes

La  inserción  subordinada  del  territorio  Latinoamericano  y  Caribeño  en  la división internacional del trabajo desde el período colonial, como se señalara, fue definiendo las condiciones de la dependencia del funcionamiento de sus economías -base material del bienestar de sus habitantes- del desarrollo tecnológico y el capital (y en alguna coyuntura histórica del trabajo) aportado a través del sector externo.

Las  nuevas  burguesías  locales  emergentes  de la  ruptura del  orden  colonial, básicamente comerciales y fundiarias, jugaron el doble papel de proveedores (por exportaciones) y demandantes (por importaciones y adquisición de activos externos) de divisas que, en saldos netos, fueron insuficientes para aportar un volumen de ahorro que permitiera financiar un mínimo de infraestructura pública requerido para sostener eficientemente un modelo dinamizado por las exportaciones de productos primarios. Esta restricción, en buena parte de nuestros países, da origen al endeudamiento externo que comienza a jugar un rol determinante sobre la disponibilidad de divisas, exponiendo las economías americanas, al decir de Prebisch, a las necesidades cíclicas de las economías centrales.

” Las  nuevas  burguesías  locales  emergentes  de la  ruptura del  orden  colonial, básicamente comerciales y fundiarias, jugaron el doble papel de proveedores (por exportaciones) y demandantes (por importaciones y adquisición de activos externos) de divisas que, en saldos netos, fueron insuficientes para aportar un volumen de ahorro que permitiera financiar un mínimo de infraestructura pública requerido para sostener eficientemente un modelo dinamizado por las exportaciones de productos primarios “

La crisis  mundial de los años  ´30  y  el prolongado  periodo  bélico  mundial, indujeron en algunos países de la región un proceso de industrialización por sustitución de importaciones incompleto que alivió temporalmente la restricción de divisas pero, por diferentes desequilibrios estructurales, definieron una dinámica cíclica con periodos de crecimiento y estancamientos o recesiones condicionados por el resultado de la balanza comercial, que fue popularizado con la expresión stop and go, fortaleciendo la relevancia de la restricción externa en esa dinámica.

A mediados de los ´70 del Siglo XX, la reemergencia del fundamentalismo liberal, en lo político de la mano de R. Reagan y M. Thatcher como insignias y en lo económico con M. Friedman y la Escuela de Chicago, junto al incremento de liquidez internacional fundado en la creciente renta petrolera y la salida de la convertibilidad del dólar  estadounidense  aportaron  alivio  transitorio  a  la  falta  de  divisas  al  costo  de creciente endeudamiento externo, lo que le sumo nuevas presiones estructurales a las emergentes de la productiva desequilibrada, que condujeron a la Década Perdida de los´80 y las Crisis de Fin de Siglo

Si bien buena parte de los países Latinoamericanos y Caribeños ha reducido la presión de sus deudas externas en los que va del nuevo Siglo, el endeudamiento, los desequilibrios  de la  estructura  productiva y  las  preferencias  de consumo  y  ahorro, continúan fortaleciendo el valor de las monedas externas y, con diversas intensidades, restringiendo grados de libertad en las estrategias de desarrollo de esta parte del mundo y evidenciando la necesidad de su mitigación. 

Algunas líneas generales para la mitigación de la restricción externa

La mitigación de la restricción externa, por su naturaleza requiere de un conjunto de acciones productivas, monetarias y financieras tendientes a disminuir la demanda y valoración de las monedas externas.

La estrategia, que debe necesariamente ser diseñada e implementada en el conjunto de los países Latinoamericanos y Caribeños, cuenta con los antecedentes muy favorables de la conformación de la Unasur y la Celac y debe contener acciones que permitan una reespecialización complementaria de las economías nacionales y una coordinación monetaria y financiera que incentive la utilización de monedas locales en el intercambio y provea de instrumentos financieros que satisfagan las preferencias de los ahorristas locales y apuntalen la estrategia de reespecialización productiva.

Naturalmente, el proceso de construcción de nuevos instrumentos y nuevas instituciones, requerirá el fortalecimiento y profundización de la deconstrucción de los remanentes del liberalismo precedente.

” La estrategia, que debe necesariamente ser diseñada e implementada en el conjunto de los países Latinoamericanos y Caribeños, cuenta con los antecedentes muy favorables de la conformación de la Unasur y la Celac y debe contener acciones que permitan una reespecialización comple
mentaria de las economías nacionales y una coordinación monetaria y financiera que incentive la utilización de monedas locales “

En el sentido de la deconstrucción, es imprescindible revisar la relación con las instituciones que comandaron la desregulación económica global, y aun influyen, como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, las Agencias Calificadoras de Riesgos, el CIADI, los Tratados Bilaterales de Inversión que, entre otros, han condicionado nuestro potencial de desarrollo.

Desde lo propositivo, en la esfera monetaria se deben fortalecer y valorizar experiencias como la de Argentina y Brasil que, con inicio de ejecución el 3 de octubre de 2008 implementaron Sistema de Pagos en Moneda Local (SML), replicada recientemente entre Argentina y Uruguay, avanzando en lo acordado en el MERCOSUR, recogido en las Decisiones Nº 25/2007 y 09/2009, y lo establecido en el Estatuto del Consejo Suramericano de Economía y Finanzas de la UNASUR.

En la esfera financiera, se debe tender a la integración de los mercados financieros y de capitales y al desarrollo de instrumentos, como los Bonos para inversores minoristas emitidos por YPF de Argentina, que se constituyan en vectores de transferencias intertemporales de renta y riqueza competitivos con el atesoramiento de divisas y puedan ser vehículos de financiamiento de empresas e infraestructuras estratégicas.

El espacio de producción de bienes y servicios requiere, de igual forma, revisar críticamente su función en el contexto de la división internacional de trabajo diseñada por el capital concentrado y consolidar, desde lo productivo, la integración política alcanzada.

” El espacio de producción de bienes y servicios requiere, de igual forma, revisar críticamente su función en el contexto de la división internacional de trabajo diseñada por el capital concentrado y consolidar, desde lo productivo, la integración política alcanzada “

Es bien conocido que el capital global, de manera creciente, ha diseñado su estrategia de valorización a escala planetaria definiendo cadenas de valor en las que los territorios fueron mutando sus funciones y, con ello, su valorización.

La historia económica, aun en periodos relativamente cortos y recientes, ofrece variada ilustración de regiones en las que su producción crece con vigor y otras que languidecen o declinan, conforme su capacidad de integrarse estratégica o acríticamente en la propuesta del capital, sirviendo de fundamento empírico de teorías que sustentaron el debilitamiento de las regulaciones en las escalas nacionales y macro-regionales idealizando la relación global-local característica del resurgimiento neoliberal.

La decadencia de regiones “perdedoras” y la evidencia de vulnerabilidad y degradación relativa en las condiciones sociales de los territorios “ganadores” han servido de estímulo y bases para el desarrollo de renovados marcos analíticos para el diseño regulaciones y gestión territorial que conduzcan a una re-especialización productiva que aporten a la mitigación de la restricción externa, poniendo en valor la necesidad de propiciar un nuevo metabolismo social del capital2  y una nueva planificación de la producción y el consumo.

En términos concretos se debe avanzar en algunas líneas de trabajo que, si bien son clásicas de la literatura económica, requieren nuevas interpretaciones y acciones.

La sustitución de importaciones

La primera acción debe consistir en un minucioso examen de las cadenas de valor, en las escalas regionales y globales, identificando con precisión el rol asignado a nuestros territorios. En tal sentido, deben relevarse los segmentos productivos anclados en países de interés, sus matrices tecnológicas, los requerimientos externos pecuniarios (bienes de capital e intermedios, conocimiento codificado protegido)  y no pecuniarios (conocimiento codificado no protegido), la imbricación territorial en términos de encadenamientos y derrames.

Este conocimiento debe permitir la observación de dos situaciones de particular interés: segmentos que pudieran ser realizados internamente y segmentos que generan una “sustitución inversa”. Estos últimos, valorados por su aporte al empleo, son generadores de balances de divisas negativo (automotriz y electrónica en Argentina).

” Para avanzar en el desarrollo sustitutivo, identificados los segmentos de interés, se deberá avanzar en el diseño de financiamiento del capital físico y de trabajo y la aprehensión del conocimiento codificado y tácito requerido por la función de producción escogida “

Para avanzar en el desarrollo sustitutivo, identificados los segmentos de interés, se deberá avanzar en el diseño de financiamiento, sobre lo que profundizamos más adelante, del capital físico y de trabajo y la aprehensión del conocimiento codificado y tácito requerido por la función de producción escogida.

La función de producción seleccionada debe priorizar la utilización de recursos disponibles localmente, fortaleciendo la necesidad de introducir las consideraciones territoriales que se presentan más adelante.

Promoción de exportaciones no tradicionales

Sin desconocer la rica discusión sobre la definición de esta categoría, entenderemos como exportaciones no tradicionales la colocación transfronteriza de productos que, habitualmente, no tenían ese destino, o lo tenían marginalmente. En este sentido, el estímulo de este tipo producciones puede aportar divisas adicionales a las obtenidas por el comercio tradicional.

Si   bien   pueden   encontrarse   algunos   ejemplos   que   pueden   ilustrar   la potencialidad  de  este  tipo  de  acciones,  no  son  muy  características  de  la  historia comercial latinoamericana y caribeña. Su impulso se enfrenta al doble desafío de modificar trayectorias productivas territoriales y desarrollar nuevos mercados externos, ambos difíciles pero estimulantes, y se enfrenta a idénticos condicionamientos de capital y localización que los emprendimientos sustitutivos.

Nuevos arreglos de gestión del capital

Los desafíos de la re-especialización productiva requieren de dos acciones centrales en la gestión  del capital.  Por una parte una nueva regulación  del capital privado y, por otra, el estímulo al desarrollo de formas alternativas de capital.

En relación con el capital privado debe procurarse: la imposición de mayores condicionalidades  a la  IED  para  favorecer  la  inversión  en  sectores  estratégicos;  la definición de metas de desempeño verificables relacionadas con producción, desarrollo de proveedores y transferencia de conocimientos; la formulación de compromisos sobre la utilización del excedente, priorizando su reinversión local; y controles sobre el endeudamiento externo.

” Los desafíos de la re-especialización productiva requieren de dos acciones centrales en la gestión  del capital.  Por una parte una nueva regulación  del capital privado y, por otra, el estímulo al desarrollo de formas alternativas de capital “

Las necesidades de financiamiento que no sean atendidas por el capital privado individual, sea de personas física o jurídica, deberán ser abordadas desde formas alternativas de propiedad del capital. Según las necesidades y posibilidades pueden desarrollarse inversiones con capital de propiedad colectiva, como cooperativas, con el aporte de gobiernos de diferentes escalas y complementando capital público y privado en sociedad mixtas.

Si bien el desafío es inmenso, como lo demuestran las amenazas al capital público, entre las que hoy destaca la producida sobre la petrolera brasilera, se han registrado notables avances en la defensa y recuperación de activos estratégicos en varios países de la región que, junto con acciones de menor escala3,
constituyen antecedentes que aportan optimismo sobre su viabilidad.

La territorialización del proceso de desarrollo

La diversidad territorial presente en América Latina y el Caribe, expresada en los diferentes atributos de sus patrimonios naturales-ambientales, sociales, económicos y productivos  han  servido  de  base  para  el  despliegue  espacial  de  la  estrategia  de desarrollo diseñada por el capital concentrado y comandada desde los países centrales.

Nuestros países ha proporcionado al mundo, principalmente, el producto de sus recursos naturales. En la composición de sus exportaciones han tenido preeminencia las materias primas, los alimentos y la energía obtenidos a través de formas de organización de la producción que definieron diferentes niveles de imbricación territorial, con la frecuente emergencia de conformaciones de tipo enclave, con reducidos derrames de ingresos y conocimientos y escasa reinversión territorial de las rentas apropiadas por el capital local o externo.

Si bien en lo que va del nuevo Siglo, varios países latinoamericanos y caribeños están disponiendo, con avances de diferentes grados, marcos regulatorios que permiten la disputa de la renta de sus propios recursos y la mejora de las condiciones de vida de sus habitantes, y con ello estimulando la demanda interna, la provisión de esa demanda incremental ha aportado tensiones adicionales en el sector externo, a la vez que  se ha producido, con escasas excepciones, una reprimarización de sus exportaciones.

” La diversidad territorial presente en América Latina y el Caribe, expresada en los diferentes atributos de sus patrimonios naturales-ambientales, sociales, económicos y productivos  han  servido  de  base  para  el  despliegue  espacial  de  la  estrategia  de desarrollo diseñada por el capital concentrado y comandada desde los países centrales “

En el caso de Bolivia, como resultado del proceso de cambio iniciado el año 2006, la recuperación de la renta petrolera se ha convertido en un elemento central en el combate a la restricción externa y por el momento se ha mejorado la inversión pública notablemente y se tienen unas reservas internacionales netas que permiten afirmar que la recuperación de la renta de recursos naturales bien utilizada puede convertirse en un instrumento adecuado de combatir esa restricción.

La mitigación de la restricción externa requerirá un adecuado y exhaustivo inventario de las potencialidades de cada territorio subcontinental, a los efectos de diseñar una estrategia de especializaciones complementarias que permita en el agregado de los territorios ofrecer una estructura equilibrada, eficiente y más autárquica que la actual. Esta nueva arquitectura de cadenas regionales de valor permitirá, además, la densificación del entramado productivo y una gestión de las rentas por segmentos que aporte la contención de los procesos inflacionarios.

La  sustentabilidad  de  la  estrategia,  mas  allá  de  los  elementos  estrictamente tecno-productivos, de complejidad relativamente menor, requerirá la adecuada gestión de la pugna o conflictos por los recursos entre actividades productivas tradicionales, resultantes de una localización “espontánea” previa,   y las que se deriven de la intervención.

 

* Mg. en Economía

** Mg. en Economía

*** Dr. en Economía

 

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