Conmoción en Colombia por el asesinato de una dirigente trans que ya había denunciado amenazas

El asesinato de una referente trans conmueve a la sociedad colombiana. Se trata de Cristina Cantillo, directora de la fundación Calidad Humana, quien fue brutalmente asesinada en la ciudad de Santa Marta luego de haber denunciado que era víctima de amenazas de muerte.

Según la ONG Caribe Afirmativo, Cantillo había recibido amenazas de las paramilitares Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), principal banda criminal del país y conocida también como el Clan del Golfo, «y tuvo que desplazarse con sus compañeras ante la revictimización» que recibió por parte de la Policía cuando «buscaba protección».

El crimen ocurrió el martes pasado, cuando Cantillo se encontraba conversando con familiares en la puerta de su casa. Fue abordada por dos hombres en moto, que le dispararon a quemarropa hasta dejarla tirada en el piso. Inmediatamente, su familia la trasladó hasta la Clínica Los Nogales, donde falleció. 

Cantillo, que era reconocida en Colombia por su activismo, había dicho en marzo pasado que era una «mujer que trabajaba para las mujeres, que está dispuesta a levantar su voz». «En Colombia es muy difícil ser una mujer trans, es como llevar la muerte a cuestas», había dicho en su momento. Como militante comunitaria trabajó contra la violencia de género y la defensa de los derechos de las mujeres trans y de las trabajadoras sexuales.

«Desde Alcaldía le teníamos activada la ruta de atención. Su protección estaba a cargo de la Unidad Nacional de Protección (UNP). Pedimos a las autoridades resultados y justicia», pidió la alcaldesa de Santa Marta, Virna Johnson, al rechazar el crimen.

Las autoridades explicaron que le habían otorgado una medida de protección individual, algo que fue insuficiente para evitar su muerte. La propia Cantillo ya había cuestionado la falta de efectividad de este esquema de seguridad propuesto por la UNP. Desde su cuenta de Facebook, cuestionaba la inacción de la policía frente a las denuncias de amenazas y amedrentamiento en contra de activistas locales por parte de estructuras criminales y narcotraficantes que operan en esas localidades.

Desde la agencia de Derechos Humanos de la ONU en Colombia castigaron el crimen de la dirigente social y llamaron a “investigar de forma integral este atentado que causó la muerte a la defensora Cantillo, y su conexión con agresiones previas en su contra, a fin de esclarecer los hechos e identificar a los responsables materiales e intelectuales”.

Pidieron, por último, que se tomen medidas urgentes para garantizar la vida de los defensores de derechos humanos en Colombia.

Según la Red Comunitaria Trans, hasta finales del mes pasado habían sido asesinadas al menos 32 mujeres trans en lo que va de año. Y según el registro del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), con Cantillo suman 162 líderes sociales asesinados en este año y 1.276 desde la firma del Acuerdo de Paz, en 2016.