Con sus trajes tradicionales, los kusillos enseñan medidas sanitarias en el altiplano de Perú

Unos bailarines aymaras con trajes tradicionales recorren las calles de una ciudad peruana a orillas del lago Titicaca para concientizar sobre los peligros del coronavirus. Los ‘kusillos’ o bufones enseñan a los habitantes de Puno la importancia de mantener distancia física y usar mascarillas cuando salen de sus casas.

“Nosotros también queremos contribuir a la sociedad ayudando, concientizar para que este virus no avance”, contó Alexander, de 24 años, uno de los kusillos de esta ciudad fronteriza con Bolivia.

Los coloridos kusillos bailan tradicionalmente en las festividades religiosas, como la fiesta de la Candelaria (del 25 de enero al 8 de febrero), pero este año no pudieron hacerlo pues todas las celebraciones públicas fueron prohibidas en Perú por la pandemia.

Los bufones con trajes multicolores y un látigo recorren mercados y calles de la ciudad para recordar la necesidad de evitar aglomeraciones y otras medidas de precaución.   

“Me he sentido muy halagado por la presencia de los kusillos tratando de guardar, o hacer guardar orden y también al mismo tiempo de que cuiden la salud”, opinó Guillermo, un residente de Puno.

Región andina de 1,2 millones de habitantes, Puno registra 40.900 casos confirmados de covid-19 y 1.183 fallecidos desde que empezó la pandemia. La ciudad cabecera de la región (del mismo nombre) está ubicada a 3.800 metros de altitud a orillas del Titicaca, el lago navegable más alto del mundo que Perú comparte con Bolivia.

Perú registra 1,3 millones de contagios confirmados y más de 45.000 fallecidos.