El encuentro con la verdad

Brasil 

La presentación formal de la Comisión Nacional de Verdad, que dio a conocer entre lágrimas ayer la presidenta Dilma Rouseff, deberá ser recordado como un acontecimiento histórico. El documento, que da cuenta de la violación a los derechos humanos de la última dictadura militar, rescata la memoria histórica de un pasado doloroso. Encarna el encuentro con la verdad que se debía el país. 

Dilma Rouseff emocionada en la lectura del informe- Foto: argnoticias.com

Leovani Garcia Olivarez- Prensa Latina (Cuba) 

El informe de la Comisión Nacional de la Verdad (CNV) sobre las violaciones de los derechos humanos ocurridas durante la dictadura militar (1964-1985) en Brasil rescata la memoria histórica de un pasado doloroso y triste.

Se trata del más completo documento dos mil páginas, en el cual describe las muertes y desapariciones de 434 personas, 72 más que las 362 registrados por la Comisión Especial sobre Muerte y Desapariciones de la Secretaría de Derechos Humanos.

El documento ofrece asimismo detalles sobre el llamado Plan Cóndor, articulado por regímenes militares en la región en las décadas del 70 y 80 del siglo pasado, tras dos años y siete meses de investigaciones, la lectura de materiales de archivos confidenciales no destruidos y las confesiones de testigos y torturados.

Tras recibir el informe la víspera de manos del Coordinador de la CNV, Pedro Dallari, la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, destacó la importancia de sacar a la luz pública la historia no contada de una oscura página de esta nación.

Emocionada, la mandataria lloró al subrayar que Brasil merecía conocer su verdad y restituir el respeto a todos aquellos que lucharon por la democracia y enfrentaron la turbulencia de gobiernos ilegales.

La dignataria, quien pasó tres años en la cárcel y sufrió torturas por su oposición al régimen, resaltó que este informe contribuirá a que “los fantasmas de un pasado muy doloroso y triste no se protejan en la sombra de la omisión”.

Brasil tiene derecho a conocer la verdad sobre ese período, y “la verdad no significa la búsqueda de venganza”, aseveró al recalcar que “la verdad produce consciencia y respeto, significa la oportunidad de apaciguar a cada individuo y a un pueblo con su historia.

Con este documento, la CNV hace tributo a las mujeres y hombres del mundo que pelearon por la libertad y por la democracia, y ayudaran a construir contextos civilizados y que contribuyan a una humanidad mejor”, enfatizó.

Para el coordinador de la Comisión Nacional de la Verdad, Pedro Dallari, la conclusión más importante de este texto es que denota la existencia en dicho periodo de un cuadro muy grave de violaciones de los derechos humanos, ejecutadas por militares de las Fuerzas Armadas, a través de una cadena mandos que se extendía hasta la presidencia de la República.

” El documento ofrece asimismo detalles sobre el llamado Plan Cóndor, articulado por regímenes militares en la región en las décadas del 70 y 80 del siglo pasado, tras dos años y siete meses de investigaciones, la lectura de materiales de archivos confidenciales no destruidos y las confesiones de testigos y torturados “

La práctica de la tortura constituyó una práctica sistemática, instituida entonces por el estado, contra políticos que se opusieron a los regímenes castrenses, señaló.

Dallari precisó que el documento contiene 29 recomendaciones que deberán ser examinadas y adoptadas para evitar la repetición de estos actos.

Entre las principales propuestas de la CNV aparece la necesidad que las Fuerzas Armadas asuman su responsabilidad por los abusos, crímenes y desapariciones registradas durante los regímenes militares.

Se pide igualmente la desmilitarización de la Policía, la prohibición de actos para conmemorar el día del golpe castrense en 1964, la derogación de la Ley de Seguridad Nacional y la revisión de la legislación de Amnistía de 1979.

La Comisión sugirió asimismo que los órganos competentes determinen la responsabilidad jurídica de los 377 agentes públicos y militares identificados como responsables de graves violaciones de derechos humanos en el período investigado.

En este grupo figuran cinco expresidentes del régimen, varios exministros y oficiales militares. De ese total, 196 permanecen vivos, con un promedio de 82 años de edad.

Hasta el momento sólo 23 personas fueron denunciadas ante la Justicia, pero ninguna fue condenada.

En opinión de Dallari, muchas de estas violaciones pueden ser punidas por cuanto se trata de transgresiones de lesa humanidad fuera del alcance de la legislación de Amnistía.

La no condena de las violaciones de los derechos humanos propició que se registren en la actualidad algunas prácticas del régimen militar, como la violencia policial y la práctica de la tortura.

Por ello, la insistencia de la Comisión de la Verdad de que las autoridades estudien las recomendaciones y adopten medidas, sin revanchismo u odio, que consoliden la democracia en esta nación e impidan el retorno al pasado

 

Tereza Cruvinel- Brasil247 (Brasil) 

Este día merece ser llamado histórico. Durante dos años y siete meses la Comisión Nacional de Verdad se sumió en el pasado oscuro de la dictadura que arrestó, persiguió y despojó de derechos a los torturados, asesinados y desaparecidos; además de haber sido culpables de la sustracción de los derechos democráticos y las libertades a todos los brasileños. Ahora se sabe oficialmente que 434 personas murieron, y que 210 de ellos todavía se cree que están desaparecidos. Sus cuerpos se han ido, sus familiares nunca supieron dónde y cuando murieron y no pudieron darles sepultura. En ese momento, un verso de Milton Nascimento nos emocionó cuando recordamos, cada uno a su amigo o pariente desaparecido. “¿Quién dice nada sobre su cuerpo, consienta en la muerte.” La dictadura se quedó en silencio, y que también lloró en silencio.

Cuando la presidenta Dilma instaló la comisión en 2012, habían pasado 27 años del final de la dictadura, pero el tabú persistió. No es que otros gobiernos no han hecho nada: Sarney hizo la transición y retirado los escombros más autoritarios, convocó a la Asamblea Constituyente. Collor terminó el SNI, Itamar fue el primero en cobrar las explicaciones de los militares, Fernando Henrique impulsó las reparaciones adeudadas por el Estado e instaló la comisión de muertos y desaparecidos, Lula amplió la amnistía y las reparaciones. Pero faltaba el encuentro con la verdad, una tarea que cayó a un ex preso político y ex torturado. Incluso aquellos que condenan hoy a Dilma saben que ella, de conformidad con un ambiente muy negativo, recibió el informe en una ceremonia muy restringida, evitando así la resonancia que sonaba como la venganza o el intento de desviar el foco de noticias adversas.

No es suficiente para nosotros, sin embargo, conocer las verdades reveladas por la Comisión; que se enfrentó a muchos obstáculos (entre ellos la falta total de cooperación de las Fuerzas Armadas). No sólo conocemos los nombres de 377 responsables designados por la Comisión Nacional de Valores, entre los cuales 139 han muerto. En algún momento el Tribunal Supremo tendrá que volver al tema del alcance de Amnistía y declarar, con la autoestima que ganó con su postura en la lucha contra la corrupción, que realmente los atroces crímenes cometidos en el período no están cubiertos por el perdón. Esto es lo que afirma el informe.

” Pero faltaba el encuentro con la verdad, una tarea que cayó a un ex preso político y ex torturado. Incluso aquellos que condenan hoy a Dilma saben que ella, de conformidad con un ambiente muy negativo, recibió el informe en una ceremonia muy restringi
da, evitando así la resonancia que sonaba como la venganza o el intento de desviar el foco de noticias adversas “

No somos sólo el esfuerzo realizado por el comité y su informe sustancial. Ahora se cae a pedazos, el informe es a la historia, que se lee como un documento bíblico de todas las generaciones, la celebración de un mantra: Dictadura, nunca más. Pero la verdad no se limita al informe, ni la comisión ha tenido esta afirmación. Así que se sugiere, que la presidenta Dilma crear un núcleo en el Gobierno, una carpeta que con el fin de avanzar en este inventario de las heridas y cicatrices. Algo así como el núcleo que existe en Uruguay, y que a esta demanda día a día revela verdades sobre los tiempos oscuros allí. Dilma puede crear este núcleo dentro de la Secretaría Nacional de Derechos Humanos. Debemos también, como lo hicieron Argentina y Uruguay, erigir un monumento a los muertos y desaparecidos.

Y hablando de los derechos humanos, nos encontramos ante la ironía de la historia. Ella quería que el informe que sea entregado el día después de la evocación indecible de la dictadura, el sexismo, el machismo y la obscenidad autoritario por uno de sus cachorros que sobreviven en la democracia, el Sr. Jair Bolsonaro, con su agresión contra el ex ministro de los derechos humanos la diputada Maria do Rosario. La declaración de un violador convicto no ofende el decoro parlamentario? No es el caso de las actuaciones judiciales en el Consejo de Ética? Si la Cámara no responde por el evento, ofenderá la memoria de todos los que lucharon por la construcción de la democracia y el compromiso con los derechos humanos.

Nosotras, las mujeres de Brasil, sólo podemos ver lo que está en el medio del discurso Bolsonaro. Él piensa que algunas mujeres merecen ser violadas. Y admite que lo hace cuando se lo merecen. Él no merece siquiera ser diputado.

 

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