Colombia registró un sangriento 2021 con 96 masacres y 169 líderes comunitarios asesinados

Colombia cerró el 2021 con un sangriento balance de 96 masacres, registradas por la ONG Indepaz, que lleva el conteo de matanzas en el país. Además, decenas de líderes comunitarios y exguerrilleros que dejaron las armas fueron asesinados.

Según esa organización, 335 personas murieron en esos episodios, que define como ataques donde fallecen tres personas o más en estado de indefensión y a manos de un mismo agresor.

Los dos últimos casos sucedieron el jueves pasado y fueron registrados por Indepaz, en la víspera de Año Nuevo. En uno de ellos, tres personas que habían recibido amenazas previamente fueron asesinadas en La Gloria, departamento de Cesar.

En la masacre número 96 identificada por la ONG, un concejal de Guamal, Magdalena, murió junto a dos de sus familiares. En ningún caso se ha identificado al victimario. 

En ambas regiones tienen presencia grupos paramilitares de ultraderecha que se desmovilizaron en 2006, además de fracciones del ELN, la última guerrilla reconocida del país. 

Aunque el proceso de paz firmado en 2016 entre la exguerrilla de las FARC y el gobierno redujo la tasa de homicidios, grupos que se disputan el control de amplios territorios siguen generando violencia. 

Excombatientes y líderes comunitarios 

En 2021 Indepaz también registró el asesinato de al menos 48 excombatientes de las FARC que se reintegraron a la vida civil. Para la ONU y varias organizaciones sociales, el asesinato de los exrebeldes desarmados es uno de los mayores riesgos para la implementación del acuerdo. 

Indepaz también registró la muerte de 169 líderes comunitarios, entre ellos ambientalistas, campesinos y representantes de comunidades negras.

La ONG atribuye el fenómeno a la falta de implementación completa del pacto de paz y a débiles políticas del Estado para hacer presencia en los antiguos bastiones de las FARC tras su desarme, a inicios de 2017.

Alianzas entre grupos armados ilegales, narcotraficantes que tienen sus propios ejércitos, bandas criminales y el lavado de activos estarían desangrando el país, agrega.

La ONG internacional Human Rights Watch estimó en octubre que Colombia registraba un número de masacres «similar» al de antes de la firma de la paz.