Mayor inclusión social en salud

Latinoamérica

Por lo menos 46 millones de personas accedieron a una cobertura sanitaria en los últimos 15 años. Se mejoró su calidad de vida y se redujo la brecha entre ricos y pobres. El crecimiento económico y el desarrollo social contribuyeron al progreso, que derivó del reconocimiento del acceso a la salud como un derecho. Este avance en una región en la que aún persisten las inequidades, es ejemplar.

Foto:opinionysalud

Redacción- Latinoamérica Piensa 

El acceso a la cobertura sanitaria en América Latina y el Caribe creció en 46 millones de personas durante los últimos 15 años, impulsado por la voluntad política de los países de la región y el reconocimiento de la salud como un derecho. Esta es la conclusión principal de un estudio presentado en Washington por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), integrante de la Organización Mundial de la  Salud (OMS), y el Banco Mundial (BM).

El trabajo muestra “que los países han hecho progresos significativos hacia la cobertura universal”, con el aumento en la cobertura y el acceso a servicios de salud de la población, el gasto público en este rubro “y una disminución de los pagos directos de su bolsillo”, dijo Carissa Etienne, directora de la OPS/OMS.

“En muchos de nuestros Estados miembros estamos viendo avances significativos en el número de personas cubiertas, la cantidad de servicios ofrecidos, el número de enfermedades con cobertura, la inmunización y reducción de la mortalidad de madres y niños”, explicó Etienne.

La región incrementó su inversión en salud y redujo “las brechas entre ricos y pobres en una serie de resultados clave”: aumento de “la expectativa de vida de manera significativa, más niños viven para ver su primer y quinto cumpleaños y menos madres mueren de complicaciones durante el parto”, apuntó Jorge Familiar, vicepresidente del BM para América Latina y el Caribe.

“El acceso a la cobertura sanitaria en América Latina y el Caribe creció en 46 millones de personas durante los últimos 15 años, impulsado por la voluntad política de los países de la región y el reconocimiento de la salud como un derecho. Esta es la conclusión principal de un estudio presentado en Washington por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), integrante de la Organización Mundial de la  Salud (OMS), y el Banco Mundial (BM) “

Del estudio del Banco Mundial se extrae que todos los países analizados han progresado en cobertura nominal, es decir, que en todos ha aumentado significativamente el número de personas con acceso a la sanidad, ya sea con un plan público o privado. La expansión de la cobertura sanitaria se ha conseguido, sobre todo, subsidiando la cobertura médica a las personas que no pueden pagarla ni tienen acceso a la sanidad a través de su empleador.

Crecimiento económico y derecho a la salud 

El contexto de crecimiento económico y desarrollo social de los últimos 15 años en la región también ha contribuido a este progreso, señala el estudio, que se centra principalmente en 10 países: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Jamaica, México, Perú y Uruguay.

“Escogimos estos países porque eran los que tenían datos disponibles, tenemos un problema muy serio de limitación de los datos de encuesta de hogares y de datos administrativos en nuestros países”, explicó Gisela Almeida, asesora de sistemas y servicios de salud de la OPS.

Esta ampliación de la cobertura sanitaria en la región deriva del reconocimiento que en los últimos años han hecho los países latinoamericanos y caribeños de la salud como un derecho. Los países se han comprometido a proteger este derecho ratificando convenciones internacionales e incluyendo disposiciones constitucionales para garantizar el acceso a la atención sanitaria para todos.

En la región, 19 países han reconocido a la salud como un derecho, al incorporarlos en sus constituciones o al ratificar convenciones internacionales que definen su implementación como una obligación estatal. En 2014, los Estados Miembros de la OPS adoptaron de manera unánime la estrategia regional para el acceso y la cobertura universal, que reconoce el derecho a la salud como su valor central.

” Esta ampliación de la cobertura sanitaria en la región deriva del reconocimiento que en los últimos años han hecho los países latinoamericanos y caribeños de la salud como un derecho. Los países se han comprometido a proteger este derecho ratificando convenciones internacionales e incluyendo disposiciones constitucionales para garantizar el acceso a la atención sanitaria para todos “

Las políticas nacionales y estrategias que promueven esas metas “deben ser firmemente anclados en la premisa de que el disfrute del más alto nivel posible de salud es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano”, afirmó James Fitzgerald, director de Sistemas y Servicios de Salud de la OPS/OMS.

Para Tim Evans, director de Salud, Nutrición y Población del Banco Mundial, lo ocurrido en América Latina y el Caribe es un ejemplo para otros países del mundo que están debatiendo adoptar medidas para establecer la salud como derecho. “Para muchos otros países del mundo que van a empezar reformas en ese sentido, este avance en América Latina y el Caribe sugiere que un progreso muy tangible es posible”, dijo Evans.

Las brechas de la inequidad

Algunos datos recientes indican que América Latina y el Caribe sigue siendo una de las regiones más inequitativas del mundo, con un 29 % de la población que vive por debajo del umbral de pobreza y 40 % de la población más pobre que recibe menos de 15% del total de ingresos. 

Estas inequidades se reflejan en los resultados de salud; por ejemplo, la región de las Américas no logrará alcanzar la meta de disminución de la mortalidad materna de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) para el 2015 y, a pesar de reducciones importantes en la mortalidad infantil, existen diferencias muy marcadas entre los países. Un 30% de la población de la región no puede tener acceso a la atención debido a razones financieras y 21% se ve disuadido de buscar atención debido a barreras geográficas.

El informe -editado por Gisele Almeida, asesora en análisis de sistemas y servicios de salud de la OPS y Tania Dmytraczenko, economista principal del BM- señala las inequidades de salud persistentes entre los países y también dentro de ellos, así como la imposibilidad de algunos sistemas sanitarios de abordar las cambiantes necesidades en esa materia. Estos organismos consideran la atención médica universal como un paso imprescindible en la modernización social y económica de los países.

” Estas inequidades se reflejan en los resultados de salud; por ejemplo, la región de las Américas no logrará alcanzar la meta de disminución de la mortalidad materna de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) para el 2015 y, a pesar de reducciones importantes en la mortalidad infantil, existen diferencias muy marcadas entre los países “

“Si bien la tasa de empobrecimiento debida a los gastos por la atención de salud es relativamente baja y en general está bajando, hay de 2 a 4  millones de personas en los países analizados que han caído en la pobreza debido a los gastos de bolsillo en salud. Los gastos en medicamentos representan la mayor proporción de los pagos directos a través de los distintos grupos de ingresos, pero representan una carga particularmente onerosa para los pobres”, dice el estudio.

“Pese a estos avances, aún resta mucho por hacer para cerrar la brecha de la equidad y abordar los nuevos retos de la salud en la región”, reconoció Etienne. “Sigue habiendo desigualdad y podemos hacer mucho m
ás en eficiencia. Debemos incrementar la cobertura sanitaria especialmente para los más pobres de la sociedad”, añadió Etienne.

El aumento del financiamiento público

Mientras los países han expandido esas prestaciones en su población “los más pobres aún no reciben lo necesario y no se brinda atención suficiente a las enfermedades no transmisibles, que producen la mayoría de las muertes” en la región, de acuerdo al informe.

Étienne señaló que la brecha entre ricos y pobres aún es inmensa, que no se les presta atención adecuada a enfermedades no transmisibles -como cáncer, accidentes neurológicos, ataques cardiacos, diabetes y enfermedades respiratorias crónicas- y que la mayoría de países aún tienen sistemas de salud fragmentados, con discrepancias en la cobertura y la calidad de la atención.

“En un contexto de recursos limitados y de menor crecimiento económico, los países ahora enfrentan el desafío de aumentar la eficiencia de sus sistemas de salud para continuar construyendo sobre estos logros”, añadió Familiar.

La región enfrenta ahora nuevos retos: mientras que muchos países han logrado avances importantes en el nivel y la equidad en el acceso a servicios de salud materna e infantil, la urgencia es extender esos logros hacia las enfermedades no transmisibles, que representan una parte cada vez mayor de la carga de enfermedad.

” La región enfrenta ahora nuevos retos: mientras que muchos países han logrado avances importantes en el nivel y la equidad en el acceso a servicios de salud materna e infantil, la urgencia es extender esos logros hacia las enfermedades no transmisibles, que representan una parte cada vez mayor de la carga de enfermedad “

“El perfil demográfico y epidemiológico cambiante de la región, en particular por el envejecimiento de la población, ha desplazado la carga de las enfermedades hacia las no transmisibles, que tienden a afectar a todos los grupos poblaciones, al tiempo que aumentan los costos y la demanda de los servicios de salud en todos los ámbitos”, advirtió Evans.

El mayor desafío es la necesidad de aumentar el financiamiento público, la eficiencia para expandir aún más la cobertura universal y para manejar poblaciones que envejecen con rapidez, junto a la carga creciente de las enfermedades no transmisibles. Por eso recomiendan a los países explorar medidas financieras nuevas, más efectivas y justas, y aumentar la eficiencia de los sistemas de salud a través de reformas estratégicas que prioricen la atención primaria.

Los retos pendientes de la desigualdad

Aunque se han producido avances, uno de los retos pendientes es atajar la desigualdad entre los planes de cobertura médica privada y los públicos, con grandes diferencias en cuanto a acceso y calidad de los servicios.

El estudio señala que en las últimas décadas Argentina, Brasil, Chile, Colombia y Costa Rica han sido pioneros en reformas políticas. Tales reformas incluyeron estrategias que, según el informe, sirvieron para “igualar los beneficios de los planes subsidiados y contributorios”, lo que condujo a un acceso oportuno a servicios que cumplen con ciertas normas de atención.

“Antes los subsidiados tenían un paquete diferente del contributorio, que provee normalmente el empleador, pero estos países han logrado poner al mismo nivel de calidad uno y otro”, explicó Almeida.

Con respecto a Colombia, el informe da cuenta que en los años 80 y 90 el país no figuró en la lista de los que pusieron en práctica políticas “para mejorar los incentivos y el marco de gobernanza con la finalidad de mejorar la eficiencia y ampliar el acceso a la atención de salud, en particular para las personas pobres”. 

” Aunque se han producido avances, uno de los retos pendientes es atajar la desigualdad entre los planes de cobertura médica privada y los públicos, con grandes diferencias en cuanto a acceso y calidad de los servicios “

Sin embargo, en las últimas décadas se encuentra entre los países que han sido pioneros en reformas políticas y figura en el grupo que ha reducido “mucho la brecha entre ricos y pobres, en especial para el tamizaje del cáncer cervicouterino, pero también para las mamografías”.

No obstante, el estudio deja de lado la calidad del servicio y para el ex ministro de Salud José Félix Patiño, “es necesario un cambio en el modelo de salud que forme profesionales idóneos a través de la inversión en educación, que no coarte su autonomía intelectual y les permita decidir antes que opinar, de forma que sean fieles a su ética”, así lo afirmó, en su momento, en el foro El Futuro de la Salud en Colombia.

Patiño defendió el antiguo sistema de salud y culpó a la Ley 100 del deterioro del servicio. “Dicen que ahora hay cobertura, pero lo que tienen es carnetización, hablan de acceso, pero ¿dónde está el servicio?”, concluyó.

Colombia, entre la cobertura y el acceso de calidad

Andrés Aguirre Martínez, director del hospital Pablo Tobón Uribe, explicó a El Colombiano, que la cobertura puede ser entendida como el número de personas en un país que tienen derecho a la salud o tienen financiado un servicio de salud.

Según el ministro de Salud de Colombia, Alejandro Gaviria, en solo dos décadas, Colombia avanzó rápidamente hacia la cobertura universal en salud: el 98 por ciento de los colombianos tiene hoy asegurado este servicio.

El problema es, asegura Aguirre, “que Colombia avanzó mucho en el aseguramiento, pero tiene serios problemas de acceso. Y de la calidad, ni se habla. El gobierno de Colombia tiene que superar la agenda de la cobertura, ya hizo esa revolución. Tiene que avanzar en el acceso y en un acceso de calidad a los servicios de salud”.

Aguirre menciona el acceso ya que “yo puedo tener aseguramiento y no tener acceso a un servicio, que es lo que pasa en Colombia. Por ejemplo: usted está con un infarto en un centro de primer nivel de atención y no la pueden remitir a un hospital de alto nivel de complejidad. Tiene acceso, pero no está en el sitio adecuado. Y si tiene una gripa en un sitio de alta complejidad, ya tuvo acceso pero tampoco está en el sitio adecuado”.

” ‘Colombia ha creado un sistema de salud con enormes costos de transacción. Las autorizaciones, las auditorías, son gastos que no están yendo a servicios de salud sino a cosas burocráticas. Entonces el problema hoy de Colombia no es el alto gasto ‘ “

Sobre el acceso también se refiere un estudio del Banco de la República: “A pesar del aumento en la cobertura del aseguramiento del 56,9 % al 90,8 % registrado entre 1997 y 2012, el acceso a los servicios de salud en Colombia, entendido como el porcentaje de personas que utilizó los servicios médicos al momento de necesitarlos, disminuyó en el mismo período, al pasar de 79,1 % a 75,5 %, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Calidad de Vida”.

La eficiencia todavía es un reto para Aguirre: “Me preocupa que Colombia sólo habla del control del gasto en salud cuando su gasto por PIB es del 6,8 aproximadamente y debería ser del 8,5. Tenemos un déficit de gasto en salud cuando este tiene que ser mayor y eficiente”.

“Colombia ha creado un sistema de salud con enormes costos de transacción. Las autorizaciones, las auditorías, son gastos que no están yendo a servicios de salud sino a cosas burocráticas. Entonces el problema hoy de Colombia no es el alto gasto. Incluso, el gasto es muy bajo. Así que hay que aumentar el gasto en salud, pero uno ve un gobierno que no habla de eso. Desafortunadamente no ha habido un ministerio que defienda que Colombia necesita aumentar el gasto y hacerlo de manera más inteligente”.