El deshielo Cuba-EEUU ya es una realidad

Cuba

La reapertura de las embajadas de Estados Unidos y Cuba representa una enorme victoria para los pueblos y es el mayor giro en la política exterior norteamericana hacia la isla en medio siglo. Para el filósofo y lingüista Noam Chomsky, la medida responde al fracaso de las políticas de terror económico y al nuevo papel protagónico de América Latina en la geopolítica mundial.

Foto: EFE

Ángel Guerra Cabrera- Cubadebate (Cuba)  

Es la hora de las celebraciones muy justificadas por el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos y la reapertura de las respectivas embajadas el ya histórico 20 de julio. De la emoción que millones sentimos al contemplar la bandera de la estrella solitaria proyectarse hacia el cielo de Washington de la mano del canciller Bruno Rodríguez y de tres soldados de la patria.

De no escatimar el reconocimiento al presidente Barak Obama por su valiente ruptura con la rutina agresiva de más de medio siglo y el inicio de un diálogo civilizado con el mayor respeto por la soberanía de Cuba. De proclamar que sin la heroica resistencia del pueblo cubano, el sabio liderazgo de Fidel y Raúl y el reclamo de toda América Latina y el Caribe este desenlace no habría sido posible. De agradecer a los sectores populares, religiosos, intelectuales, políticos y empresariales que tanto han remado contra la corriente en Estados Unidos para llegar hasta aquí. De reconocer a China y Rusia su amistad y solidaridad con Cuba mientras mayor era su poderío y más se consolidaba la multipolaridad; como a todos los gobiernos que han votado en la ONU durante 17 años contra el bloqueo.

» Pero también es la hora de no olvidar el contexto histórico que dio lugar a las desavenencias existentes entre ambos países, algunas insuperables mientras en Cuba ondee la bandera del socialismo, que estoy seguro será por todo el futuro previsible. De tener siempre presente que el conflicto entre Cuba y Estados Unidos no inició con la revolución cubana «

Pero también es la hora de no olvidar el contexto histórico que dio lugar a las desavenencias existentes entre ambos países, algunas insuperables mientras en Cuba ondee la bandera del socialismo, que estoy seguro será por todo el futuro previsible. De tener siempre presente que el conflicto entre Cuba y Estados Unidos no inició con la revolución cubana como afirman mendazmente los medios de comunicación hegemónicos y los ideólogos de la contrarrevolución, aunque indudablemente después de 1959 adquirió una intensidad nunca vista.

La evidencia histórica apunta fehacientemente a una aspiración al dominio y a la anexión de la isla por parte de la burguesía de las 13 colonias años antes de la revolución norteamericana(1776)

David Brooks- La Jornada (México) 

El giro en la política exterior estadunidense hacia Cuba es resultado de que, con los cambios notables en América Latina de los últimos años, Washington se vio cada vez más aislado en su propio traspatio y se vio obligado a cambiar su posición respecto a la isla, afirmó Noam Chomsky.

En una entrevista con La Jornada en torno a la inauguración de las nuevas embajadas de Cuba en Washington y la estadunidense en La Habana este lunes, Chomsky fue cuestionado sobre la decisión de Estados Unidos de restablecer relaciones diplomáticas después de más de medio siglo.

» La razón del cambio en la política estadunidense es bastante clara. Desde hace décadas en las encuestas, la población estadunidense ha favorecido proceder hacia la normalización de relaciones. Sin embargo, es la norma que la opinión pública sea ignorada «

La razón del cambio en la política estadunidense es bastante clara. Desde hace décadas en las encuestas, la población estadunidense ha favorecido proceder hacia la normalización de relaciones. Sin embargo, es la norma que la opinión pública sea ignorada. Aún más interesante es que sectores mayores del capital estadunidense han estado en favor (de la normalización): farmacéuticas, energía, agroindustria, entre otros. Usualmente estos son, en efecto, los que toman las decisiones, pero cuando son ignorados, eso demuestra que está en juego un interés de Estado aún mayor, señaló el lingüista y magno intelectual público, uno de los críticos más reconocidos sobre asuntos del poder y las relaciones internacionales de Estados Unidos

Explicó: Ese interés (supremo) de Estado se define muy claro en documentos oficiales internos que lo resumen así: El desafío exitoso cubano a la política exterior estadunidense, que surge de la Doctrina Monroe, no puede ser tolerado.

Doctrina de la mafia

Caracterizó esta política como básicamente la doctrina de la mafia, que busca imponer ese orden mundial y es entendible: según es explicada con frecuencia en los documentos oficiales internos, establece que la desobediencia (a esta doctrina) potencialmente se vuelve lo que Kissinger llamó ‘un virus’, el cual puede propagar infección, que podría desenredar al sistema de control entero”.

Por lo tanto, en el caso de Cuba, esta doctrina estaba basada en aislar y controlar ese virus a toda costa desde los tiempos de la revolución hasta recientemente, pero algo cambió.

Chomsky señaló que esta política se encontró ante un gran problema. En la Cumbre de las Américas en Colombia, Estados Unidos (junto con Canadá) se encontró completamente aislado en todos los temas cruciales, incluyendo Cuba. Al acercarse la siguiente Cumbre en Panamá (celebrada en 2014), hasta era posible que Estados Unidos quedara efectivamente excluido del hemisferio. Algo se tenía que hacer.

» Chomsky señaló que esta política se encontró ante un gran problema. En la Cumbre de las Américas en Colombia, Estados Unidos (junto con Canadá) se encontró completamente aislado en todos los temas cruciales, incluyendo Cuba «

Continuó: Fue entonces cuando Barack Obama predicó dramáticamente que las políticas estadunidenses de llevar la democracia y los derechos humanos a Cuba no habían funcionado y teníamos que encontrar alguna otra manera de lograr nuestros objetivos, nobles por definición. Por lo tanto, de manera magnánima permitiríamos que Cuba se escapara de su aislamiento internacional, un tantito.

Agregó que “esta nobleza (la de Obama) fue elogiada calurosamente en los medios de opinión de izquierda liberal, notablemente en el New York Review of Books, el cual explicó que Obama ‘valiente e inteligentemente, pero con un considerable riesgo político, decidió restablecer relaciones diplomáticas en diciembre de 2014, lo que el presidente de Estados Unidos ha caracterizado como un medio más efectivo para empoderar al pueblo cubano. Obama ha dado un paso verdaderamente histórico’ y llegará a la conferencia de la OEA en Panamá con ‘mayor legitimidad moral’”.

Chomsky ofrece traducir toda esta retórica así: “Los cambios notables en buena parte de América Latina durante los últimos 10 a 15 años dejaron a Estados Unidos bastante aislado en su ‘traspatio’ tradicional”.

Y con tono ferozmente irónico, concluyó su explicación: ya que las políticas de terror y estrangulamiento económico habían fracasado, Estados Unidos tendría que intentar emplear otros medios para llevar a Cuba a las normas elevadas de Honduras, Guatemala y otros países tradicionalmente beneficiados por la nobleza estadunidense.

Arturo López-Levy- El Mostrador (Chile) 

Este suceso representa también una enorme victoria para la democracia porque los dos gobiernos han obrado siguiendo el sentir de la gran mayoría de sus pueblos. Los pasos dados por los presidentes Barack Obama y Raúl Castro son la expresión de fuertes tendencias que en ambas so
ciedades favorecen el establecimiento de relaciones pacíficas y constructivas entre Cuba y EE.UU.

Dejemos clara la historia que ha conducido a este momento. La apertura bilateral del 17 de diciembre no es el resultado del accionar de unos cuantos empresarios y miembros de grupos de presión gubernamental aparecidos a última hora, sino el triunfo de la resistencia nacionalista del pueblo cubano contra cinco décadas de embargo –una política que todavía es contraproducente, inmoral e ilegal según las disposiciones del derecho internacional.

Desde la época de Kennedy, y en especial a partir del último año del gobierno de Johnson, cada una de las mentes brillantes que pasaron por el Departamento de Estado vio en el embargo una carga lesiva para los valores e intereses de EE.UU. en el mundo. En 1996, los abogados del Departamento de Estado le advirtieron al Secretario Warren Christopher que aprobar la Ley Helms-Burton dañaría las relaciones de EE.UU. con sus aliados, su estatus en derecho internacional y la promoción de la democracia en Cuba.

Patricio Montesinos- Rebelión 

Con la reapertura de las embajadas de la nación caribeña en Washington y la norteamericana en La Habana se inicia un camino hacia la normalización de los vínculos entre ambos gobiernos, que sin dudas es un hecho trascendental para sus respectivos pueblos, pero que no estará exento de obstáculos y complejos problemas pendientes por resolver. Estados Unidos mantiene aún el injusto bloqueo contra Cuba, que dura ya más de 50 años, y que ha tenido como propósitos, a través de la guerra económica, comercial y financiera, además de continuas agresiones, de rendir a la de la mayor de la mayor de las Antillas y destruir su Revolución, nacida el 1 de enero de 1959.

Igualmente ocupa de manera ilegal una parte de la oriental provincia cubana de Guantánamo, donde permanece una base naval norteamericana, y una de las cárceles más cruentas del mundo. Claro que para materializarse la normalización de los nexos entre Washington y La Habana, tiene que ser levantado cuanto antes y definitivamente el bloqueo, y también desmantelarse la base militar de Guantánamo.

» Claro que para materializarse la normalización de los nexos entre Washington y La Habana, tiene que ser levantado cuanto antes y definitivamente el bloqueo, y también desmantelarse la base militar de Guantánamo «

Debe cesar asimismo el hostigamiento a la Isla por medio de radioemisoras y televisoras subversivas, y el financiamiento a connotados terroristas asentados en Miami y a mercenarios anexionistas cubanos que dicen llamarse “opositores”. 

El actual presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha dado pasos valientes para llegar al restablecimiento de las relaciones con Cuba, pero todavía queda mucho por hacer y andar en aras de conseguir que ambos países muy cercanos vivan en paz y armonía, respetándose mutuamente sobre la base del derecho a la igualdad, la autodeterminación, la independencia y la soberanía, Con su resistencia y dignidad el pueblo de la nación caribeña, liderado por su siempre Comandante en Jefe Fidel Castro, y por su hoy presidente Raúl Castro, se ganó el derecho a ser reconocido por su adversario histórico del Norte, hecho consumado este 20 de julio con la reapertura de las embajadas.

El prólogo del nuevo capítulo de los vínculos entre Washington y La Habana acaba de escribirse, ahora resta que se imponga la voluntad y la sensatez para llevarlos por buen puerto hacia su plena normalización.tad y la sensatez para llevarlos por buen puerto hacia su plena normalización.

 

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