Chile también rompe con la Unasur: inició el trámite para abandonar el bloque

El presidente chileno Sebastián Piñera anunció formalmente que su país se retira de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), como antes lo hicieron Argentina, Brasil y Ecuador que también rompieron con la Unasur para alinearse en el nuevo Foro para el Progreso de América del Sur, la contracara conservadora del bloque regional. Piñera justificó su decisión con el argumento de que la Unasur “se ha alejado de los principios que inspiraron su creación y hoy es una institución altamente politizada e inefectiva”.

«El Gobierno de Chile ha decidido consultar al Congreso Nacional para proceder con la denuncia del Tratado Constitutivo de UNASUR», señaló un comunicado difundido por la Presidencia. No obstante, los diarios locales señalaron que el voto de los legisladores no impedirá la salida porque no es vinculante.

Nacida en 2008, época dorada de los gobiernos progresistas en América latina, con 12 miembros, el grupo quedó ahora reducido a Bolivia, Guyana, Surinam, Uruguay y Venezuela.

El gobierno de Piñera destacó que Argentina, Brasil, Colombia, Paraguay y Ecuador también «comenzaron formalmente el proceso para denunciar el Tratado Constitutivo y abandonar definitivamente el bloque». Chile alega que la institución se encuentra «acéfala» desde 2017, cuando no hubo acuerdo para reemplazar al último secretario general del bloque, el colombiano Ernesto Samper.

El canciller Roberto Ampuero declaró que la decisión de retirarse de la Unasur ‘no es una decisión ideológica, contra una tendencia política o contra un sector político, sino una decisión pragmática’, afirmación que choca con la promoción del Prosur que Chile lideró como mecanismo alternativo. De hecho, la primera reunión del nuevo bloque, que refleja el giro a la derecha de la región, se realizó en Santiago de Chile.

«Prosur es un foro abierto a todos los países democráticos de América del Sur, sin ideologías y respetuoso de la diversidad de cada pueblo”, subrayó el gobierno chileno, a pesar de la exclusión explícita de Venezuela. De acuerdo con Chile, se trata de “un foro pragmático y sin burocracia excesiva, con un firme compromiso con la democracia, las libertades y el respeto a los derechos humanos de todas las personas».