El armisticio, la mejor fórmula

Colombia 

El gobierno de Juan Manuel Santos deberá decidir si acepta el cese al fuego bilateral que propuso las FARC. Su elección marcará el contenido del curso histórico nacional en los próximos meses. Es el momento indicado para dar lugar a una paz con democracia sustantiva y justicia social. El armisticio es la mejor fórmula para alcanzar una reconciliación integral y duradera. 

 Juan Manuel Santos- Foto: elsoldelafloridaHoracio Duque- Alainet (Ecuador)

La decisión política de avanzar hacia un cese al fuego y de hostilidades bilateral e indefinido constituye un suceso trascendental que marcará el contenido del curso histórico nacional en los próximos meses.

Es el imperio de las reglas de la política en sentido estricto. Vendrán las consecuencias, los resultados, los escenarios y los nuevos sujetos sociales constituyentes. Es la hora de los sujetos constituyentes, de los constructores de una nueva institucionalidad asociada con la emergencia popular y democrática de la multitud en el espacio público, sin los caudillismos y protagonismos de ciertas individualidades volcadas sobre sus vanidades y caprichos.

Estamos inmersos en lo más álgido de un proceso revolucionario según nuestras tradiciones y cultura. Un proceso apalancado por la Mesa de diálogos de La Habana. 

Es el momento de articular los deseos de paz de millones de colombianos con la solución de los problemas más críticos en materia de empleo, salud, educación, vivienda, libertades políticas y ambientales, que padecen millones de seres humanos. No es cierto, como lo sugieren ciertos charlatanes de red, funcionales a la politiquería clientelar tradicional regional, que la paz le sea indiferente a los colombianos. Puras elucubraciones de mentes débiles y veleidosas, carcomidas por el oportunismo y el odio a las luchas campesinas.

Con las medidas para desescalar el conflicto que debate la sub comisión técnica de oficiales y guerrilleros y con el horizonte cierto de un cese al fuego y de hostilidades bilateral, por supuesto que lo que nos espera no es una paz armada (http://bit.ly/1KNh2IW  ). Nadie quiere una paz en medio de las hostilidades y los incidentes de la naturaleza intrínseca de la guerra.

Tampoco queremos una paz express, una paz sin democracia sustantiva y de ciudadanos, como autoconocimiento de las masas o una paz sin justicia social.

Por eso no resulta coherente salir a decir que “el desescalamiento del conflicto armado no implica que la Fuerza Pública deje de realizar sus operaciones ofensivas y que, por lo tanto, no se ha dado la orden de dejar de bombardear a las Farc.

“Una decisión de suspensión de los bombardeos no se ha dado. Hoy no hay una orden expresa y directa de suspender bombardeos”, enfatizó Naranjo, quien precisó, no obstante, que “el Gobierno ha manifestado su interés para que se vayan tomando decisiones para reducir la capacidad de generar violencia” ( http://bit.ly/1KNh2IW  ).

” Estamos inmersos en lo más álgido de un proceso revolucionario según nuestras tradiciones y cultura. Un proceso apalancado por la Mesa de diálogos de La Habana. Es el momento de articular los deseos de paz de millones de colombianos con la solución de los problemas más críticos en materia de empleo, salud, educación, vivienda, libertades políticas y ambientales, que padecen millones de seres humanos “

Doble juego. Matan el tigre y se asustan con el cuero y el cuerpo (http://bit.ly/1Bw4WQH ). Bailarines de cabaret que juegan con cartas marcadas. Les falta entereza y seriedad y por eso hay que ser precavidos con estos pillos de esquina. Es la política pequeño burguesa de elementos derechistas enriquecidos con la guerra y el ascenso oportunista por las burocracias policiales.

En ese sentido es que resulta necesario plantear la necesidad de una paz con armisticio. Es lo consecuente con el texto del Acuerdo especial de La Habana que indica sabiamente que la paz es un proceso integral y simultáneo (http://bit.ly/1ntk4t5). Nada es sucesivo ni diacrónico. Todo es complejo, integral simultaneo. No se puede pretender que la resistencia popular revolucionaria se entregue, deje las armas, y las reformas pactadas se dejen para el fin de los siglos. Mamola, como diría un líder de la Izquierda Liberal.

La mejor fórmula es el armisticio. Veamos de qué se trata.

Un armisticio es un instrumento de derecho internacional que detiene hostilidades entre las partes de un conflicto internacional (entre Estados), que no implica el final del conflicto o el estado de guerra, que equivale a un cese de hostilidades general o local, pero hay continuidad del estado de guerra y beligerancia. Establece que las partes pueden reanudar las hostilidades cuando lo deseen o denunciar violaciones, y que estas, al ser beligerantes, deben contar con un comando y subordinación, emblemas y distintivos reconocibles a distancia, portar armas visibles y conducir operaciones de acuerdo con la legislación de guerra. Los beligerantes, además, tienen derecho a ocupar territorios y ejercer soberanía (http://bit.ly/151aiHi).

A las partes que sean reconocidas se les aplican las leyes internacionales y las obligaciones de un estado de guerra, y en caso de captura, los combatientes y no combatientes tienen el derecho a ser tratados como prisioneros de guerra (http://bit.ly/151aiHi).

Plantear las cosas en estos términos no es jugarle sucio a la paz, ni pretender prolongar indefinidamente la guerra. Es buscar garantías para el pueblo y los combatientes revolucionarios.

Lo que procede es la Paz con un armisticio regulado con la participación de los países garantes y acompañantes. Es el procedimiento adecuado para bloquear las trampas de los politiqueros. 

 

Adalys Pilar Mireles- Prensa Latina (Cuba) 

La posibilidad de discutir un cese el fuego bilateral, anunciada por el presidente Juan Manuel Santos, mantiene hoy expectantes a los colombianos que hacen votos por el fin del conflicto armado este año.

En una alocución el mandatario informó que los representantes gubernamentales en los diálogos de paz, comenzarán lo antes posible la discusión de ese tema, una demanda de políticos, víctimas de la confrontación, de defensores de derechos humanos y de los movimientos insurgentes activos en el país.

Durante su comparecencia el jefe de Estado destacó la decisión de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) de decretar una suspensión unilateral y por tiempo indefinido de las acciones bélicas.

Se trata de un paso en la dirección correcta, afirmó Santos, quien reconoció que el grupo ha cumplido con esa medida.

Hasta el momento el Ejecutivo se negó a secundar tal iniciativa con un silenciamiento de todas las armas, no obstante, las últimas declaraciones del ocupante de la Casa de Nariño abren las puertas para una solución al controversial aspecto en la mesa de conversaciones, que tiene como escenario la capital cubana desde 2012.

Los operativos y ataques del ejército contra los campamentos de las FARC-EP pueden poner en riesgo la continuidad del cese el fuego unilateral, alertaron voceros de la insurgencia en reiterados comunicados.

“En un mensaje divulgado este jueves, la agrupación guerrillera manifestó que recibió con beneplácito los pronunciamientos de Santos para discutir una paralización bilateral de los enfrentamientos, aunque consideraron contradictoria y temeraria la orden de intensificar la ofensiva contra esa fuerza rebelde en medio de la tregua “

En un mensaje divulgado este jueves, la agrupación guerrillera manifestó que recibió con beneplácito los pronunciamientos de Santos para discutir una paralización bilateral de los enfrentamientos, aunque consideraron contradictoria y temeraria la orden de
intensificar la ofensiva contra esa fuerza rebelde en medio de la tregua.

Las pláticas entre ambas partes beligerantes deberán reanudarse el próximo 26 de enero en La Habana, confirmaron a Prensa Latina fuentes de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, negociaciones las cuales proseguirán con análisis sobre los derechos de las personas perjudicadas por la guerra, que suman 6,8 millones, y el fin del conflicto.

Otra de las cuestiones tratadas por Santos en su discurso fue la perspectiva de activar una mesa de concertación con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), que la semana pasada manifestó su voluntad para considerar la probabilidad de abandonar los fusiles.

Esperamos concretar pronto con ellos los puntos de la agenda que nos permitan lograr ese objetivo, manifestó el político y economista, quien llamó en reiteradas oportunidades a la unidad en torno al proceso pacificador.

El conflicto armado ocasionó la muerte a unos 230 mil ciudadanos en el transcurso de más de medio siglo.

De momento las expectativas inmediatas giran alrededor de los diálogos entre equipos del Gobierno y de las FARC-EP, un proceso ya en curso y con tópicos bien definidos, aunque no exento de escollos y contradicciones.

 

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