El legado del músico

Latinoamérica 

Gustavo Cerati era un talentoso instrumentista, gran poeta, tenía buena voz y además era muy buen empresario. La noticia de su fallecimiento conmovió a Latinoamérica. Los portales de noticias se hicieron eco del dolor de los fanáticos que el cantautor cosechó en toda su carrera. Las nuevas generaciones del rock lo tienen como un ejemplo a seguir, ese es el legado que dejó: su música.

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Editorial- La Razón (Bolivia) 

La noticia de la muerte de Gustavo Cerati ha conmovido, con especial impacto, a quienes crecieron con sus canciones, seguidores desparramados por toda América Latina, pero también a las nuevas generaciones que recogieron el legado del líder de Soda Stereo, la banda que fundó al alba de los años ochenta, cuando el rock en castellano propuso su propia revolución. Cerati falleció el jueves a los 55 años en Buenos Aires, donde permaneció internado más de cuatro años en estado vegetal, tras de haber sufrido un infarto cerebrovascular en 2010 en Venezuela, cuando terminaba la última gira de su vida artística.

“La noticia de su fallecimiento fue, al mismo tiempo, un homenaje a su obra de cantautor”

La noticia de su fallecimiento fue, al mismo tiempo, un homenaje a su obra de cantautor. Los titulares de los principales diarios de Bolivia y del resto de América Latina reflejaron aquel “gracias totales”, o simplemente “nada más queda”, extraída De música ligera, una potente canción que nació dos veces, la primera en 1990, con el disco Canción Animal; y la segunda en 1997, cuando Cerati se despedía de sus seguidores con la frase que hoy ya es inmortal. “Gracias totales”.

Tras la muerte del músico, el homenaje también llegó a las redes sociales, desde donde Signos, Persiana Americana, El temblor y muchas otras canciones volvieron para quedarse como legado inmortal.

Marcelo Gillespie Rodríguez- Télam (Argentina) 

La mente suele ejercer un mecanismo de defensa para no dejarnos caer en los tristes pozos en donde nos hunde la existencia. Ese mismo mecanismo es el que me hace evitar pensar en la muerte de un amigo. Algunos, más racionales, trataban sin éxito de restarle posibilidades a la pelea desigual que llevaba Gustavo contra la naturaleza de su mal. Finalmente su alma se desprendió y como en aquel video del tema Puente, empezó a caminar en el aire, buscando su mejor estado.

Decir que fue uno de los más grandes artistas de nuestro rock es quedarse corto.  Creo que nadie ha tenido la visión total del juego de la música. Algunos fueron grandes instrumentistas, otros grandes poetas, otros dotados de una buena voz, otros grandes empresarios de sí mismos. Él era todo eso de una forma natural.  Meses antes de cada gira empezaba a planificar el nuevo show. Imaginaba el escenario, las luces, el vestuario de los músicos, la lista de temas, los bises.  La diferencia con la mayoría de nosotros era que meses después todo eso existía en el escenario. Lo pensaba y lo hacía.

“Decir que fue uno de los más grandes artistas de nuestro rock es quedarse corto.  Creo que nadie ha tenido la visión total del juego de la música”

Queda en mi recuerdo su generosidad. Jamás me hizo sentir menos. Siempre se interesó en cómo estaba. (Algo raro en un mundo donde los egos suelen ahogar a los artistas) .

Definitivamente es un momento muy difícil para todos los que amamos el rock argentino. Los años ochenta arrasaron como un tornado con las muertes de Luca, Federico Moura y Miguel Abuelo.

Después de una tregua, el fatal destino (con renovadas fuerzas) nos arrancaría de un plumazo a los  más queridos ídolos de la gente.  La trágica muerte de Pappo, Mercedes Sosa, Sandro, Spinetta y ahora Cerati como una bomba atómica despiadada y cruel.  Solo la música podrá consolarnos.

 

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