Causa charrúa

Uruguay

La sanción contra el goleador Luis Suárez en el Mundial de Fútbol se convirtió en una causa nacional contra la FIFA.  Más allá de admitir la falta cometida por el jugador hay una sospecha en el país de que la decisión fue desproporcionada y que lejos de impartir justicia se buscó castigar a Uruguay y a su fútbol. Otros episodios de violencia graves no fueron penalizados.

Lr21

Editorial – El País (Uruguay)

Se veía venir. La descomunal sanción de la FIFA a Luis Suárez con todo el patoterismo previo de medios de comunicación pletóricos de rencor demencial o una deleznable especulación deportiva, dejaban la sensación de que había un problema personal con el goleador uruguayo y el objetivo era su eliminación. Se salieron con la suya.

Duele mucho y aflora una rebeldía bien nuestra, porque hubo ensañamiento con el ídolo a la hora de juzgar los hechos y aplicar “justicia” por un organismo sobre el que llueven denuncias de corrupción y ha perdido la imagen de honestidad que debe rodear la cúpula de un Campeonato Mundial del más popular de los deportes.

Pero, vayamos por partes:

1) No creemos que Luis Suárez sea inocente del hecho que se le imputa. La jugada trasmitida por la televisión muestra al goleador que carga contra el italiano Chiellini, inclina su cabeza sobre el hombro y caen los dos. Se revuelcan en el piso, uno agarrándose la boca y otro el hombro. Cuando se incorporan, uno sigue tomándose la boca en señal de dolor y el otro muestra el hombro con sugestivas marcas y vocifera con gesto indignado. No nos parece arriesgado decir que todos tuvimos la certeza de lo que había pasado (y no lo vimos) y todos quedamos con un retrogusto amargo a pesar de la victoria. Había antecedentes. Solo nos aferrábamos a que el juez se limitó a cobrar falta por el empellón del uruguayo. Otras filmaciones posteriores fueron más explícitas; los dientes superiores de Suárez se “apoyaron” en el hombro del defensa.

2) La FIFA, de oficio, resolvió abrir un sumario. Ahí empiezan las cosas raras. En este Mundial hubo episodios de violencia gravísimos que han atentado directamente contra la integridad física de los jugadores. Planchas descalificadoras capaces de quebrar al adversario y dejarlo meses afuera de la cancha o de por vida, codazos alevosos en pleno rostro del rival con la amenaza de derivaciones similares o peores que no merecieron ninguna reacción de los pundonorosos guardianes del juego limpio. Consideran que eso no es grave, pero sí lo es hincar el diente en el hombro de un rival. ¿Cuáles son los criterios de la FIFA y su Tribunal Disciplinario para actuar de oficio? ¿La persona o el país del infractor o el daño causado o que se pudiera causar? ¿El escándalo armado por medios de comunicación de determinados países o el análisis sereno de quien imparte justicia? ¿No rige en FIFA el principio de igualdad de derechos? ¿Por qué a unos sí y a otros no? Huele mucho a cinismo e hipocresía.

“Hubo ensañamiento con el ídolo a la hora de juzgar los hechos y aplicar ‘justicia’ por un organismo sobre el que llueven denuncias de corrupción y ha perdido la imagen de honestidad que debe rodear la cúpula de un Campeonato Mundial del más popular de los deportes”

3) La sanción de FIFA. Se suspende a Suárez por nueve partidos, por cuatro meses se le prohíbe ejercer cualquier actividad relacionada con el fútbol (administrativa, deportiva o de otra clase), se le prohíbe entrar a los recintos de todos los estadios durante la prohibición y se le impone una multa. Estamos de acuerdo con la multa, el resto es un disparate mayúsculo. Suárez no es ningún terrorista, no ha violado ni matado a nadie. Ni siquiera dijo que Blatter y compañía son corruptos. Entonces, ¿es un sanción o una ejecución? ¿A qué se debe? A rasgarse las vestiduras para que determinados países que han hecho punta en el escrache a Suárez -con Inglaterra a la cabeza-, se olviden de las denuncias contra la FIFA por el mundial de Qatar, que se originaron en el diario inglés Sunday Times. Cinco de los seis patrocinadores oficiales de FIFA (Visa, Sony, Adidas, Hyundai y Coca-Cola) han reclamado, sin éxito hasta ahora, que FIFA responda a las acusaciones. Más hipocresía y cinismo.

4) Hay un uruguayo que integra el Comité Ejecutivo de la FIFA, Eugenio Figueredo. Por más que estatutariamente se diga que el Tribunal Disciplinario es independiente del Comité Ejecutivo, muy pocos se lo creen. El presidente de FIFA es un suizo y el presidente del Tribunal es otro suizo. No es coincidencia ni parece absurdo pensar que la decisión final tuvo el aval del Ejecutivo que, dicho sea de paso, hace tres días se votó un aumento en sus remuneraciones. Entonces nos gustaría saber cuál fue el papel que jugó el representante uruguayo en defensa de un jugador de su país, ante el cúmulo de irregularidades y decisiones arbitrarias que rodearon este episodio. Por ahora no tenemos información y por tanto tampoco hacemos comentarios.

5) Mañana, ante Colombia, más uruguayos que nunca y que la FIFA vaya buscando algún mecanismo para sancionar el uso de la garra charrúa.

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