Sara, la inconforme

Nicaragua

El escritor nicaragüense Sergio Ramírez presenta una novela que aborda la historia bíblica de Sara y Abraham pero va mucho más allá. En esta entrevista cuenta que dota a la mujer de rebeldía al mostrarla inconforme con el papel que le han asignado. El autor se refiere al contexto actual en Centroamérica y opina que las protestas en Honduras y Guatemala son “un hermoso signo”.

La rebelión de los pueblos

Guatemala y Honduras 

Ambos países están sufriendo crisis políticas que ponen en jaque la legitimidad de sus gobiernos. Pero el resurgir de los movimientos populares abre paso a la politización de la ciudadanía. Si bien no están identificados bajo una misma bandera política, los indignados inauguran una nueva era para la democracia. En Guatemala, en particular, de cara a las elecciones de septiembre. 

Los indignados hondureños

Honduras

La convicción de que la impunidad sustituyó a la justicia es un pensamiento generalizado. El presidente Juan Orlando Hernández pretende que todo siga igual, a pesar de las manifestaciones. La propuesta del Sistema Integral Hondureño de Combate a la Impunidad y la Corrupción agrava el problema porque interviene directamente sobre el Ministerio Público y el Poder Judicial.

Refugiados de acá y de allá

Latinoamérica 

Cada vez es más frecuente que Latinoamérica reciba refugiados de Siria, Afganistan o Sudán del Sur. Es muy probable que esta tendencia aumente en caso de que las políticas europeas no se reformulen. Por otro lado, el conflicto armado colombiano registra cifras de desplazados que se acercan mucho a las sirias. Honduras, Guatemala y El Salvador también se ven afectados. 

Antorchas contra el "Estado trofeo"

Honduras

El pueblo salió otra vez a las calles para exigir que se castigue a los responsables de la crisis. A pesar de que la consigna política sea “Fuera JOH”, la movilización de los indignados no distingue colores políticos. La manifestación es una advertencia a todo quien mire al Estado como un trofeo. Ellos demandan que se derrumben las estructuras de la impunidad y anuncian un nuevo amanecer. 

Dictadura legalizada

Honduras

Honduras es un narco-Estado, liderado por una dictadura legalizada que cuenta con el aval de las burguesías financieras. Bajo la conducción formal de Juan Orlando Hernández, la Constitución ha sufrido un golpe, pero el pueblo no debe bajar los brazos aún. La continuidad del avance contra las instituciones democráticas del presidente ultraliberal deber seguir denunciándose.

Impunidad y corrupción

Honduras

Las manifestaciones contra el presidente Juan José Hernández se replican por todo el país. En ese contexto, la debilidad de las instituciones políticas se hace cada vez más evidente. La citación al ex presidente Manuel Zelaya es una maniobra más en la que se usa el aparato de justicia para permitir la impunidad absoluta de los sectores dominantes. El proceso es parte de una acción político-represiva.

Los representantes de la nueva derecha

Latinoamérica

Las fuerzas políticas conservadoras mutaron luego de los fracasos de los proyectos neoliberales y la llegada de los gobiernos progresistas en la región porque también la sociedad latinoamericana se modificó. Grandes sectores de la población comenzaron a reconocerse  “independientes”. Los representantes de la derecha aceptan variables en sus discursos para capitalizar estos votos. 

¿Golpe de Estado en Honduras?

Honduras

La Corte Suprema de Justicia validó la reelección presidencial de Juan Orlando Hernández sin respetar los pasos establecidos para ello. Algunos aseguran que, ante la inconstitucionalidad del acontecimiento, ha ocurrido en el país un nuevo Golpe de Estado para afianzar el poder de Hernández; cada vez más preservado por el oscurantismo de las Fuerzas Armadas y EEUU.

Berta. la luchadora

Honduras 

Una mujer se enfrentó al Banco Mundial y a una empresa China, y resultó vencedora. Berta Cáceres recibió el premio Goldman, uno de los más prestigiosos del mundo para los ambientalistas, por su lucha contra la represa de Agua Zarca. Ella fue quien organizó al pueblo lenca, la mayor etnia indígena del país, y logró que el proyecto hidroeléctrico no se llevara a cabo.