Griesa, los bancos y los buitres en aprietos

Argentina

Todo el caso de los fondos buitre puede convertirse en una larga batalla legal, a menos que el juez estadounidense Thomas Griesa ablande su postura y los bonistas acepten una negociación. Por otro lado, los respaldos obtenidos por el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner en el exterior -el último en la OEA- consolidan posturas multilaterales en el orden internacional.

Argnoticias.com

Página 12 (Argentina)

El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva respaldó al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner en su disputa con los fondos buitre y descartó que haya un ciclo de decadencia en América latina.

“Desde que asumió Néstor Kirchner, el 25 de mayo de 2003, que escucho decir que la Argentina va a quebrar –advirtió el ex mandatario brasileño y líder del PT–. El hecho concreto es que es un país extraordinario que está conversando con los organismos sobre el tema de la deuda.”

Tras subrayar su respaldo al gobierno argentino de Cristina Fernández de Kirchner en el tema de la deuda externa, el ex jefe de Estado agregó: “No veo ninguna decadencia en América latina, que nunca en su historia vivió en estabilidad como vive hoy”.

“El hecho concreto es que es un país extraordinario que está conversando con los organismos sobre el tema de la deuda”

Sus declaraciones fueron durante una conferencia de prensa que tuvo con corresponsales extranjeros en San Pablo.

Tomás Lukin – Página 12 (Argentina)

El Ministerio de Economía intimó al Bank of New York Mellon (BoNY) y Euroclear, intermediarios de la cadena de pago de la deuda, a que cumplan con sus obligaciones contractuales y permitan cobrar a los bonistas. Las dos cartas enviadas ayer advierten a las entidades que el país analiza iniciar acciones legales en su contra si persisten las irregularidades en la transferencia de los fondos. Las breves pero contundentes misivas a las que accedió Página/12 enfatizan que el país cumplió en tiempo y forma con su obligación de depositar 832 millones de dólares en las dos cuentas que tiene el BoNY en el Banco Central. Se trata del pago de los vencimientos de capital e intereses en moneda extranjera correspondientes a tres tipos de emisiones, donde el agente fiduciario y la caja compensadora intimados intervienen: bonos bajo ley estadounidense, títulos con legislación inglesa y papeles regidos por el derecho local.

El fallo del juez Griesa restringe en forma difusa la capacidad de los intemediarios para canalizar los pagos si Argentina no les entrega 1500 millones de dólares a los fondos buitre. La decisión del Gobierno de transferir los recursos la semana pasada y así evitar declarar un default puso a la cadena de pagos en un aprieto. El BoNY y Euroclear ya le hicieron saber al magistrado que se encuentran en una situación incómoda. Por el momento, no cursaron ninguno de los pagos a sus propietarios y se limitaron a preguntarle a Griesa cómo proceder.

“Las intimaciones del Gobierno se sumaron a las presiones directas de los distintos fondos de inversión con bonos argentinos del canje ante Griesa y los mismos intermediarios, para que habiliten la transferencia de sus recurso”

El banco neoyorquino reconoció en una carta al juez que los recursos son propiedad de los acreedores y no pueden ser reintegrados a la Argentina como él sugirió. Pero el “pánico” ante una represalia judicial es tan grande que llega incluso a los intermediarios que no están alcanzados por la jurisdicción del magistrado. Es el caso de Euroclear, la caja compensadora para los bonos con ley inglesa y los títulos con ley local. La cancelación de esos bonos no atraviesa nunca Estados Unidos ni involucra firmas de ese país. Sin embargo, no fueron procesados.

Las intimaciones del Gobierno se sumaron a las presiones directas de los distintos fondos de inversión con bonos argentinos del canje ante Griesa y los mismos intermediarios, para que habiliten la transferencia de sus recursos. 

José Blanco – La Jornada (México)

El asunto apunta a convertirse en una maraña jurídica, a menos que los buitres en algún momento prefieran una mala negociación, pero pronto (en relación con sus pretensiones), y no un buen pleito con resolución incierta.

Todo parece haber empezado con un alfil que movió el gobierno argentino: la semana pasada hizo un depósito en el Bank of New York, en una cuenta que éste tiene en la banca central argentina, en favor de unos de los acreedores que sí entraron en la restructuración, para pagar un vencimiento que ocurrió ayer lunes. Los fondos buitres reviraron solicitando una audiencia con Griesa. Los abogados de los buitres calificaron la iniciativa argentina como una violación de la decisión judicial, que “ordenaba pagarles a los holdouts” ( fondos buitres), al tiempo que a los acreedores restructurados; dijeron que Argentina actuó desafiante y con desprecio. Simplemente ignoraron la orden del tribunal pensando que podían salirse con la suya.

“El asunto apunta a convertirse en una maraña jurídica, a menos que los buitres en algún momento prefieran una mala negociación”

Griesa impidió el viernes que Argentina pagara ese tramo de su deuda restructurada, considerando ilegal el depósito de dinero para ese fin y sugirió que los fondos sean devueltos al gobierno de la presidenta Kirchner. Dijo, además, que cualquier nueva tentativa de Argentina de efectuar estos pagos sin abonar primero a los acreedores litigantes será considerado un desacato a la decisión de la corte.

Los buitres pretendían hacer valer una reinterpretación de la cláusula pari passu (tratamiento igualitario entre acreedores) para forzar ayer una definición más dura de Griesa. Algunos analistas esperaban que Griesa dictaminara un desacato de Argentina, o embargara los fondos que tuviera en cualquier parte del mundo. Pero Griesa abrió un interrogante: no tomó ninguna de las alternativas que el establishment buitre esperaba que tomara.

Ángel Guerra cabrera – Telesur (Venezuela)

Acuso otra vez a Estados Unidos por su guerra contra los gobiernos independientes de América Latina y el Caribe, los que no aceptan los dictados del consenso de Washington y conducen una política soberana. Una guerra con varios teatros de operaciones: financieros, económicos, culturales, políticos pero que incluyen el uso de la violencia pues allí están los golpes de Estado, fallidos o exitosos, contra Venezuela (2002), Bolivia (2008), Honduras (2009), Ecuador (2010), Paraguay (2012) y la sangrienta incursión yanqui-uribista en Ecuador (2008).

Procesos de desestabilización terrorismo en Venezuela desde febrero de este año, o de terrorismo mediático y guerra financiera contra Argentina, o la permanente política de subversión contra Cuba en todos los terrenos. En este tipo de nuevas guerras las armas utilizadas en muchos casos y fases del proceso no son las comunes en las guerras convencionales. Aunque en etapas ulteriores se empleen armas de destrucción masiva, como en Afganistán e Irak, las apoya un barraje de fuego permanente disparado desde el oligopólico complejo de medios de difusión imperialistas.

“Ni a Washington le conviene que Griesa siente un precedente que puede desacreditar más aún al putrefacto sistema financiero internacional. Argentina ganará esta pelea porque su gobierno es digno y no se va a arrodillar”

Nada de esto es nuevo en la guerra pero desde que se inició la eufemísticamente llamada guerra contra el terrorismo, Estados Unidos hace más énfasis en los recursos aparentemente no militares para disimular las intenciones de desestabilización y conquista. Y cuando lo cree posible, lanza ataques direct
os de sus fuerzas militares o de sus compinches.

Es incalculable el daño que ocasionaría al país austral, el cumplimiento del diabólico fallo del juez Griesa. Aunque se ha dicho mucho conviene repetirlo, implicaría que Buenos Aires tendría que entregar en cuestión de semanas 15 mil millones de dólares a los buitres que rehusaron entrar en la reestructuración promovida por los gobiernos de Néstor y Cristina Fernández de Kirchner para cancelar la deuda resultante de la debacle financiera de 2001. Cantidad equivalente a la mitad de las reservas internacionales de Argentina y que tendería a aumentar exponencialmente, pues el 93 por ciento de los bonistas que aceptaron las condiciones de Argentina en la reestructuración demandaría el mismo trato que exige Griesa para los buitres. El objetivo es arrasar con el país y la obra de redistribución de la riqueza y solidaridad latino-caribeña realizada por los gobiernos Kirchner, postrarlo por hambre y desesperación, devolverlo al entreguismo de los gobiernos anteriores.

Argentina ha contado con creciente solidaridad del Alba, Unasur, la Celac, el G77 más China, el Movimiento de los No Alineados y seguramente recibirá el apoyo de todos los cancilleres latino-caribeños en la OEA. Ni a Washington le conviene que Griesa siente un precedente que puede desacreditar más aún al putrefacto sistema financiero internacional. Argentina ganará esta pelea porque su gobierno es digno y no se va a arrodillar.

Alberto López Girondo – Tiempo Argentino (Argentina)

Los discursos del ministro de Economía Axel Kicillof y del canciller Héctor TImerman en la sede de la OEA apuntaron no sólo a medidas concretas y efectivas para terminar con el flagelo de los fondos buitre. La intervención en el organismo creado a petición de los Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial busca abrir la cancha hacia el establecimiento de otro orden de las finanzas y la economía internacionales.

Cuando en junio pasado la presidenta Cristina Fernández arengó a los asistentes a la cumbre del G77+China en Bolivia sobre la trascendencia de crear un nuevo orden mundial, no hacía más que repetir un viejo anhelo de las naciones expoliadas durante siglos por el capitalismo más salvaje.

En diciembre, sin ir más lejos, se cumplirán 40 años de la expresión Nuevo Orden Económico Internacional, que se popularizó durante la VI Asamblea Especial de las Naciones Unidas de 1974. Algunas de las cuestiones tratadas entonces tienen una validez cada vez más imperiosa hoy para los países que buscan un lugar bajo el sol.

Aquella vez la ONU dictó la Resolución 3281 que habla de los derechos y deberes económicos de los estados. Junto a la Resolución 1803 de diciembre de 1962, integran un corpus que, de ponerse en práctica, modifican sustancialmente las relaciones económicas internacionales. La más antigua, que trata sobre la soberanía permanente de los recursos naturales, es utilizada como base para el debate que se plantea la Unasur sobre la cuestión, a instancias del secretario del organismo regional, el venezolano Alí Rodríguez.

“Se cumplirán 40 años de la expresión Nuevo Orden Económico Internacional, que se popularizó durante la VI Asamblea Especial de las Naciones Unidas de 1974. Algunas de las cuestiones tratadas entonces tienen una validez cada vez más imperiosa hoy”

Pero el término Nuevo Orden Mundial (NOM) no siempre fue utilizado para al defensa de los débiles. En los años 20 lo popularizó el entonces presidente estadounidense, Woodrow Wilson, quien impulsaba la Sociedad de las Naciones. Se entiende: los Estados Unidos aparecía como ganador de la I Guerra y quería repartir las cartas nuevamente.

En los ’90 sería George Bush padre el que recurriría a ese artilugio, durante la Guerra del Golfo. Ese país terminaba de ganar la Guerra Fría, y tras el derrumbe de la Unión Soviética no había quien le discutiera si un Nuevo Orden Mundial aplicaba en el sentido que le quería dar la Casa Blanca. “Cuando termine todo esto (por la operación Tormenta del Desierto) queremos ser los sanadores. Queremos hacer cuanto podamos por facilitar lo que con optimismo yo llamaría un Nuevo Orden Mundial”, dijo Bush padre en enero de 1991.

Ocurre que la búsqueda de un Nuevo Orden es otra de las marcas de fábrica de los estadounidenses. Como que detrás del billete de dólar está la imagen que en 1872 diseñó William Barton donde se ve claramente –debajo de la conocida pirámide coronada con el Ojo de la Providencia– la frase “Novus Ordo Seclorum” (Nuevo orden de los siglos).

Pero el NOM de Bush tuvo vuelo corto. Así lo reflejó hace poco Eric Posner, docente en la Escuela de Derecho de la Universidad de Chicago en un artículo en la revista Foregin Policy. “Lo siento EE UU, pero el nuevo orden mundial está muerto”, se tituló el trabajo en que el experto en Derecho Internacional señalaba que, contra las declaraciones de Barack Obama sobre el accionar del presidente de Rusia en Ucrania, “no es Putin quien tira al mundo al pasado”. Para Posner, es Obama quien insiste en hablar y actuar como si todavía estuviéramos en el 1991.

 

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