Cambios en la relación del poder

Un hecho de 2013 terminó de posicionar a Rusia como un actor con capacidad de modificar la agenda exterior norteamericana. Se trató de la intervención que realizó Vladimir Putin y que impidió la operación militar estadounidense contra Siria y su consecuente desarme nuclear. A ese suceso se suma la apertura de negociaciones entre Washington y Teherán. Ambos temas de implicancia internacional continuarán en el 2014 .

Emir Sader – Página 12 (Argentina)

Como siempre se acumulan una cantidad de hechos –entre elecciones, muertes, conflictos– que se destacan periodísticamente cada año, pero que dificultan la comprensión de los cambios en las relaciones de poder, las que efectivamente cuentan en la evolución de la situación internacional.
En la compleja trama de acontecimientos, lo más importante fue el cambio de clima en el escenario internacional. Desde que triunfó en la Guerra Fría, Estados Unidos ha adoptado la postura, frente a los conflictos internacionales, de imponer su militarización. La característica principal de la acción imperial ha sido la transferencia al campo de la fuerza militar, donde su superioridad es manifiesta. Fue así en Afganistán, en Irak, en Libia. Y todo llevaba a una reiteración de ese tipo de acción en Siria y en Irán.
Pero, de repente, tomando las palabras del secretario de Estado norteamericano, John Kerry, el gobierno ruso propuso al de Siria un acuerdo, que desconcertó al gobierno de Obama, que finalmente no pudo sino aceptar la negociación. Esto fue posible porque el gobierno estadounidense no logró crear las condiciones políticas para una nueva ofensiva militar norteamericana.
Como dos puntos determinan un plan, las negociaciones sobre Siria abrieron espacio para el reacercamiento, por primera vez, desde 1979, entre Estados Unidos e Irán. Se ha dibujado así, en pocas semanas, un escenario totalmente diverso que prevaleció a lo largo de los años anteriores. Washington ha pasado de una postura ofensiva a una defensiva; Rusia, de actor marginal a actor central en las negociaciones de paz, a punto de que Forbes, por primera vez, ha elegido a Vladimir Putin como el hombre más fuerte del mundo, por encima de Obama. No por el poderío militar o económico de Rusia, sino por su capacidad de iniciativa política.
Así, al lado de la capacidad de países del Sur del mundo de resistir a la recesión en el centro del capitalismo, por sus intercambios mutuos y por la expansión de sus mercados internos de consumo popular, expresando un tipo de multilateralismo económico en el mundo, la mayor novedad política internacional de 2013 ha sido un embrión de multilateralismo político, que proyecta hacia 2014 las negociaciones políticas sobre Siria e Irán como los temas más importantes en la consolidación de ese nuevo clima en las relaciones internacionales.

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