Cambia el presidente, pero sigue la derecha

Panamá

El electorado rechazó la continuidad del partido de Ricardo Martinelli y eligió como presidente a quien había sido su vice, al que echó del gobierno vía Twitter en 2011. Juan Carlos Varela es un hombre de derecha, del Opus Dei y empresario millonario. El mandatario electo dijo que gobernará con la firmeza de Álvaro Uribe y el corazón de Michelle Bachelet.

Juan Carlos Varela - Facebook

Redacción – Otramérica

Al presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, sólo le falto un poder institucional por cooptar durante su mandato de cinco años. Lo intentó hasta el último minuto, incluso tratando de desbancar a su presidente, Erasmo Pinilla. Y ha sido, precisamente, el Tribunal Electoral (y la transparencia que logró en las elecciones de ayer domingo 4 de mayo) la tumba de sus aspiraciones en unas elecciones muy reñidas en las que, a pesar de violar casi todas las normas del torneo, Martinelli ha perdido el poder presidencial.

Con el 88.68% de los votos escrutados, Juan Carlos Varela, del Partido Panameñista, es el presidente electo del país, con el 39.05%. El candidato de Martinelli, José Domingo Arias, se conforma con el 31.75% y Juan Carlos Navarro, del PRD, se queda en un lejano 27.86% y condena a su formación a otros cinco años lejos del poder. Los dos perdedores ya han reconocido al nuevo mandatario.

La participación electoral ha sido muy alta ya que emitió su voto un 76.38% del censo. El sistema presidencialista de Panamá genera una nueva situación política complicada ya que el nuevo presidente gobernará en clara minoría parlamentaria, ya que, provisionalmente, sólo ha logrado meter en la Asamblea Nacional 10 diputados frente a los 24 del partido Cambio Democrático (Martinelli) y los 21 del PRD. En la nueva Asamblea, sólo ha entrado una diputada independiente, la ex Procuradora General, Ana Matilde Gómez, una de las primeras “víctimas” de Martinelli en su carrera por controlar todos los poderes del Estado.

La alternancia por tradición

Varela, quien fue vicepresidente de Martinelli hasta el 30 de agosto de 2011, representa a las élites tradicionales del país y al partido heredero del arnulfismo. A pesar de que las encuestas no le daban como ganador, se ha alzado con el poder confirmando la ‘costumbre’ del electorado panameño de buscar la alternancia en la presidencia. En el último periodo de democracia formal, inaugurado tras la invasión estadounidense de 1989, jamás un partido ha renovado la presidencia. De hecho, uno de los presidentes con mayores índices de popularidad, Ernesto Pérez Balladares (PRD) intentó una reforma constitucional para permitir la reelección directa en un referéndum celebrado en septiembre de 1998 que perdió de forma contundente.

En las elecciones celebradas ayer las dudas eran muchas. Martinelli había colocado a un candidato sin mucha autoridad, José Domingo Arias, para la presidencia y a su propia esposa, Marta Linares de Martinelli, como candidata a la vicepresidencia. En una campaña especialmente bronca, el presidente se volcó a inaugurar los megaproyectos de infraestructuras que han marcado su gobierno (el Metro en la capital, mercados, carreteras, etcétera), utilizó los recursos del Estado para la campaña, y puso a trabajar con intensidad al conocido en el país como ‘call center’, un equipo a la sombra que manejaba la campaña sucia a través de redes sociales y que ha sido el ariete contra los enemigos políticos y económicos de Martinelli. A pesar de eso, y de que ayer se paseó con publicidad directa a favor de Arias (algo expresamente prohibido por la Constitución), Martinelli atribuyó su derrota a una campaña “desigual” marcada por la oposición mediática a su candidato y a su propia persona.

“Varela ahora promete un gobierno alejado del ‘partidismo’, donde no se harán ‘negocios’ (en clara referencia al ‘gobierno de empresarios’ del que presumía Martinelli) y volcado con los que menos tienen (casi un 29% de los panameños vive en la pobreza a pesar del espectacular crecimiento económico sostenido del país). La amnesia política ayuda al presidente electo, que fue el segundo del Gobierno de Martinelli hasta que fue destituido a través de twitter por Martinelli”

Las declaraciones del presidente de Panamá contrasta con lo ocurrido en los últimos cinco años, en los que ha comprado varios de los consorcios mediáticos del país, ha incentivado el transfuguismo político (30 diputados se pasaron a su partido en la pasada legislatura), ha tomado al asalto al poder judicial y, como ha señalado la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, ha amenazado seriamente la libertad de expresión en el país.

Varela ahora promete un gobierno alejado del “partidismo”, donde no se harán “negocios” (en clara referencia al “gobierno de empresarios” del que presumía Martinelli) y volcado con los que menos tienen (casi un 29% de los panameños vive en la pobreza a pesar del espectacular crecimiento económico sostenido del país). La amnesia política ayuda al presidente electo, que fue el segundo del Gobierno de Martinelli hasta que fue destituido a través de twitter por Martinelli. Con Varela, salieron del gobierno importantes miembros del Partido Panemeñista, que eran la cuota pactada en la alianza electoral de Cambio Democrático y el Partido Panameñista en los comicios de 2009.

Juan José Rodríguez (AFP) – El Faro (El Salvador)

Juan Carlos Varela, quien este domingo ganó las elecciones en Panamá, es un próspero fabricante de ron y ferviente católico de 50 años, vicepresidente marginado del gobierno de Ricardo Martinelli, de quien devino férreo opositor.

Varela triunfó holgadamente en las elecciones generales con 39%, siete puntos arriba del oficialista José Domingo Arias, tras escrutado más de 60% de las mesas electorales, según datos del Tribunal Electoral.

Esta fue la revancha de Varela, quien durante su campaña aseguró que sería un presidente con la “firmeza” del exmandatario colombiano Álvaro Uribe y el “corazón” de la presidenta chilena, Michelle Bachelet.

Varela se hizo millonario vendiendo ron, con la empresa familiar “Varela Hermanos” en la que ha ocupado cargos directivos. Sus opositores lo acusan de no pagar el salario mínimo a sus trabajadores, algo que desmiente.

“El presidente electo, quien dice sentirse ‘orgulloso’ de su aporte al gobierno de Martinelli y ha prometido un gobierno de ‘diálogo y unidad nacional’, es llamado por el mandatario saliente: ‘botellón’ (funcionario del Estado que cobra sin trabajar). Entre sus propuestas figura el control de precios de 22 productos para bajar la inflación (4% en 2013) en una economía dolarizada”

Al frente del Partido Panameñista, derecha), Varela cedió sus aspiraciones presidenciales en 2009 para integrar la alianza Cambio Democrático (CD, derecha), capitaneada por Martinelli, que arrasó en las urnas con más del 60% de los votos.

Martinelli se habría comprometido a devolverle el apoyo en 2014, algo que no ocurrió porque el propio mandatario cesó en 2011 a Varela de su cargo de canciller, que ejercía simultáneamente con la vicepresidencia, de la que no podía ser destituido por haber sido electo. Desde entonces se han enfrascado en una batalla por la paternidad de las obras y programas sociales de la actual administración.

El presidente electo, quien dice sentirse “orgulloso” de su aporte al gobierno de Martinelli y ha prometido un gobierno de “diálogo y unidad nacional”, es llamado por el mandatario saliente: “botellón” (funcionario del Estado que cobra sin trabajar).

Entre sus propuestas figura el control de precios de 22 productos para bajar la inflación (4% en 2013) en una economía dolarizada, llevar agua potable a todo
el país, educación bilingüe con 50 nuevas escuelas, aumentar las becas y pensiones, además de nuevas líneas del metro y un cuarto puente sobre el Canal.

Varela es un colaborador del Opus Dei y admirador del papa Juan Pablo II, recientemente canonizado.

 

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