Búsqueda, reparación y memoria, el imprescindible rol del EAAF en América Latina

El trabajo científico que realiza el Equipo Argentino de Antropología Forense trasciende fronteras. El grupo de expertos es reconocido en todo el mundo por su experiencia en la identificación de restos en el marco de violaciones a los derechos humanos. Participó en casos emblemáticos a lo largo y ancho de América Latina, como en la identificación de uno de los 43 estudiantes de Ayotzinapa (México), en la revisión de la causa de muerte del presidente Salvador Allende (Chile) y en las excavaciones en el lugar donde ocurrió la Masacre del Mozote (El Salvador), entre otros.

“El EAAF fue de las primeras organizaciones por no decir la primera experiencia de trabajo en el área de antropología y arqueología forense vinculado a la investigación de casos de violencia política y violaciones a los derechos humanos”, me dice Silvana Turner, la antropóloga que hace apenas unos días estaba en El Salvador llevando adelante tareas imprescindibles para los familiares de las víctimas del Mozote.

Fue a fines de los años 80 y principios de los 90 que el equipo empezó a ser convocado por distintas organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, tribunales y comisiones de la verdad de toda la región. Claro, empezó a circular el trabajo impresionante que estaban realizando en Argentina, a partir de la identificación de víctimas de desaparición forzada durante la última dictadura militar en ese país.

En 2004, las tareas del grupo marcaron un antes y un después porque lograron identificar más de 30 cuerpos de las víctimas de femicidios en Ciudad Juárez. “De alguna forma eso abrió la puerta al conocimiento sobre estas violencias”, destacó Silvana. A partir de esos datos, la genial Rita Segato pudo escribir una de las obras cumbre del feminismo actual: “La escritura en el cuerpo de las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez”, que obviamente les recomiendo si todavía no lo leyeron.

Los trabajos que realizan en la actualidad

Hoy en día, el EAAF trabaja fuertemente en México y Centroamérica, en las temáticas vinculadas a conflictos armados del pasado pero también en casos de desapariciones actuales y en temas vinculados a la violencia sufrida por los migrantes indocumentados.

Les recomiendo que escuchen este fragmento del diálogo que mantuve con Silvana, en el que amplía aún más sobre las tareas que realiza el EAAF.

En ese sentido, se destaca por ejemplo el Proyecto Frontera, que tiene como objetivo identificar a personas migrantes desaparecidas en su ruta migratoria desde Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua que van hacia Estados Unidos. En 2021, lograron la identificación de 250 restos en el marco de este plan, que incluyó además la creación de Bancos de Datos Forenses de Migrantes No Localizados ubicados en los países o comunidades de origen.

También el equipo recibe constantemente consultas y lleva adelante colaboraciones con Uruguay, Brasil, Chile, Bolivia, Colombia, Uruguay, Brasil, Bolivia y Ecuador. “Ahora estamos retomando proyectos por la pandemia que tienen que ver también con la capacitación de recursos locales, para dotar de herramientas a los profesionales de esos países en los que se trabaja”, cuenta Silvana.

La Masacre de El Mozote

El EAAF está actualmente encabezando exhumaciones de cuerpos de la llamada masacre de El Mozote, ocurrida en 1981 en El Salvador. En ese país el grupo desarrolla tareas desde 1991, cuando fue convocado para trabajar en investigaciones forenses relacionadas con la guerra civil (1980-1992), que dejó un saldo estimado de cerca de 80.000 muertos. Desde entonces el equipo halló los restos de unas 400 personas, principalmente menores de edad.

Hace apenas cuatro semanas Silvana estaba trabajando ahí en la zona conocida como La Joya, buscando osamentas de cinco personas a 41 años de la masacre.

“He trabajado fuertemente en El Salvador durante ya muchos años. Desde ya estos casos de masacres de población civil campesina en el marco del conflicto armado que sufrió este país han sido y siguen siendo motivo de trabajo y los familiares siguen a la espera de una respuesta de parte del Estado en cuanto al conocimiento de la verdad, a aspectos de la reparación y la restitución de los cuerpos”, indica Silvana cuando le pregunto cuál fue el caso que más la marcó desde que forma parte del equipo de trabajo del EAAF en América Latina.

Entre el 10 y el 13 de diciembre de 1981, soldados del ahora proscrito Batallón Atlacatl del Ejército, entrenado por Estados Unidos, ejecutaron a 986 personas, entre ellas 558 niños, en El Mozote y comunidades adyacentes, en el noreste de El Salvador. El ataque se produjo bajo sospechas de que colaboraban con la entonces guerrilla izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).

Lo que busca el EAAF es conseguir evidencia científica que pueda ser presentada ante un tribunal. Lo hacen sin perder de vista el acompañamiento constante a los familiares de las víctimas y las organizaciones que los representan. “Esta es una parte fundamental del trabajo del EAAF. Nuestras contrapartes en los países en los que estamos presentes son muchas veces los que articulan con las víctimas porque creemos que su involucramiento en estos procesos son parte de la reparación que se pretende”, remarca Silvana.En ese sentido, el equipo está muy atento a los aspectos del impacto psico-social de las tareas que realizan y del acompañamiento que se brinda a los familiares.

Tenemos todas estas notas en el portal para quienes quieran más información sobre la masacre:

Caso Ayotzinapa

Quizás el aporte más significativo del equipo en los últimos años ocurrió en México. Hace dos años, el EAAF ratificó la identidad de los restos de Christian Alfonso Rodríguez, uno de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa en septiembre de 2014. El estudio había sido realizado por el laboratorio de Genética de la Universidad de Medicina de Innsbruck, Austria, pero recién cuando el EAAF lo respaldó la noticia recorrió el mundo.
Basurero de Cocula en donde el EAAF trabajó intensamente en la búsqueda de los 43 estudiantes desaparecidos en Ayotzinapa

La intervención del equipo fue clave porque gracias a estos estudios sobre los restos encontrados en la barranca La Carnicería se derrumbó la versión que había sido instalada tiempo atrás por el gobierno de Enrique Peña Nieto.

Luego, en 2021, el EAAF volvió a confirmar la coincidencia genética entre los restos encontrados y Jhosivani Guerrero de la Cruz, uno de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa. En total, fueron tres los cuerpos identificados en la zona que desestimaron la versión oficial.

Según la llamada “verdad histórica” impulsada por la gestión anterior, la noche del 26 de septiembre de 2014, 43 jóvenes fueron detenidos por policías municipales y entregados a integrantes de Guerreros Unidos, que los asesinaron e incineraron sus restos en un tacho de basura.

Sin embargo, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y el propio EAAF contradijeron esa teoría, por lo que el actual Gobierno de Andrés Manuel López Obrador reabrió la investigación hace dos años.

También tenemos muchas notas sobre el tema en estos links, porque es necesario recordar lo que ocurrió. “No estamos todos, nos faltan 43”, dijeron hace apenas un año en México al renovar el pedido de justicia a siete años de su desaparición, esa que todavía conmueve a América Latina.