Bukele quiere ir a la guerra contra las pandillas en El Salvador

El presidente salvadoreño dijo que “el uso de la fuerza letal está autorizado” para los cuerpos de seguridad, luego de que se registrara un alza en los homicidios en plena cuarentena por el coronavirus. Organizaciones de derechos humanos afirman que “implica un retroceso en la construcción de una sociedad democrática” y contribuye a “la aparición de nuevos fenómenos de violencia”.

Un informe de la Procuraduría para la defensa de los Derechos Humanos presentado ante la Asamblea Legislativa denuncia “detenciones ilegales” y “tratos crueles, inhumanos y degradantes” en medio del aislamiento social, algo que podría profundizarse con la luz verde para que los agentes de seguridad disparen a matar.

“El uso de la fuerza letal está autorizado para defensa propia o para la defensa de la vida de los salvadoreños”, indicó Nayib Bukele desde su cuenta de Twitter, al señalar que “las maras están aprovechando que casi la totalidad de la fuerza pública está controlando la pandemia” del coronavirus.

El Presidente añadió que “el Gobierno se encargará de la defensa legal de quienes sean injustamente acusados, por defender la vida de la gente honrada” e instó a la Fiscalía General de la República (FGR) a “procesar a los aliados de las pandillas” por “asociaciones terroristas” y “apología del terrorismo”.

La experta en temas de seguridad y pandillas Jeannette Aguilar dijo a la agencia Efe que Bukele ha adoptado “una política de mano dura que es utilizada para un marketing político con un aumento del Ejército en las calles, que al final no se justifica a la luz de ninguna emergencia nacional“.

“Tal vez los jóvenes digan que es bueno que estén los militares en la calle, pero los que vivimos en la guerra sabemos que el Ejército en las calles no es la solución”, afirmó Benjamín Cuéllar, líder de Víctimas Demandantes (Vidas).

Las autoridades no han detallado si los homicidios del viernes están relacionados con purgas dentro de las estructuras criminales, intentos de ampliar el control en sus territorios o si son asesinatos de civiles que se han saltado la cuarentena.

De acuerdo con informaciones de la prensa local, las principales pandillas, la Mara Salvatrucha (MS13) y Barrio 18, que poseen unos 60.000 miembros, ordenaron a los pobladores de las zonas que controlan respetar el confinamiento bajo amenazas de muerte.

El foco en las cárceles

Una de las primeras medidas aplicadas por Bukele para enfrentar la subida de las muertes violentas fue la instauración de un estado de “emergencia máxima” en la prisiones a raíz de la “información de inteligencia de órdenes de homicidios emitidas desde ahí”.

Luego, el Gobierno decidió mezclar a los miembros de pandillas rivales en las celdas de las diferentes prisiones del país, en las que se encontraban separados por grupos.

“Este día se acabaron las celdas de una misma pandilla, hemos mezclado a todos los grupos terroristas en la misma celda”, publicó en sus redes sociales el director general de Centros Penales y viceministro de Seguridad, Osiris Luna.

A finales de junio de 2019, Luna eliminó la práctica tomada desde 2004 de dividir las prisiones por pandillas, por la que la MS13 y Barrio 18 tenían cárceles exclusivas para sus miembros.