Habrá impacto, pero se puede amortiguar

Argentina

Si Thomas Griesa avanza con su decisión de trabar los depósitos que Argentina hizo a los bonistas que entraron en el canje de deuda -a fin de forzar al país a un default técnico eufemístico, dado que no ha habido cesación de pagos- habrá impacto, pero hay herramientas disponibles para amortiguarlo. Lo afirmó la ex titular del Banco Central argentino, Mercedes Marcó del Pont.

M24digital

Tomás Lukin – Página 12 (Argentina)

“No vienen ni un tifón ni un tsunami, pero sería necio desconocer que el impacto sobre la economía no será neutro si el juez Griesa insiste en mantener bloqueado el pago realizado por Argentina a los tenedores de títulos reestructurados”, indicó Mercedes Marcó del Pont a Página/12. A diferencia de los escenarios catastróficos que plantean los economistas del establishment, la ex presidenta del Banco Central pone la mirada en las consecuencias que puede tener un escenario de tensión financiera sobre las limitaciones estructurales de la economía argentina: “Estamos transitando una etapa de mayor restricción externa, desaceleración en los niveles de actividad e insuficiencia de ahorro, y no cabe descartar que, en el corto plazo, estos signos adversos puedan empeorar”. Sin embargo, la directora de la Fundación de Investigaciones para el Desa-rrollo (FIDE) pondera la estrategia legal y política del Gobierno, y afirma que “Argentina cuenta con grados de libertad para acotar los alcances de esa tendencia negativa y buscar revertirla”.

“Estamos lejos de ingresar en una zona de profunda depresión o inestabilidad macroeconómica, como algunos pretenden instalar”, sostiene la economista durante su primera conversación con un medio gráfico desde que dejó la conducción de la autoridad monetaria. Con contundencia, pero evitando afirmaciones aventuradas, Marcó del Pont consideró que no aceptar al pie de la letra una “sentencia incumplible” como la planteada por la Corte del Distrito Sur de Nueva York, ni correr el riesgo de que se gatille la cláusula RUFO a través de un acuerdo formal o informal con los fondos buitre, representa “la única decisión coherente con la política económica que la Argentina desenvuelve desde 2003”.

Por eso cuestiona con firmeza a economistas, ex funcionarios y dirigentes políticos que critican la decisión del Gobierno de reclamar una medida cautelar hasta fin de año para permitir el pago de los vencimientos de deuda y habilitar una instancia de negociación con los beneficiarios del fallo. “Solamente desde el oportunismo político, que siembra irresponsablemente el miedo a que reaparezcan los críticos momentos de 2001, se puede cuestionar la decisión soberana, que evaluando costos y beneficios ha tomado la Argentina. Por el contrario, éste es el único camino para no volver al pasado. Y se puede recorrer gracias a que las actuales condiciones objetivas son diametralmente opuestas a las que regían en los tiempos de la convertibilidad”, afirmó la economista a Página/12.

Durante toda la conversación en su oficina de FIDE evitó referirse al escenario que se abre el próximo jueves si no se alcanza un acuerdo con el término “default”. Las consecuencias de llegar al 1º de agosto sin que los acreedores reciban sus pagos existen, pero la economista enfatiza que “en estos años se han producido cambios estructurales tan significativos que permiten descartar la hipótesis de que se pagarán costos muy elevados para el cuerpo económico y social”.

“Estamos lejos de ingresar en una zona de profunda depresión o inestabilidad macroeconómica, como algunos pretenden instalar”

La principal advertencia que realiza Marcó del Pont sobre la economía argentina es la misma que planteaba en cada intervención durante sus cuatro años al frente del Banco Central: las dificultades que plantea la reducción del excedente de divisas comerciales para sostener la actual estrategia macroeconómica de crecimiento, redistribución del ingreso y reindustrialización. La menor disponibilidad de divisas por el comercio se tradujo, a partir del año pasado, en la búsqueda de fuentes de financiamiento en el frente financiero. Esa vía alternativa será más ardua si no se alcanza una solución, advierte Marcó del Pont.

“La Argentina está, en el presente, más fuerte para ponerle límites a la agresión de los buitres”, reitera la ex funcionaria antes de seguir dialogando y precisar qué significa: “El activismo estatal tanto en términos de política de ingresos como de inversión pública, el desendeudamiento y la permanente búsqueda de nuevas alianzas estratégicas, cuantificables en términos de proyectos de inversión y desarrollo, son fortalezas de este proyecto. Todo ello marca la continuidad de una política económica que ha puesto su eje en la producción y el trabajo argentino, desplazando las formas especulativas que fueron hegemónicas durante los ’90”.

Con la experiencia adquirida durante la intensa y disputada etapa que le tocó conducir el BCRA, la directora de FIDE enfatiza que “no se trata sólo del bajo peso que tienen los servicios de la deuda en moneda extranjera con respecto al PIB sino también por la desaparición del riesgo originado en el descalce de monedas, uno de los principales focos de vulnerabilidad para los sistemas financieros de los países en desarrollo”. Hoy, el 90 por ciento de los depósitos y los créditos están nominados en pesos. “A inicios de la década pasada, la porción mayoritaria de los préstamos y los depósitos en el sistema bancario, casi el 70 por ciento, estaba en dólares. La pesificación del sistema bancario ha virtualmente eliminado uno de los principales mecanismos que provocaron dramáticos costos durante el estallido de la convertibilidad”, advierte Marcó del Pont al destacar la relevancia de las decisiones políticas que permitieron esa holgura.

“Ninguna de estas circunstancias nació de la nada sino que fueron fruto de acciones deliberadas de la política económica. Entre los grados de libertad ganados por la política económica, la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central le ha devuelto al Estado la capacidad para orientar y determinar las condiciones del crédito. Se trata de un valioso instrumento anticíclico que, sumado a la política fiscal, puede contribuir a sostener los niveles de actividad en el marco de un escenario económico que se presenta complejo”, enfatizó Marcó del Pont.

 

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