Bolsonaro llamó a boicotear la cuarentena: “Brasil no puede parar”

En un claro y abierto enfrentamiento con los gobernadores, el gobierno de Jair Bolsonaro lanzó una campaña publicitaria para pedirles a los brasileños abandonar la cuarentena, abrir empresas y comercios e incumplir otras restricciones tomadas para frenar la pandemia de coronavirus. El mensaje del mandatario ratifica el enfrentamiento abierto contra los funcionarios que ante la falta de respuesta nacional comenzaron a tomar medidas en sus estados.

La campaña se llama «Brasil no puede parar» y fue lanzada inicialmente en las redes sociales del senador Flavio Bolsonaro, hijo del presidente e investigado por lavado de dinero y desvío de fondos públicos de la Asamblea Legislativa de Río de Janeiro.

Un video muestra a brasileños de todas las profesiones y clases sociales e intenta sostener el discurso de Bolsonaro de eliminar las cuarententas, mientras que el propio Ministerio de Salud advirtió que se espera un abril «tormentoso», en alusión a que el mes que viene será el mayor pico de casos de coronavirus.

El presidente viene realizando convocatorias a la población para no entrar en «pánico» calificando de «gripecita» al coronavirus, que hasta ayer, a un mes del primer caso, había matado a 77 personas, según los registros oficiales.

El mandatario, que rompió con gobernadores aliados, está usando la maquinaria pública del gobierno central para convencer a algunas ciudades, como la capital de Río de Janeiro o estados frágiles como los amazónicos Rondonia y Roraima, de reanudar actividades, en contra de las recomendaciones de las secretarías estaduales de Salud.

Con esta campaña, el presidente se enfrentó a los gobernadores que declararon cuarentena, sobre todo a lo de los estados que concentran la mayor cantidad de enfermos, Río de Janeiro y San Pablo.

Bolsonaro fue derrotado anoche en el Congreso: su propuesta de dar 200 reales (41 dólares) a los trabajadores informales fue modificada por la Cámara de Diputados, que dio media sanción a una ayuda de 600 reales (120 dólares) que se extenderá a 1.200 reales (240 dólares) para madres jefas de hogar.

El gobierno aún no oficializó su paquete de ayuda luego del escándalo generado el lunes, cuando Bolsonaro publicó por decreto y -luego retiró- que los empresarios podían dejar de pagar sueldos por cuatro meses al trabajador, que tampoco no recibiría compensaciones del Estado.

Bolsonaro, cuyo gobierno tiene más de 15 infectados por coronavirus, se negó a mostrar los análisis para Covid-19 con este argumento: «Mi palabra vale más que un papel».