Bolsonaro defendió el uso de un decreto de la dictadura que suprime garantías constitucionales

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, afirmó no tener «ningún problema» en evocar, en caso de revueltas populares, un decreto de la dictadura militar (1964-1985) que elimina garantías constitucionales, como había afirmado su ministro de Economía, Paulo Guedes. «No veo por qué tanta presión a causa de eso», afirmó el excapitán frente al repudio generalizado que despertó Guedes al mencionar el AI-5 (Acta Institucional número 5), que en 1968 cerró el Congreso y suprimió numerosas garantías constitucionales.

«Citar el AI-5, que existía en la Constitución pasada, no veo en eso ningún problema», reafirmó Bolsonaro.

Guedes evocó hace una semana en una rueda de prensa en Estados Unidos la posibilidad de reeditar ese decreto, en caso de que la ola de descontento social en otros países de América Latina llegara a Brasil y los brasileños saliesen a «destruir las calles». Por temor de disturbios, Bolsonaro le pidió incluso al ministro moderar el ritmo de ciertas reformas promercado.

La declaración de Guedes fue criticada por líderes del Legislativo y del poder Judicial, entre otros. 

Antes de Guedes, el diputado Eduardo Bolsonaro, hijo del presidente, había afirmado que el AI-5 podría ser una herramienta del gobierno para responder a una supuesta radicalización de la izquierda.

Bolsonaro intentó justificar los dichos tanto de su hijo como de Guedes diciendo que ambos hacían alusión al decreto en caso de ocurriera en Brasil “algo parecido como el terrorismo como ocurrió en Chile». Esas fueron las palabras del mandatario para describir la crisis y social, política y económica que atraviesa el país andino.

El mandatario aseguró que su mayor acierto en su primer año de gobierno fue la elección de sus ministros, y sostuvo que no cometió ningún error en los once meses que lleva al frente del Ejecutivo. «No vi errores en el gobierno; si tuvimos, fueron pequeñas fallas, uno se disculpa y sigue», declaró.