Bolsonaro contra los medios: canceló la suscripción de Folha y amenazó a los auspiciantes

El presidente brasileño Jair Bolsonaro desató una nueva polémica con los medios de comunicación, luego de amenazar a las empresas que apoyan económicamente al Folha de San Paulo durante su anuncio de cancelación de suscripción a uno de los principales diarios del país. “Envenenan al gobierno”, argumentó ante una supuesta violación del código de ética periodístico, desmentido públicamente por el periódico.

Bolsonaro, en pie de guerra contra los medios desde que se lo vinculara con el asesinato de la concejala Marielle Franco, ordenó al Estado dejar de comprar el diario. “ Quien quiera leer la Folha que pase por la estación de autobuses de Brasilia y la compre», dijo en un su conexión semanal en directo por Facebook.

Del mismo modo, envió un mensaje a las empresas privadas y otros estados y municipios auspiciantes: «No vamos a gastar más dinero en un periódico como ese. Y quien se anuncie en la Folha, que preste atención», agregó. Acto seguido, el mandatario desafió a aquellos que denuncien el caso. “Espero que no me acusen de censura, esto no es censura de ninguna forma”, insistió.

El mandatario explicó que tomó esa decisión supuestamente luego de haber recibido para un desayuno a periodistas de Folha, en el que según él no respetaron los acuerdos para la publicación de una nota, a pesar de que esa noticia se publicó a principios de septiembre.

La medida es muy similar a la que adoptó la Casa Blanca, al cancelar la suscripción a los diarios New York Times luego de que el presidente Donald Trump, aliado de Bolsonaro, calificara a ambos como medios de «noticias falsas».

La respuesta de Folha

El abogado del diario, Francisco Carvalho Filho, advirtió que en caso de que se concrete la amenaza de Bolsonaro “configura una violación de los principios constitucionales de moralidad y de equidad en la administración pública”.

El periódico negó todas las acusaciones del mandatario a través de un comunicado. Allí, el diario subrayó que “lamenta otra actitud abiertamente discriminatoria del presidente contra el diario”. “Continuaremos haciendo un periodismo crítico y no partidista”, enfatizaron.

Respecto al supuesto desayuno, aclararon que Bolsonaro “hizo una declaración falsa” cuando dijo que el diario había publicado malas palabras en la entrevista y que se había distorsionado el contenido de la entrevista. “Es una queja que no había hecho cuando se publicó la historia», dice el periódico. La historia se emitió el 4 de septiembre.

“Al final de la conversación, Bolsonaro autorizó a Folha a publicar sus declaraciones, evitando reproducir la blasfemia pronunciada por él. El periódico cumplió con la solicitud, en contra de lo que ahora dice el presidente «, indicaron.

La relación de Bolsonaro con los medios

Bolsonaro mantiene desde la campaña electoral que le llevó al poder en enero de 2019 un abierto enfrentamiento con los principales medios del país, entre ellos la TV Globo, el diario Folha de S.Paulo y la revista Veja.

El martes por la noche, en una transmisión en twitter desde Arabia Saudita, arremetió, fuera de quicio y a los gritos, contra TV Globo por publicar un informe que lo mencionara en el marco de la investigación de Marielle.

Además, sus declaraciones se enmarcan en medio de las críticas de la oposición hacia el hijo del mandatario, quien recientemente alertó que el Gobierno podría adoptar medidas dictatoriales si «la izquierda radicaliza», al referirse a las protestas que están ocurriendo en varios países de América Latina.

«Quien diga eso está soñando. Él (por su hijo) es independiente, pero si dijo eso, lo lamento. Lamento mucho», intentó defenderlo Bolsonaro.

Quejándose por las críticas a las políticas de su padre, capitán de la reserva del Ejército y nostálgico defensor de dictaduras, Eduardo Bolsonaro dijo que «si la izquierda radicaliza» «habrá que dar una respuesta», que «podría ser por la vía de un nuevo ‘AI-5′».

Esas son las siglas del llamado Acto Institucional 5, un paquete de medidas antidemocráticas aplicado en 1968 por la dictadura -que gobernaba desde 1964 y se prolongó hasta 1985- y mediante el cual aumentó la represión, se proscribió a varios partidos políticos y se cesó a decenas de parlamentarios opuestos al régimen.