Bolsonaro consideró alterar la etiqueta de la cloroquina para permitir su uso 

El gobierno brasileño llegó más lejos de lo que se creía con su afán de recomendar la cloroquina, el medicamento contraindicado por organismos sanitarios que Jair Bolsonaro promocionó como antídoto contra el coronavirus. La Agencia de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) reveló que se evaluó en un momento alterar la etiqueta de instrucciones que acompañan al fármaco.

El director de la Agencia de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) de Brasil, Antonio Barra Torres, hizo estas revelaciones ante la comisión del Senado que intenta determinar si existe algún tipo de responsabilidad del Gobierno en el agravamiento de una pandemia que ya deja más de 420.000 muertes en el país. 

El director del organismo regulador dijo que el año pasado estuvo en una reunión con varios ministros y médicos en la que se planteó alterar la etiqueta de la cloroquina para que se incluyera una recomendación de uso contra la covid-19, pese a que no había sido avalado por la Anvisa.

“Era una propuesta absurda” y “provocó hasta una reacción poco educada de mi parte”, declaró Barra Torres, quien comentó incluso el carácter ilegal que se escondía en esa posibilidad, planteada según dijo por la médica Nise Yamaguchi, promotora de la cloroquina y muy cercana al presidente Bolsonaro y su familia.

Barra Torres explicó que el entonces ministro de Salud, Luiz Henrique Mandetta, también se opuso a esa alteración y que el asunto no volvió a ser tocado, al menos en su presencia, aunque Bolsonaro no dejó de recomendar ese medicamento, incluido luego en un llamado “tratamiento precoz” contra la covid aplicado en la salud pública.

Frente a preguntas de senadores, sobre todo de oposición, también criticó el negacionismo de Bolsonaro frente a la crisis sanitaria y la efectividad de las vacunas y también el rechazo del mandatario al uso de máscaras o a medidas de distanciamiento social.

Según Barra Torres, “todo eso va en contra de lo promovido por la ciencia” y “discordar o hablar mal de las vacunas no tiene siquiera razonabilidad histórica”, por lo que, al menos desde la Anvisa, “se le pide a la sociedad que no se oriente por ese tipo de conducta”.