“Bolsonaro amenaza los derechos de los indígenas y las áreas naturales”, 600 científicos europeos por la defensa del Amazonas

Más de 600 científicos europeos reclamaron a la Unión Europea que aproveche las negociaciones comerciales con Brasil para garantizar la protección de los derechos humanos y el medio ambiente del país, que afirman están en riesgo desde la llegada de Jair Bolsonaro al Palacio de Planalto. El ministro de Medio Ambiente del brasilero, Ricardo Salles, le restó importancia al manuscrito publicado en la revista Science y denunció que se trata de una “discusión comercial disfrazada”.

«Los bosques, humedales y sabanas de Brasil son cruciales para una gran diversidad de pueblos indígenas, la estabilidad de nuestro clima a nivel global y la conservación de la biodiversidad… Y el gobierno de Jair Bolsonaro amenaza los derechos de los indígenas y las áreas naturales que protegen» dice el manifiesto que alerta sobre la deforestación.

Los firmantes instan a la UE a defender la Declaración de Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas; mejorar los procedimientos para rastrear los productos asociados con la deforestación y los conflictos de derechos indígenas; así como consultar y obtener el consentimiento de estos grupos para definir criterios sociales y ambientales a la hora de comercializar los productos.

“La UE se fundó sobre los principios del respeto de los derechos humanos y la dignidad humana. Hoy, tiene la oportunidad de ser un líder mundial en el apoyo a estos principios y un clima habitable al hacer de la sostenibilidad la piedra angular de sus negociaciones comerciales con Brasil”, puntualizaron.

Uno de los lemas de campaña del ultraderechista fue su promesa de acabar “con el activismo ambiental” y con “la industria de demarcación de tierras indígenas”. Para los científicos de Science, sin embargo, debería tomar medidas diametralmente opuestas. “Detener la deforestación tiene sentido desde el punto de vista económico, ya que los bosques intactos son críticos para mantener los patrones de lluvia de los que depende la agricultura brasileña”, destacaron, al tiempo que resaltaron que la restauración de las tierras degradadas “podrían satisfacer la creciente demanda agrícola durante al menos dos décadas sin necesidad de más remoción de bosques”.

Una vez que el ex capitán del Ejército asumió, presentó un proyecto de ley que pretende eliminar o flexibilizar las figuras legales de conservación ambiental en Brasil, lo que pondría en peligro de muerte a biomas como la de la Mata Atlántica, que ya perdió 90 por ciento de sus bosques originales, para abrirlos a la explotación de sus recursos.

También le dio un golpe de efecto a los pueblos indígenas porque en el primer día de su gobierno transfirió los poderes de la Fundación Nacional del Indio (Funai), encargada hasta entonces de la demarcación de las tierras indígenas, al Ministerio de Agricultura, dirigido por Tereza Cristina Dias, quien fue líder de la bancada ruralista en la Cámara de Diputados.

En ese marco, se declaró orgulloso de que el ministro Salles haya colocado al frente de Instituto Chico Mendes para la Conservación de la Biodiversidad (ICMBio) a cuatro policías militarizados. «Una de las medidas tomadas y estudiadas junto con él (Salles) es hacer una limpieza en el Ibama (Instituto Brasileño del Medioambiente y de los Recursos Naturales Renovables) y en el ICBmio», explicó Bolsonaro.

Al comentar es «limpieza» el mandatario aseguró que «vibró» cuando supo del nombramiento de los cuatro policías en la cúpula de la segunda entidad. «Tiene que haber fiscalización, pero el hombre del campo tiene que tener el placer de recibir al fiscal y en un primer momento ser orientado para que pueda cumplir con las leyes. Eso es lo que queremos», añadió.