Bolsogate II: la corrupción vuelve a salpicar a la familia Bolsonaro

El escándalo financiero vuelve a tocar las puertas de la familia del presidente brasileño Jair Bolsonaro. Su hijo, Flavio, está siendo investigado por el Ministerio Público Fiscal por la compra de 19 inmuebles entre 2010 y 2017 a través de supuestos testaferros. En la mira de la Justicia desde principios de año, ahora un juez federal levantó el secreto bancario para indagar sobre las operaciones en sus cuentas y de otras 95 personas implicadas en el caso.

La decisión judicial, que data del 24 de abril, fue revelada por el diario O Globo esta semana. La orden de ruptura del secreto abarca también al exchofer del senador, Fabrício Queiroz, su exposa, la esposa de Flávio Bolsonaro, una empresa de la pareja, más de 80 exfuncionarios del antiguo gabinete del senador, sus familiares y empresas, y otros empresarios del área inmobiliaria supuestamente relacionados con el político.

Flávio Bolsonaro, de 38 años, compró y vendió 19 inmuebles en Rio de Janeiro entre 2010 y 2017, en transacciones con las que habría obtenido un lucro de más de tres millones de reales (790.000 dólares), según relata el Ministerio Público de Rio de Janeiro (MPRJ).

En un caso, el valor de la venta de un departamento en Copacabana fue 292% superior al precio de compra, una variación en un lapso de 15 meses incompatible con los valores del mercado y que, según la Fiscalía, puede ser un indicio de lavado de dinero.

La investigación comenzó a raíz de sospechas sobre movimientos bancarios irregulares de Queiroz , detectados por el Consejo de Control de Actividades Fiscales (Coaf), órgano ligado al Gobierno brasileño. De acuerdo con el Coaf, por la cuenta bancaria de Queiroz pasaron en el periodo de un año 1,2 millones de reales (hoy unos 320.000 dólares), una cifra que contrasta con sus ingresos mensuales, que en la época eran de poco más de 20.000 reales (unos 5.500 dólares) por mes.

Uno de los movimientos es un depósito de 24.000 reales en la cuenta de Michelle Bolsonaro, esposa del presidente electo. Bolsonaro, que durante su campaña prometió combatir la extendida corrupción en Brasil.

El ultraderechista explicó en un principio que se trataba del reembolso parcial de un préstamo que él mismo había otorgado al chófer de su hijo, luego dijo que se iba a «pagar» por cualquier «error» que se comprobara y ahora denunció que se trata de una campaña de desprestigio contra él por elevación.

«Están escrachando a mi hijo. ¿Quieren alcanzarme a mí? ¡Que vengan! ¿Quieren levantar mi secreto (bancario)? Tendrían que tener un motivo, pero yo estoy dispuesto a levantarlo. No me van a agarrar», desafió el mandatario, quien sin embargo aclaró que su hijo “responde por sus propios actos”. “Pero están colocando una carga desproporcionada contra él porque es mi hijo, nada más que por eso», añadió el presidente de ultraderecha.

Sin embargo, el MPRJ señaló en el nuevo documento que existen indicios de que en su despacho funcionaba una «organización criminal» compuesta por decenas de personas que desviaban salarios mediante un esquema de contratación de funcionarios ficticios. «Los valores informados son absolutamente falsos y no llegan ni de cerca a los valores reales. Siempre declaré todo mi patrimonio a las autoridades impositivas y todo es compatible con mis ingresos», se defendió por su parte el hijo del mandatario.