Boccanera y el compañerear de Gelman

Latinoamérica

Los homenajes a Juan Gelman se han sucedido en varios países desde su muerte, en enero pasado. El escritor Jorge Boccanera lo recuerda por su compañerismo, por ser un erudito que cruzó la enciclopedia con la jerga barrial. Rememora a este hombre de convicciones, sensible y de una imaginación desbocada sobre un entramado de ideas. Habla del Gelman poeta y maestro.

Redacción – La poesía alcanza para todos (Argentina)

Juan Gelman fue poeta de una “imaginación desbocada”, que se expandía a partir de un “entramado de ideas” y de formas de ver un mundo que quería enderezar a partir de “compañerear”, estar y hacer con el compañero, es decir aquél con el que se comparte el pan, expresó Jorge Boccanera en un homenaje realizado en Buenos Aires.

Gelman murió el 14 de enero en Ciudad de México, donde vivía, y los homenajes a su figura y a su obra se suceden desde entonces en varios países, pero especialmente México y Argentina.

Boccanera compartió con él una amistad de más de cuarenta años, además de ser uno de los estudiosos de la obra de su compatriota, que marchó al exilio por la persecución a la que lo sometió la dictadura cívico-militar (1976-1983).

“Confiar en el misterio, viaje por la poesía de Juan Gelman”, es un estudio de la obra del poeta que Boccanera publicó en 1994.

El homenaje se realizó a fines de julio en Buenos Aires, en el marco del sexto Festival Latinoamericano de Poesía en el Centro, organizado por el espacio literario Juan L. Ortiz del Centro Cultural de la Cooperación, con participación de poetas extranjeros invitados a la recordación, entre ellos Jean Portante, de Luxemburgo, y Víctor Rodríguez Núñez, de Cuba.

Boccanera definió a Gelman como “un erudito que cruzó la enciclopedia con la jerga barrial, un hombre de convicciones que nunca bajó los brazos, una sensibilidad especial donde bullían preguntas fulminantes; una imaginación desbocada sobre un entramado de ideas, un tipo irónico que, contra todo, apostó a la esperanza y escribió: ‘en el revés del mundo crece el cosmos'”.

“Juan le daba un significado especial a ese vínculo de compañero, un vínculo que iba más allá de cualquier entidad política y que tenía que ver con un modo de sentir la vida”

“Poeta, maestro, pero por sobre todas las cosas compañero de ideas, de búsquedas, de viajes, de charlas en los rincones del café. Juan le daba un significado especial a ese vínculo de compañero, un vínculo que iba más allá de cualquier entidad política y que tenía que ver con un modo de sentir la vida”.

A propósito del alcance en la escritura y la vida de Gelman de la palabra compañero -que en Argentina se aplica sobre todo a los adherentes al Movimiento Peronista, pero también de otras fuerzas y organizaciones- Boccanera recordó que “en un poema de los años 70, Juan habla de los compañeros como aquellos que vienen atrás de todo para amasar el pan y, justamente, una de las etimologías que se le adjudican a esa palabra es: los que comparten el mismo pan”.

“Este ‘compañerear’, como él decía, trae de la mano un Gelman solidario, generoso con los más jóvenes, siempre con un tiempo para escuchar al otro”. 

Por su parte, Rodríguez Núñez recordó que conoció al poeta argentino en los años 70 en Cuba, “donde había un grupo de escritores, con apoyo político, que trataba de imponer un concepto de la poesía, de cómo debíamos escribir, muy cercano al realismo socialista”.

En ese contexto, la obra del nicaragüense Ernesto Cardenal “encajaba en ese modelo”, en tanto el argentino “ofrecía una poesía tan revolucionaria como la de Cardenal -apuntó-, para no decir más revolucionaria. Gelman nos abría la posibilidad de hacer una poesía lírica, nos presionaba mucho en el sentido de la ética; era una poesía de una gran subjetividad y, al mismo tiempo, objetiva. Con una posibilidad no sólo de tomar el lenguaje oral, sino de trabajar el lenguaje con imaginación”. 

Portante dijo que con Gelman aprendió que “cada escritor, cada poeta, no escribe en una lengua de un país, que puede ser española o francesa, sino que cada uno escribe en la lengua que inventa; darme cuenta de eso fue muy importante. Yo había empezado a escribir y me hacía falta una lengua que aun no tenía, y escuchando a Gelman me di cuenta de que si no tenía una lengua, tenía que inventarla. Ahí entendí que Proust no escribía en francés, sino en Proust; que Kafka no escribía en alemán, sino en Kafka, y que Gelman escribía en Gelman”. 

 

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