Reflexiones sobre las elecciones

Uruguay 

Aunque los resultados de la primera vuelta hayan sido alentadores para el Frente Amplio, sería un error grosero creer que la batalla electoral está ya terminada. Los candidatos del partido deberán trabajar para atraer a los trabajadores que no tienen una presencia fuerte en un sindicato o en un partido político, pero reconocen a la izquierda y al progresismo en sus gobiernos. 

Tabaré Vázquez, candidato a presidente del FA y Raúl Sendic, candidato a la Vicepresidencia.Ismael Blanco- La República (Uruguay) 

Es indudable que la sociedad uruguaya ha cambiado y su cambio es de tal magnitud que los propios partidos políticos y muchos de sus dirigentes no se habían dado cuenta de la profundidad y de la transformación de la misma.

Sin embargo, a sólo días previos de la elección del 26 se pretendió instaurar un escenario de desconcierto para el progresismo y la izquierda y a la vez un estado eufórico en la derecha, con una puesta en escena que estaba muy alejada de la realidad.

Por cierto que la derecha con su pretendida restauración dejó todo en la cancha y convenció a propios y a muchos ajenos que retornaba a pie firme. Para ello se sirvió de todo lo que tiene a su alcance, desde sus medios de comunicación, sus operadores políticos y, por si no fuera suficiente, de las encuestadoras y algún que otro encuestador, analista o politólogo, que se han convertido en las estrellas del momento.

El bochorno de las empresas encuestadoras y en particular algunos de sus representantes fue de tal magnitud que los más honestos debieron pedir disculpas a los ciudadanos más allá de que alguno de ellos sobrepasó los límites del descaro. Sólo menciono el caso más paradigmático: el del señor Luis Eduardo González que, más que “sordo”, posee un oído selectivo, el derecho…

A esta altura de los acontecimientos la empresa Cifra y su director se han reconvertido de analista y politólogo a directamente un asesor de campaña de Luis Lacalle, indicándole lo que debe hacer para afrontar el balotaje. Su descaro es absoluto y su actuación alcanzó lo patético.

Esto que señalo y subrayo sobre las encuestadoras y con especial destaque en algunas de sus “figuras” no es menor pues debemos ser honestos y reconocer que las mismas ejercen una impronta en la voluntad de muchos ciudadanos y muy en particular en dirigentes y militantes políticos. Tal es así que si bien no lograron  abatir el ánimo del nervio militante frenteamplista, es sincero reconocer que sí generaron una alerta innecesaria en las filas de la izquierda y una preocupación indisimulada. Obviamente, ese era el objetivo que se quiso imponer, una sensación de desconcierto y de cierta desazón; tal es así que ya existía en gran parte de Frente Amplio la convicción de que era un logro alcanzar el 46 por ciento de la votación y que la mayoría parlamentaria era una quimera.

“A sólo días previos de la elección del 26 se pretendió instaurar un escenario de desconcierto para el progresismo y la izquierda y a la vez un estado eufórico en la derecha, con una puesta en escena que estaba muy alejada de la realidad”

Sin duda hubo muchas excepciones, para empezar la del propio candidato Dr. Tabaré Vázquez, que una y otra vez y otra también, reiteraba su confianza absoluta en la victoria de la izquierda y el progresismo y la vida demostró que estaba en lo cierto,  agigantando aún más su figura y demostrando que es un verdadero conocedor del sentir de nuestro pueblo.

Es indiscutible que los frenteamplistas en la última semana de la elección redoblamos esfuerzos y demostramos que para militar no necesitamos directivas de nadie y con rebeldía, con llaneza, con humildad y sencillez fuimos al encuentro de todos para explicar las razones de que valía y vale la pena un tercer gobierno del Frente Amplio.

Ahora bien, logramos conseguir que un sector revalide su voto de confianza, y que más allá de sus diferencias haya entendido que el camino de la transformación de la sociedad sigue siendo con el Frente Amplio a pesar de sus críticas que aún están por resolverse y que nosotros no les pedimos que las obviara, sino que los alentamos y nos comprometimos a luchar junto con ellos para que en la nueva etapa comiencen a ser resueltas. Son aquellos ciudadanos, compañeros muchos de ellos y otros no, a los que debimos admitirles que en un tercer gobierno, entre otros aspectos, debían asumir las responsabilidades gubernativas los mejores y los más preparados técnica y políticamente. Y que los temas de seguridad, educación y de ajustes impositivos en los sectores medios, serán centros de las políticas de gobierno.

De lo ocurrido se sacará mucho aprendizaje y se seguirán realizando análisis y conclusiones. Lo cierto es que si nos hubiéramos detenido a observar la respuesta de los ciudadanos del interior del país hacía el Frente Amplio y escucháramos y estuviéramos más cerca de los sectores que “no se quejan” y que no son ni disconformes ni enojados, hubiéramos estado más atentos y se entendería más claramente lo que sucedió.

En lo personal, entiendo que se deberá estar atento a escuchar e interpretar a un sector de la sociedad que estuvo a la altura de las circunstancias, que durante décadas y en algún caso desde el nacimiento de la patria, fueron postergados: son aquellos trabajadores que no tienen una presencia fuerte en un sindicato o en un partido político pero que reconocen a la izquierda y al progresismo en sus gobiernos. Son aquellos que estaban más sumergidos y olvidados, son lo que fueron incorporados al mundo del trabajo o dignificada su actividad y me refiero a los miles y miles de trabajadoras domésticas, empleados del comercio y de los servicios de todo tipo, trabajadores rurales, jubilados y pensionistas que tienen muy claro lo que significa hoy tener un salario y resolver lo que para muchos de nosotros no es un problema. Que no los confunden los acordes pegadizos de un jingle, ni los candidatos presumidos, ni compra lo hueco e irreal.  Ese pedazo enorme del pueblo habló en las urnas de manera clara y contundente. Sucedió lo que debía suceder. Muchos no se habían percatado por distraídos o por solo estar atentos a veces a las bullangueras voces de los que gritan más alto.

“Sería un grosero error en una etapa electoral que no finalizó no mantener la tensión del músculo y que nuestra mente se disperse. Hay que seguir muy concentrado hasta el 30 de noviembre y que el resultado electoral dictamine que Tabaré Vázquez es el nuevo presidente. También debemos estar alerta ante cualquier enchastre o montaje de la derecha”

Pero nada está terminado aún electoralmente. Sería un grosero error en una etapa electoral que no finalizó no mantener la tensión del músculo y que nuestra mente se disperse. Hay que seguir muy concentrado hasta el 30 de noviembre y que el resultado electoral dictamine que Tabaré Vázquez es el nuevo presidente. También debemos estar alerta ante cualquier enchastre o montaje de la derecha, porque la derecha es derecha y no hay que confundirse. Lo recordó Mújica y yo lo escribí hace muchos meses, y es que hace cinco años en pleno balotaje se aprovechó el “caso Feldman” para pudrir el escenario electoral. Pero fracasaron rotundamente en aquella oportunidad y se prestaron para esa infamia Jorge Batlle y Gustavo Penadés de manera destacada. Yo sí creo en brujas y he visto a varias a lo largo de mi vida y doy fe de que las hay.

No me gusta sacar conclusiones categóricas y mucho menos dar una elección inconclusa por terminada. Ahora bien, eso no obsta a que con mayúscula reconozca a los jóvenes del No a la Baja y que en un tema de debate profundo en la sociedad, argumentaran y dieran sus razones sobre su postura y que, partiendo de una situación absolutamente desfavorable, pu
dieran convencer a la mayoría de la ciudadanía de que los problemas no se solucionan bajando la edad de la imputabilidad penal. Sin perjuicio de ello  se deberá considerar lo que la otra  casi mitad de la ciudadanía piensa sobre la seguridad y eso se debe tener en cuenta.

Se debe reconocer a los miles de militantes frenteamplistas de a pie, a esos que sostienen su estructura y que no necesitan de nadie que les baje línea para defender a los gobiernos de izquierdas más allá de broncas y diferencias. Saludo a las Redes Frenteamplistas, a los comités en sus nuevas expresiones como el “28 de noviembre” y su “Ecomite”, que con sus actuaciones e iniciativas, con su frescura y su espíritu unitario, impulsaron y llenaron de optimismo a la militancia.  A los miles que con su presencia y su palabra, pusieron los argumentos para que fuera reconocida la realidad.

Los aprendizajes son varios y uno de ellos es que queda reafirmado que el pueblo uruguayo tiene criterio propio. Pues entonces, con calmada alegría somos optimistas en el futuro. Lo inmediato será redoblar esfuerzos para que el 30 de noviembre el pueblo uruguayo ratifique a la izquierda en un tercer gobierno. Alcanzado el mismo, no hay que olvidarse de nada de lo que dijimos y del compromiso asumido. La palabra dada habrá que cumplirla con especial ardor y esmero.

 

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