Balas de goma, gases y periodistas heridos: la primera represión violenta de la Policía Militar de Bolsonaro

El presidente brasileño Jair Bolsonaro envió a las calles a su Policía Militar para reprimir salvajemente una manifestación pacífica contra el aumento de tarifas en el transporte público que se desarrollaba ayer por la tarde en el centro de San Pablo. Sin mediar palabra, los agentes interrumpieron la protesta convocada por el Movimiento Pase Libre y comenzaron a lanzar balas de goma y gases lacrimógenos, mientras apaleaban a las personas que participaban de la marcha y a los periodistas que estaban informando sobre la situación.

La jornada, que estuvo marcada por la violencia policial, terminó con al menos 20 personas heridas y 24 detenidas. Puntualmente, los manifestantes reclamaban que se dé marcha atrás con el aumento del transporte público municipal, que pasó de costar 4 reales a 4,3 reales. Los manifestantes se reunieron a las 17h en la Plaza del Ciclista, en la calle Consolação con la Avenida Paulistas, aunque ya a las 18.20 empezaron los disparos.

Es la primera represión durante el gobierno de Bolsonaro en sus escasos 17 días de mandato.

Las imágenes de violencia que se vivieron ayer quedaron registradas en un video que muestra el momento exacto en que los agentes policiales atacan a los golpes y a los tiros a las miles de personas que estaban en el lugar, cuando estos pacíficamente intentaban iniciar el acto para visibilizar sus reclamos. En el video se puede ver cómo fracturan la columna que sostenía la bandera con la consigna “$4,30 Nao” y persiguen a las personas que se dispersaban.

Otra postal de violencia quedó al descubierto cuando los policías militares dispararon a apenas tres metros de distancia a un fotógrafo del diario Ponte Periodismo, quien terminó con graves heridas en la pierna de balas de goma. “Un PM a quema de ropa dio un tiro de bala de goma en ese primer instante, después dio un segundo disparo. En lo que dio el segundo tiro, me acertó. “Yo estaba a tres metros de él”, relató el fotoperiodista baleado, Daniel Arroyo.

Según las normas de la Policía Militar, los disparos de bala de goma sólo pueden efectuarse a una distancia de al menos 20 metros, contra un “agresor activo, cierto y específico”. Las imágenes grabadas por Arroyo del momento en que fue baleado muestran que los policías no cumplieron ninguno de sus procedimientos.

“En el momento en que él fue baleado, los manifestantes estaban sentados todavía en la plaza, y de la nada la policía lanzó bombas, dio correría y vinieron los disparos. No se puede saber exactamente de dónde partió, pero fue en ese contexto. El acto no llegó a salir, la policía ’emparó’. No quería que saliera “, relató el reportero del Puente Arthur Stabile.

Hoy precisamente Human Rights Watch aseguró que le genera “preocupación” la llegada de Bolsonaro al Poder, el ex capitán de reserva del Ejército que defiende el uso de la fuerza letal por la policía para combatir la delincuencia con mano dura.

El director ejecutivo de la ONG, Kenneth Roth, advirtió en un documento que “Brasil eligió como presidente a Jair Bolsonaro, alguien que con gran riesgo a la seguridad pública, aúpa abiertamente el uso de fuerza letal por policías y miembros de las fuerzas armadas en un país ya devastado por una alta tasa de homicidios”.

El MPL ya convocó una nueva protesta en repudio para el próximo martes por la tarde. “No nos van a parar”, aseguraron en las redes sociales, al tiempo que denunciaron que “el terrorista es el Estado”, en contra de algunas acusaciones hacia el movimiento.