Bachelet llega a Caracas para reunirse con Maduro y Guaidó

Luego de meses de expectativas, la visita de la expresidenta chilena Michelle Bachelet a Venezuela, como alta comisionada de la ONU para los derechos humanos, se concretó este miércoles. La invitación había sido cursada por el presidente Nicolás Maduro, en medio de la fuerte crisis económica y política que atraviesa el país. Durante su visita de diez días, Bachelet prometió reunirse tanto con Maduro como con Juan Guaidó, el jefe parlamentario que se proclamó presidente interino, y con miembros de la Asamblea Constituyente (oficialista) y de la Asamblea Nacional (antichavista).

Bachelet tiene planeado además escuchar a embajadores, a los representantes de la ONU en Venezuela y a algunas de las personas que se consideran víctimas de violaciones de derechos humanos.

Según la ONU, desde 2015 unos cuatro millones de venezolanos emigraron por la crisis, marcada por escasez de bienes básicos, una hiperinflación que el FMI proyecta en 10.000.000 por ciento para este año y el colapso del sistema de salud y los servicios públicos.

La visita de Bachelet no escapa a la puja de poder entre Maduro y Guaidó. Maduro reivindica que la exmandataria chilena llega al país por su invitación, mientras que Guaidó sostiene que su presencia es producto de las protestas y la visibilización que tomó la crisis venezolana a nivel mundial.

Bachelet también tiene previsto reunirse con «víctimas de abusos y de violaciones de derechos humanos».

Trabajadores petroleros mantienen una huelga de hambre para exigir el pago del pasivo laboral. EFE

Según los últimos informes de la ONU, se estima que 22 por ciento de los menores de cinco años sufren desnutrición crónica y 300.000 pacientes están en riesgo por falta de tratamientos y medicinas.

Familiares de quienes se proclaman presos políticos (693 según la ONG Foro Penal) le pidieron a Bachelet que interceda por su libertad. Maduro niega la existencia de «presos políticos».

La Alta Comisionada es crítica de las sanciones que desea imponer Donald Trump para asfixiar a Maduro, apoyado por los militares, Rusia y China. Teme que la prohibición sobre el crudo venezolano en Estados Unidos repercuta sobre los «derechos básicos y el bienestar de la población», en un país donde el petróleo financia 96 por ciento del presupuesto.

Maduro sostiene que el «bloqueo» dificulta la importación de alimentos, medicinas e insumos hospitalarios. En abril autorizó el ingreso de ayuda de la Cruz Roja.