Avanza la causa contra los curas pedófilos

Dos párrocos chilenos renunciaron al sacerdocio en medio de una investigación judicial sobre una supuesta red de abusos sexuales y de poder que provocó la suspensión de 14 religiosos de esas diócesis. La causa hasta ahora tiene 73 integrantes de la Iglesia católica que son investigados y 104 víctimas, la mayoría de ellas menores de edad cuando ocurrieron los hechos.

Héctor Fuentes y Freddy Gorigoitía, sacerdotes de dos localidades cercanas a la ciudad de Rancagua, ubicada a 120 kilómetros al sur de Santiago, fueron vinculados a una agrupación de curas denominada como La familia, organizada para supuestamente cometer abusos sexuales contra niños y adolescentes.

La denuncia se conoció hace dos meses, cuando una feligresa hizo públicos los abusos, lo que llevó a la suspensión de los involucrados, además de la apertura de investigaciones por parte de la Iglesia y la Fiscalía.

“Siempre existe la posibilidad de que un sacerdote renuncie al sacerdocio después de un discernimiento. Y en el caso de Rancagua hay dos sacerdotes que el sábado pasado presentaron la renuncia”, informó Fernando Ramos, administrador apostólico de Rancagua.

Los dos curas adujeron “razones personales” para dejar el sacerdocio, según indicó Ramos a la prensa local durante el tercer día de una asamblea extraordinaria de obispos en una playa del litoral central chileno, en la que analizan los escándalos sexuales que tienen en crisis a la iglesia chilena.

Ramos reemplazó interinamente al entonces obispo de Rancagua, Alejandro Goic, quien renunció tras estallar este caso, que forma parte de la ola de abusos protagonizados por miembros de la iglesia y su encubrimiento por parte de la jerarquía del clero chileno.

Por este caso, el diácono de la localidad de Las Cabras, Luis Ramos, fue separado de sus funciones por el Vaticano tras haber sido acusado por conducta impropia y abuso sexual a menores cuando ejercía el cargo de director de un colegio en esa localidad en 2013.

La Fiscalía chilena tiene abiertas 38 investigaciones sobre delitos sexuales cometidos en contra de niños, adolescentes y adultos por clérigos y laicos relacionados con la Iglesia católica, en los que se contabilizan 73 personas investigadas y 104 víctimas, la mayoría de ellas menores de edad al momento de cometerse los hechos.

El miércoles, el ministerio público pidió al Vaticano los expedientes canónicos de nueve miembros de la Iglesia católica chilena involucrados en las investigaciones. La crisis en la iglesia chilena ha provocado hasta el momento la renuncia de cinco obispos y el encarcelamiento de un sacerdote.